Desde al menos el año 2023, la República de Sudán denuncia ser víctima de actos que podrían constituir un genocidio, presuntamente perpetrados por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y milicias aliadas, principalmente contra la comunidad Masalit en la ciudad de El Geneina, capital del estado de Darfur Occidental. Entre las atrocidades denunciadas, se incluyen asesinatos masivos de civiles, incendios de aldeas y violencia sexual sistemática dirigida contra mujeres y niños pertenecientes a determinados grupos étnicos.
Desde al menos el año 2023, la República de Sudán denuncia ser víctima de actos que podrían constituir un genocidio, presuntamente perpetrados por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y milicias aliadas, principalmente contra la comunidad Masalit en la ciudad de El Geneina, capital del estado de Darfur Occidental. Entre las atrocidades denunciadas, se incluyen asesinatos masivos de civiles, incendios de aldeas y violencia sexual sistemática dirigida contra mujeres y niños pertenecientes a determinados grupos étnicos.
En una decisión judicial con fuerte impacto económico y político para el país, la jueza norteamericana, Loretta Preska, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, ordenó a la Argentina transferir su participación mayoritaria en YPF para saldar una condena de 16.100 millones de dólares. El Gobierno del presidente Javier Milei anunció que apelará la medida.
La medida judicial de la jueza Preska responde a una condena de septiembre de 2023, que le había impuesto al Estado argentino un pago de 16.100 millones de dólares por la estatización de YPF en el año 2012; no respetando el estatuto de la compañía, que exigía la misma compensación para todos los accionistas. Tras conocerse el fallo, las acciones de YPF cayeron entre 5% y 7% tanto en la bolsa argentina como en Wall Street, lo que generó un quiebre en la tendencia ascendente que estaba atravesando el mercado financiero argentino.
No tardaron mucho en expresarse voces del gobierno oficial como de la oposición. Del lado del gobierno, el mismo presidente, Javier Milei, declaró mediante la red social “X” que haber llegado a esta situación “es responsabilidad directa” del gobernador bonaerense, y que el gobierno nacional apelará el fallo de la jueza Preska en todas las instancias que corresponda para defender los intereses nacionales. Además, mientras se continúa el proceso de apelación que anunció el presidente, existe la posibilidad de una negociación que plantee un acuerdo alternativo.Por otro lado, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien además es responsable de la estatización de YPF del 2012, en su rol como Ministro de Economía durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner; declaró por el mismo medio que el gobierno nacional “no defiende a la Argentina: defiende los intereses de los Estados Unidos y de las finanzas y empresas extranjeras”. Catalogó la reestatización de YPF como una de las decisiones más importantes y valientes de la historia argentina.Es llamativo y a vez esperable que el gobernador, lejos de asumir su responsabilidad por el juicio que parece indicar devastadores efectos a los intereses estratégicos del país, únicamente utiliza este fallo políticamente; ignorando su responsabilidad como ministro que se ha conducido a la situación actual, y que la única imágen dañada es la propia, junto con la del gobierno que llevó a cabo este proceso.Fue el mismo Kicillof quien en 2012 dijo: “tarados son los que piensan que el Estado tiene que ser estúpido y comprar todo según la ley de la propia YPF, respetando su estatuto”. El ex ministro de economía y actual gobernador de la provincia de Buenos Aires es esclavo de sus palabras, ya que nuevamente, un error durante su gestión condena a futuras generaciones a pagar los platos rotos de banderas políticas vacías y que, lejos de generar estabilidad y autonomía, generan aún años después desequilibrios e incertidumbre. Veremos cómo continúa este proceso judicial y cuáles son las consecuencias en las percepciones económicas del país en lo que a primera vista, sin duda, es el fallo más perjudicial y dañino al que se enfrenta el país en los últimos años.
No fue una jornada más en los mercados financieros argentinos. Mientras muchos se preparaban para cerrar la semana, el viernes 11 de julio dejó una fuerte señal de alarma: las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street se desplomaron hasta un 6 %, el índice S&P Merval cayó con fuerza, y el dólar blue volvió a escalar. ¿El motivo? Una serie de decisiones tomadas en el Senado que sacudieron la estrategia fiscal del Gobierno y encendieron una nueva etapa de tensión política.
La noche anterior, el Senado aprobó un paquete de medidas que incluyen un aumento en las jubilaciones, entre otras iniciativas que implican un fuerte incremento del gasto público. Para la oposición, se trató de una respuesta necesaria frente al ajuste que viene implementando el oficialismo. Para el presidente Javier Milei, fue un revés directo a su principal bandera: el equilibrio fiscal. Apenas conocida la noticia, el Gobierno anunció que vetará las leyes aprobadas, pero los mercados ya habían comenzado a reaccionar.
Lo que siguió fue una jornada teñida de rojo en los paneles bursátiles. Los ADR de empresas argentinas —es decir, sus acciones en la Bolsa de Nueva York— mostraron caídas que oscilaron entre el 2 % y el 6 %. Transportadora de Gas del Sur, Banco Francés, Banco Supervielle y YPF estuvieron entre las más golpeadas. En Buenos Aires, el índice Merval cayó un 3% y cerró en su nivel más bajo en tres meses. Fue una señal clara de que los inversores vieron con preocupación lo ocurrido en el Congreso.Este nuevo “ruido político”, como lo llaman los operadores del mercado, despertó además una fuerte presión sobre el dólar. El tipo de cambio informal —el famoso dólar blue— volvió a subir, alcanzando los 1.300 pesos, su valor más alto desde abril. Aunque todavía lejos del récord de 1.375, el movimiento refleja un clima de incertidumbre que no deja de crecer. En paralelo, el dólar oficial y el mayorista también se movieron al alza, y los contratos de dólar futuro mostraron una gran actividad, con operaciones por más de 2.200 millones de dólares.El Banco Central, por su parte, reportó un aumento en las reservas internacionales, que alcanzaron los 39.052 millones de dólares, impulsadas principalmente por la suba del oro y del yuan frente al dólar. Sin embargo, este dato positivo pasó casi desapercibido frente al temblor financiero del día.El trasfondo del conflicto es político, pero sus consecuencias son económicas. Las medidas aprobadas en el Senado podrían implicar un aumento del gasto público cercano al 2,5 % del PBI, según estimaciones del propio Ministerio de Economía. Desde el oficialismo sostienen que ese nivel de expansión pone en riesgo el superávit fiscal logrado en los primeros meses del año. Para los inversores, esa posibilidad se traduce en menor previsibilidad, más déficit y, probablemente, más emisión monetaria en el futuro.La tensión, sin embargo, no termina con el veto presidencial. El Congreso podría insistir en su postura y rechazar el veto, en cuyo caso las leyes volverían a entrar en vigencia. Si eso ocurre, el Gobierno anticipó que recurrirá a la Justicia, abriendo así un nuevo frente institucional que podría extenderse durante meses. Mientras tanto, los mercados no suelen esperar: reaccionan en tiempo real, y eso quedó demostrado esta semana.El conflicto interno se da, además, en un contexto internacional poco favorable. Ese mismo día, los mercados globales cerraron con caídas luego de que Donald Trump anunciara nuevos aranceles del 35 % a productos importados desde Canadá. El expresidente estadounidense también adelantó posibles sanciones contra la Unión Europea. Este giro proteccionista volvió a encender alarmas en Wall Street y golpeó a las economías emergentes, entre ellas, la argentina.Pero no todo se explica por factores externos. Hoy Argentina enfrenta un frente legal complejo por la expropiación de YPF en 2012. Existen al menos cuatro causas abiertas en tribunales de Nueva York, y los reclamos podrían superar los 16.000 millones de dólares. Esta amenaza judicial agrega una presión adicional sobre las finanzas públicas y sobre la cotización de la petrolera estatal, que también sufrió pérdidas en la jornada bursátil.Así, el Gobierno se enfrenta a un escenario desafiante por donde se lo mire. Por un lado, debe sostener un programa de ajuste que, aunque cuenta con el respaldo de los mercados, genera resistencias crecientes en la sociedad y en el Congreso. Por el otro, enfrenta un contexto internacional volátil, un frente judicial costoso y un clima de desconfianza que se traduce en fuga de capitales y presión sobre el dólar.Las próximas semanas serán clave. El desenlace del veto presidencial, la respuesta del Congreso y la reacción del Poder Judicial marcarán el rumbo político y económico del segundo semestre del año. El Gobierno apuesta a mantener el control fiscal como eje de su narrativa, pero cada tropiezo legislativo o judicial puede poner en duda esa promesa.
La falta de comunicación por parte del gobierno nacional con los gobernadores, sumada a la forma en que ignoró los pedidos de los jefes provinciales en temas de coparticipación, llevó a que el Senado aprobara los proyectos de aumento de jubilaciones y de emergencia de discapacidad, entre otros, como forma de presión hacia el gobierno. La administración nacional se va a ver obligada a sentarse a negociar para poder vetar, con sus 87 “héroes”, este paquete de leyes que rompen el equilibrio fiscal, tema indiscutible para los libertarios. Ese veto parece difícil y genera un sentimiento de malestar en los mercados y en temas de inversiones extranjeras (recordemos que la gran mayoría de las crisis argentinas tuvieron su raíz en el déficit); esto se constató con el aumento que hubo en el precio del dólar de 18,50 pesos el día lunes 14 de julio, llegando a rozar los 1300 pesos.
Frente a este escenario, sumado a la encarcelación de la líder peronista Cristina Fernández de Kirchner, el peronismo bonaerense ya empezó sus reuniones en La Plata con sus tres partidos más grandes: Movimiento Derecho al Futuro, el PJ bonaerense (cristinismo) y el Frente Renovador, con sus respectivos líderes: Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa.
Si bien estuvo en duda la partición del sector cercano a Kicillof, hubo diversos momentos en discursos de ambos dirigentes que hacían entrever una especie de fractura. Después de la encarcelación de CFK, Axel anunció su deseo de un peronismo unido. Hoy, las mesas de diálogo parecen ir por el lado de la unión, sin problemas graves en cuanto a listas, lo que sugiere que la unión va a concretarse; esto es algo positivo para el peronismo, que desde la asunción de Milei parece perdido entre conflictos de intereses internos y una falta de hoja de ruta. Además, el escenario para el peronismo en general no ha sido el mejor en las provincias, especialmente en el norte argentino, donde ha quedado atrás de LLA, y sobre todo en la Capital Federal, donde parecía que iban a poder conseguir la mayoría de los votos pero terminaron siendo superados por los libertarios. Lo que sí hay que destacar es su victoria, después de 30 años, en Rosario, y su buen papel en general en las elecciones de Santa Fe.Las negociaciones en Buenos Aires son las que podrían definir algún posible líder nacional, ya que éste podría salir de las filas del partido que tome la batuta en las negociaciones. Lo claro es que los mayores exponentes del partido están en Buenos Aires y una gran parte del electorado también, pero las encuestas no muestran un buen escenario para el partido. Por todo esto, las negociaciones de PBA son importantes ya que, de fallar su estrategia, podría dinamitar al peronismo nacional o, en el escenario contrario, podrían envalentonarlo y apretar más al gobierno de Milei. Se podría concluir que el Partido Justicialista se está jugando mucho más que unas bancas en la legislatura bonaerense.
Entre las obras de la artista plástica argentina Marta Minujín, destaca una que fue dedicada especialmente a la política. “El partenón de libros prohibidos” surgió mientras la Argentina atravesaba una dictadura militar próxima a finalizar, inspirada en la democracia griega y la herramienta clave para el desarrollo del pensamiento del individuo: los libros.
Tras la breve apertura democrática en 1973, con el retorno del peronismo mediante Estela Martínez de Perón, en 1976 comenzaría una de las dictaduras militares más violentas de América Latina, encabezada por Jorge Rafael Videla. Durante este período ocurrieron atrocidades como terrorismo de Estado, expropiación de bebés y centros clandestinos de tortura; se estima entre 10.000 y 30.000 ciudadanos desaparecidos.
En marzo de 1976 el gobierno militar emitió su comunicado n° 19, donde se decía:
“Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o a personas o a grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o de terrorismo. Será reprimido con reclusión de hasta diez años el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar la actividad de las fuerzas armadas, de seguridad o policiales”.En una Argentina paralizada, donde los artistas vivían escondidos y aterrados, nuestra protagonista recibía amenazas y hostigamientos: “Las llamadas telefónicas que me arruinaron los días en Buenos Aires y alteraron todo decían: ‘Señora Minujín, de esta no se salva.’”(Minujín, 2024), cuenta en su reciente libro “Mis años en New York”, denunciando al grupo Tacuara.El Movimiento Nacionalista Tacuara fue un movimiento de extrema derecha surgido en Argentina a fines de la década de 1950; ‘Tacuara’ remitía simbólicamente a la resistencia indígena, pero en su discurso se asociaba a una defensa de la ‘hispanidad’ y la pureza católica frente al ‘avance comunista y judío’. Hacia 1973 estaba en proceso de disolución, pero su legado perduró culturalmente en otros grupos más adelante (como en la Triple A). Esta persecución no solo se extendía a artistas plásticos, sino también a escritores (Ernesto Sábato), cantantes (Mercedes Sosa), actores y actrices (Nacha Guevara), entre otros casos, quienes se vieron obligados a silenciarse sino exiliarse.El diciembre pasado tuve la oportunidad de asistir a la presentación de su libro “Mis años en New York (1965 - 1974)”, y al finalizar pude preguntarle a la artista:“A lo largo de tu carrera, y de tus obras, hiciste muchas cosas que chocaban en contextos políticos, ¿cómo te cruzaste con eso? ¿Cómo pudiste manejarlo? Y qué nos podés contar?”. A lo que ella me respondió:“Lo más interesante de mi obra creo que fue el partenón de libros del ‘83, porque yo regresé acá a la Argentina y me encontré con una realidad pavorosa, horrible, dónde las ideas se mataban, y dónde había una dictadura feroz, y venía haciendo ya, había pensado en la libertad cortada con hamburguesas, porque veía que también la libertad estaba mal en Estados Unidos, con los inmigrantes; (...) la libertad caída. Justo venía haciendo los monumentos, el obelisco de pan dulce, el Carlos Gardel en Colombia, y bueno, acá en Argentina me pareció que era terrible; yo misma tiré mis libros por el incinerador. Tuve amenazas cuando estuve en la Di Tella, intervinieron mi teléfono, y tiré todos los libros que tenía. Entonces, como los libros me habían ayudado a pensar, dije: esto es lo peor que le pueden estar impidiendo al individuo. Fui a la cámara argentina del libro y a distintas editoriales, y como yo ya estaba interesada en la idea de democracia, que había sido inventada en Grecia, dije: hay que hacer un partenón con los libros prohibidos. Bueno, empezó la titánica tarea de recolectar todos esos libros, al final llegué a obtener 30.000, la gente los embaló ad honorem y no costó un centavo hacer el partenón, salvo por la estructura de hierro. (...) me firmaron un papel para que lo haga en la plazoleta Tucumán, y ahí hicimos el partenón. Yo lo quería acostar, como que la democracia se estaba cayendo, pero no se pudo, entonces después se repartieron los libros. Y muchos años más tarde, en el 2016, me invitaron a hacer lo mismo pero con libros prohibidos de todo el mundo. Lo hice con libros que venían de todos los países a Frankfurt, y después los traían en camiones a Kassel, y ahí se hizo el partenón tamaño original. (...) Eso pasó.”Este hito en la carrera de la artista significó la celebración del regreso a la democracia, la ruptura de la relación arte-política y la inspiración de muchos artistas para usar el espacio público como lugar de memoria, denuncia y reconstrucción democrática. Tuvo una repercusión internacional (haciendo eco en Alemania) y marcó para la cultura de nuestro país un símbolo de lucha ante la persecución y la censura.
El Lobby Falkland es un grupo de presión gestado por la Falkland Islands Company (FIC), fundado por el abogado y ex miembro del Foreign Office británico, William Hunter Christie. El mismo demuestra cómo los intereses privados pueden moldear la política exterior de los países, en este caso, la del Reino Unido.
A partir de la sanción de la Resolución 2065 (XX), por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1965, se reconoció oficialmente la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido por el territorio, así como el carácter colonial de la situación. La FIC, que gozaba del monopolio sobre las actividades económicas en las Islas Malvinas, vio entonces comprometidos sus privilegios ante la Corona británica.
En 1968, se conformó formalmente el Lobby Falkland con el objetivo de visibilizar ante la opinión pública británica la disputa territorial en el Atlántico Sur. Sus acciones se desplegaron en medios de comunicación de gran alcance, y presionaron directamente a actores dentro del Foreign Office y el Parlamento británico para obstaculizar cualquier acercamiento diplomático entre ambos países.Lejos de representar la voluntad genuina de los isleños, el Lobby se configuró como una estructura político-empresarial con escasos vínculos reales con las Islas. De sus 26 miembros fundadores, apenas dos habían residido temporalmente en el archipiélago, y la mayoría eran parlamentarios con intereses económicos comprobables en la región. A pesar de esta desconexión, lograron erigirse como aparentes portavoces de la población local, incluso antes de que los propios isleños conocieran los términos de las negociaciones que Argentina y el Reino Unido mantenían en pos de una solución pacífica.El discurso fue estratégicamente eficaz: apelaron al nacionalismo británico, sembraron el temor con una presunta "venta" (“sell-out”) de las islas y promovieron la idea de una autodeterminación amenazada, en franca contradicción con el marco legal internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Detrás de esta narrativa se ocultaba una realidad evidente: lo que se defendían eran intereses comerciales, no deberes internacionales.El impacto del Lobby fue determinante. Al posicionarse como vocero de los isleños, instaló la idea de que cualquier diálogo con Argentina constituía una traición nacional. Esto condicionó políticamente al Foreign Office, incluso cuando existían oportunidades reales para avanzar en acuerdos bilaterales, como el Memorándum de 1968 o los Acuerdos de Comunicaciones de 1971. La propia Resolución 2065, que abría una vía para el diálogo, fue saboteada desde dentro por este poder informal y opaco.Lo más preocupante de este fenómeno no es sólo su eficacia, sino su continuidad en el tiempo. La vigencia del llamado "paraguas de soberanía", que enmascara el estancamiento diplomático bajo una aparente normalidad institucional, demuestra que el soft power —ese poder sutil que influye sin coerción— opera con fuerza en las relaciones internacionales contemporáneas.A casi seis décadas de la Resolución 2065, Argentina enfrenta el desafío de mirar más allá de la diplomacia estatal y comprender que los conflictos territoriales también se disputan en el terreno de la comunicación, la economía y la influencia simbólica. En su momento, el Lobby Falkland logró imponer su visión y censurar cualquier camino hacia una resolución pacífica, perpetuando el statu quo colonial.Reconocer el papel que desempeñó este grupo de presión en la legitimación de los isleños como interlocutores, es clave para avanzar hacia una solución acorde al derecho internacional, y por fuera o incluso por encima de los términos que el propio Lobby le ha impuesto al Reino Unido. Al mismo tiempo, adoptar posturas descolonizadoras y críticas del discurso dominante permiten ampliar la mirada y detectar presiones externas que, lejos de contribuir a la paz, obstaculizan la resolución de la controversia en los términos de la Resolución 2065, al igual que respetando los intereses de los isleños (no sus deseos) y el principio de integridad territorial.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
En el marco de las elecciones provinciales de 2025 en la provincia de Buenos Aires, el cierre de listas del 19 de julio —que se extendió excepcionalmente hasta el lunes 21 debido a cortes de luz— estuvo marcado por fuertes disputas en las negociaciones internas de cada sector, especialmente en la Tercera Sección Electoral. Esta región, clave por su peso electoral con cerca de 4,8 millones de votantes habilitados, comprende municipios de la Zona Sur del conurbano como Lanús, Avellaneda, Quilmes, Lomas de Zamora, Almirante Brown y Florencio Varela, junto a un peso pesado como La Matanza, y se posiciona como epicentro de la disputa en la provincia.

Por Santiago López Micossi
10 de agosto 2025, 18:57 GMT-3
En el oficialismo bonaerense, nucleado en la alianza Fuerza Patria, el cierre de listas expuso una fuerte puja interna entre el sector del gobernador Axel Kicillof, el massismo, los intendentes del conurbano y el kirchnerismo liderado por La Cámpora. La vicegobernadora Verónica Magario fue finalmente confirmada como cabeza de lista para diputados provinciales en la Tercera Sección. Su figura, de reconocida trayectoria como ex intendenta de La Matanza y actual vicegobernadora, representó un punto de acuerdo entre las distintas líneas internas. La inclusión de Magario fue respaldada por el gobernador y aceptada por los sectores más duros del kirchnerismo como parte de un pacto frágil que logró contener, al menos momentáneamente, los desacuerdos sobre el armado.
Otros nombres también jugaron un rol importante en la definición. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, referente de La Cámpora, fue incluida en los primeros lugares como parte del acuerdo que permitió mantener a este espacio dentro de la estructura unificada. Asimismo, otras figuras más moderadas, como el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares, alineado con Kicillof, y el actual diputado Facundo Tignanelli, también obtuvieron representación. Las negociaciones fueron tan tensas que se solicitó una prórroga del plazo de presentación de listas, en parte justificada por cortes eléctricos pero con un trasfondo político evidente: el reparto del poder entre los diferentes sectores del peronismo bonaerense.La interna oficialista también estuvo atravesada por la exclusión de figuras de peso como Máximo Kirchner, impedido legalmente de postularse debido a una condena judicial firme, y por la amenaza de sectores como el que lidera Juan Grabois, de romper con el frente si no se garantizaba una representación efectiva. Grabois cuestionó duramente la unidad alcanzada, calificándola como "forzada" y anticipando que su espacio podría competir por fuera en las elecciones generales de octubre.En la oposición, compuesta por La Libertad Avanza y el PRO, la definición de candidaturas también generó controversia. La lista será encabezada por Maximiliano Bondarenko, ex comisario de la Policía Bonaerense y actual concejal en Florencio Varela, promovido por Sebastián Pareja y con el aval directo de Karina Milei. Representa un perfil de línea dura, centrado en la seguridad y el orden, y con buena recepción en los distritos más golpeados por el delito. Junto a él se postulan figuras como Nahuel Sotelo, referente del grupo libertario "Las Fuerzas del Cielo", el influencer Iñaki Gutiérrez y la ex legisladora Florencia Retamoso, del ala bullrichista del PRO. Las internas en este espacio no fueron menores: la unificación con el PRO generó fricciones con sectores libertarios originales que denunciaron la exclusión de referentes históricos del mileísmo y criticaron lo que consideraron un reparto "a dedo" impuesto por Karina Milei y Sebastián Pareja. En respuesta a estas críticas, la hermana del presidente emitió un mensaje contundente: "La lealtad no es una opción, es una condición", buscando disciplinar a las voces disidentes y consolidar el armado sin fisuras.Por otro lado, el frente Somos Buenos Aires (integrado por la UCR, el GEN, la Coalición Cívica y el socialismo) propuso como cabeza de lista al rector de la Universidad Nacional de Almirante Brown, Pablo Domenichini. Este sector busca posicionarse como una tercera vía moderada, aunque su competitividad se verá limitada frente a los dos bloques principales. A su vez, el Frente de Izquierda volverá a presentar a Nicolás del Caño como su principal candidato en la región, apostando a su trayectoria y capacidad de instalar una agenda de clase obrera.El cierre de listas en la Tercera Sección Electoral bonaerense mostró un mapa político altamente competitivo y atravesado por tensiones internas, tanto en el oficialismo como en la oposición. Con Verónica Magario como carta fuerte del peronismo y Maximiliano Bondarenko como figura emergente del espacio libertario-macrista, la disputa promete ser reñida, y no solo entre las dos fuerzas antagonistas, sino también dentro de cada una de ellas, en una región que históricamente definió elecciones y que, en esta ocasión, volverá a tener un rol protagónico en el destino político de la provincia y, en vistas a 2027, del país.
En su nueva biografía “La Generala", la periodista Emilia Delfino traza el perfil de una Victoria Villarruel ambiciosa, pragmática y en plena construcción de poder, más allá del halo de vicepresidenta.

Por Airen Seijo
10 de agosto 2025, 20:44 GMT-3
Desde sus primeros pasos en televisión, donde se dio a conocer por defender posturas negacionistas de la dictadura y antiderechos, Villarruel ya mostraba un instinto fuerte para ocupar el centro de la escena. No tardó en ser detectada por Javier Milei, quien en 2021 —en plena campaña legislativa— la incluyó en su lista de aspirantes. Según Delfino, fue Mario Russo, asesor fundamental de Milei, quien se puso en contacto con ella tras una sugerencia de Vicente Massot: “Russo no duda un minuto y va a buscarla… y ahí dialogan”.
Russo, nacionalista conservador y padre del argumento “la casta”, había sido pieza clave en la estrategia de 2021 y repitió la jugada en 2023 cuando Villarruel fue elegida como candidata a vicepresidenta. Hoy, es su aliado más cercano, tanto que —según Delfino— él mismo cree que Milei no llegará a completar el mandato y sostiene que la estrategia de Villarruel no es renunciar, sino esperar al desgaste del presidente.La biografía revela que en la campaña presidencial Milei delegó en ella las áreas de “seguridad y defensa”, con la expectativa de que nombraría ministros en línea con su perfil. Sin embargo, tras la segunda vuelta electoral, esa promesa no se cumplió. En lo que se interpretó como una devolución de favores a la fórmula de Patricia Bullrich (PRO) y Luis Petri (UCR), que había apoyado públicamente a La Libertad Avanza en el balotaje, ambos fueron designados al frente de esas carteras: Bullrich en Seguridad y Petri en Defensa. La exclusión de Villarruel en la definición de esas áreas marcó el primer quiebre político entre la vicepresidenta y el presidente.El distanciamiento no tardó en aparecer. Villarruel se sintió relegada y marginada del núcleo de poder. En medio de la tensión pública surgió una anécdota que Delfino recoge: cuando Milei mantuvo una discusión frente a su hermana Karina y el consultor Carlos Kikuchi, Villarruel reclamó: “soy candidata a vicepresidenta y no puedo poner ni un concejal en las listas”, lo que provocó esta respuesta presidencial: “yo soy candidato a presidente y tampoco”. Las diferencias se profundizaron aún más con el cruce por el famoso “pobre jamoncito”: Villarruel lo usó para describir a Milei quedando “en el medio” de sus propias disputas, así se reforzó la sensación de tensión pública y personal.Su ideología, según Delfino, es ultraconservadora, nacionalista y claramente orientada a un proyecto de continuidad política, con aspiraciones que van más allá de acompañar a Milei en 2023. La biógrafa destaca su ambición de futuro: “Villarruel quiere protagonismo y un proyecto político propio… Russo asesora para construir, algo se está armando”.El quiebre se hizo evidente en julio, cuando Villarruel usó su rol de presidenta del Senado para habilitar una sesión que aprobó aumentos a jubilados y fondos para discapacidad. Para Milei fue una traición institucional. En su discurso de respuesta, Villarruel lanzó una frase lapidaria: “un jubilado no puede esperar… que ahorre en viajes y en la SIDE”. Lo acusó de infantil, aislado y de vivir en “un palacio”, mientras sugería que ella era quien tenía los pies en la realidad cotidiana.En el plano personal, las relaciones también evidencian la fractura. Karina Milei, hermana del Presidente, nunca ocultó su rechazo hacia Villarruel, una distancia que se hacía más pública en actos oficiales: el desaire ceremonial en la Catedral y los silencios incómodos fueron elocuentes signos de una convivencia imposible.Mientras tanto, Villarruel no se queda sola. Junto a Russo, se consolidó un armado propio, al que se sumó una figura clave: Claudia Rucci, hija del sindicalista José Ignacio Rucci, justicialista y con llegada a sectores del peronismo del ala más de derecha. Con ella, Villarruel ensaya un delicado puente hacia una base política distinta a la que expresa el núcleo duro libertario. No es casualidad que en su despacho del Senado haya impulsado la realización de un busto de Isabel Perón y que en 2022 haya viajado a España para visitarla. Tampoco pasa desapercibido que en varios discursos haya usado la expresión “justicia social”, palabra tabú para el mileísmo, aunque pilar del peronismo tradicional. En ese gesto se lee no sólo una búsqueda simbólica, sino también electoral: construir una identidad que hable tanto al votante de derecha como al peronismo desencantado.Con un perfil cada vez más autónomo, respaldos en crecimiento y un discurso propio que se aleja del oficialismo puro, Victoria Villarruel comienza a ocupar un lugar distinto en el tablero político. Si se trata de una estrategia de diferenciación táctica o del inicio de un proyecto con ambiciones mayores, es algo que todavía no está del todo claro. Pero lo que sí empieza a definirse es que su presencia en la vida política argentina no responde a un rol circunstancial.
Hacia la segunda mitad del siglo XIX, el proyecto de nación ya estaba claramente delineado y contaba con un amplio consenso entre los distintos sectores políticos; los enfrentamientos que surgieron en ese período no respondieron a diferencias ideológicas profundas, sino a disputas por el control del poder. Tanto los dirigentes civiles como los militares recelaban de ciertos indicios de pensamiento nacional en la figura de Roca que, si bien representaban una versión atenuada de la política iniciada tras Caseros, podían transformarse en una amenaza real para sus propios intereses. En ese contexto, procuraron evitar que el Ejército avanzara con una visión de país que no compartían ni estaban dispuestos a aceptar.

Por Consuelo Pacheco Izurieta
11 de agosto 2025, 20:44 GMT-3
La consolidación del Estado nacional y la expansión territorial —especialmente tras la Conquista del Desierto— otorgaron al Ejército un protagonismo inédito en la vida política argentina. Sin embargo, ese papel no fue del todo bien recibido por la élite civil, que veía con desconfianza el creciente poder de una institución armada que no sólo era funcional a la organización del país sino que comenzaba a tener una voz propia en los debates sobre su rumbo. En efecto, figuras como Roca representaban una síntesis compleja: militar de carrera y hábil político, encarnaba un modelo de liderazgo que, sin romper del todo con la estructura liberal, promovía un discurso más centralista y una noción de Estado más fuerte, que colisionaba con los intereses de sectores tradicionales del poder económico.
Durante las primeras décadas del siglo XX, esta tensión entre el poder civil y militar se mantuvo latente, aunque disfrazada de estabilidad institucional. La profesionalización del Ejército y su reconfiguración bajo parámetros técnicos y científicos respondía, en parte, al deseo de consolidar una fuerza leal al Estado nacional, pero también operaba como mecanismo para controlar a un actor que había demostrado tener capacidad de intervención directa. En este proceso, el Ejército absorbió doctrinas extranjeras, especialmente las prusianas, que reforzaban la idea de jerarquía, disciplina y obediencia, pero que también alimentaban una visión del país marcada por el orden, la unidad nacional y el combate interno frente a enemigos difusos.Así, hacia las primeras décadas del siglo XX, el Ejército ya no era solo una institución armada: comenzaba a configurarse como un actor político, con valores propios, redes internas de poder y una narrativa que justificaba la intervención militar como garante del orden, la patria y la Nación. Tal narrativa, que cobrará fuerza en los años treinta, encuentra sus raíces en las ambigüedades fundacionales del Estado argentino, donde lo militar y lo político, lo civil y lo castrense, nunca terminaron de delinearse con claridad.Este proceso encontró un punto de inflexión con el golpe de Estado de 1930, encabezado por el General José Félix Uriburu, que marcó el ingreso abierto y sistemático de las Fuerzas Armadas en la vida política nacional. No se trató solo de una irrupción coyuntural, sino del comienzo de una etapa donde el Ejército se percibió a sí mismo como árbitro legítimo del sistema político, habilitado para intervenir en defensa de un supuesto "orden natural" frente a los desbordes del régimen democrático. En ese sentido, el golpe de 1930, más que la interrupción de un gobierno constitucional, fue la cristalización de una doctrina no escrita, en la cual las Fuerzas Armadas se autoconferían el derecho de custodiar la moral, el orden y la estabilidad de la Nación.Uriburu no solo pretendía restaurar el orden frente a lo que consideraba una amenaza populista e ineficaz por parte del gobierno de Yrigoyen, sino que también aspiraba a imponer un nuevo modelo político corporativo, de inspiración fascista, que finalmente no logró consolidarse. Sin embargo, lo que sí perduró fue la idea de que los militares no debían limitarse a cumplir funciones defensivas, sino que tenían un rol activo en la conducción de los asuntos del Estado. A partir de entonces, la línea divisoria entre lo civil y lo militar se volvió aún más difusa.Este nuevo protagonismo se vio reforzado por una serie de factores estructurales. Por un lado, la inestabilidad económica derivada de la crisis del '30 acentuó la fragilidad de los gobiernos civiles, que comenzaron a depender en mayor medida del apoyo o la neutralidad de los militares. Por otro lado, la creciente influencia de la Doctrina de Seguridad Nacional, que empezaría a penetrar con mayor fuerza en las décadas posteriores, introdujo una visión geopolítica que identificaba al enemigo no externo e interno, para justificar la represión política y el control sobre la vida civil.A lo largo de los años treinta, el Ejército afianzó su estructura jerárquica y su formación doctrinaria, alejándose cada vez más de una lógica institucional subordinada al poder civil. Si bien el segundo golpe militar, el de 1943, fue gestado en un contexto distinto, puede leerse como una consecuencia directa de esa primera experiencia: la normalización de la intervención militar como respuesta a la crisis del sistema, ya no como excepción, sino como recurso legítimo.
La Antártida muchas veces aparece como ese rincón blanco del mapa que parece ajeno, pero, en realidad, es un territorio cada vez más central en la agenda internacional. No solo por su rol ambiental, sino también y sobre todo por su creciente importancia geopolítica. Aunque el Tratado Antártico establece que el continente sólo puede usarse con fines pacíficos, científicos, y congela los reclamos de soberanía, en los hechos hay una disputa por posicionarse.

Por Eugenia Silva
11 de agosto 2025, 21:44 GMT-3
Miryam Colacrai lo plantea con claridad: la Antártida es un espacio geopolítico estratégico, donde se encuentran la ciencia, la soberanía y la proyección de poder. En los últimos años, China y Rusia han incrementado significativamente su infraestructura antártica, con nuevas bases, misiones y logística. Estados Unidos, Reino Unido y Australia también refuerzan su presencia. La ciencia, en este contexto, no es neutral: también es una forma de marcar territorio.
En este escenario, Argentina y Chile tienen una responsabilidad clave, no solo por su proximidad geográfica, sino porque poseen bases permanentes, tradición científica y reclamos históricos. La cuestión recae en la posibilidad de articular una estrategia conjunta que defienda el interés regional, basada en la cooperación, la sustentabilidad y la autonomía, frente a una creciente presión de actores extra hemisféricos. Ésta exige una mirada a largo plazo, con inversión sostenida en ciencia y logística polar y una política exterior que coloque a la Antártida como prioridad estratégica, mediante el refuerzo los lazos con otros países del sur, el impulso de una diplomacia ambiental activa y el reclamo por el cumplimiento del tratado. A su vez, a nivel climático, lo que ocurre en la Antártida tampoco se queda en la Antártida. El derretimiento de sus hielos impacta en las corrientes oceánicas, eleva el nivel del mar y afecta la biodiversidad marina.Un caso emblemático es el del krill, un pequeño crustáceo fundamental en la cadena alimenticia marina. Vive en grandes concentraciones bajo finas capas de hielo y constituye la base de la dieta de especies como ballenas, focas, pingüinos y peces. Sin embargo, el aumento de las temperaturas ha reducido considerablemente el hielo estacional, afectando su hábitat natural. Además, la creciente sobrepesca industrial agrava el problema. La escasez del krill obliga a muchas especies a desplazarse cada vez más lejos de la costa para alimentarse, alterando el equilibrio ecológico de la región antártica, con cambios que repercuten en otras regiones.Otro factor que gana protagonismo, es el potencial económico oculto bajo el hielo. Aunque la explotación de recursos minerales está prohibida por el Protocolo de Madrid de 1991, muchos especialistas advierten que, si el régimen antártico se debilita, podría abrirse una peligrosa ventana para la explotación. La Antártida ya no puede ser pensada como un espacio aislado en el tablero internacional. Los desafíos ambientales, como la crisis del krill y el retroceso del hielo, se entrelazan con tensiones geopolíticas crecientes por la presencia, la ciencia y los recursos.En este contexto, Argentina y Chile tienen la responsabilidad de defender sus reclamos y tradiciones científicas, como también liderar una visión regional basada en la cooperación, la sustentabilidad y la diplomacia preventiva.
En 1977 se formó en Londres la banda musical The Police, liderada por su vocalista Gordon Mathew Summer, artísticamente conocido como Sting. Dicho grupo lograría componer grandes hits para fines de los años setenta e inicios de la década de los ochenta como “Roxanne” o “Message in a Bottle”, entre muchas más. No fue hasta 1983 donde The Police publicó su mayor éxito, el cuál sería su sencillo “Every breath you take” (“cada vez que respiras” en español). Este no sólo se convertiría en una de las canciones más icónicas del grupo, sino que además alcanzaría el número 1 como canción más escuchada por varias semanas en el Reino Unido y en Estados Unidos, lo que la confirmó como una de las composiciones más emblemáticas, y con el tiempo, de las más recordadas, de la década de 1980.

Por Matías González
17 de agosto 2025, 12:44 GMT-3
La canción comienza con la frase “Every breath you take” (cada vez que respiras) y continua con frases como “Every move you make” (cada movimiento que haces), “Every step you take” (cada paso que das) o “Every smile you fake (cada sonrisa que finges), entre muchas otras acciones similares y al final de más de un verso, incluido al final de la canción, Sting cierra con la misma frase: “I Will be watching you” (te estaré mirando). Si bien muchos han tomado esta canción como romántica y amorosa que habla de alguien que protegerá a toda costa a aquella persona que ama, el mismo Sting, vocalista de la banda y compositor de la pieza, ha dicho que tiene un trasfondo más que siniestro.
A la primera vez que Sting la pensó creyó que era fabulosamente romántica, pero una vez compuesta finalmente, se dio cuenta que hablaba de algo profundamente aterrador, hablaba de la vigilancia y el perseguir constante, hasta el punto en que el mismo Sting ha llegado a decir “creo que estaba pensando en el Gran Hermano, en vigilancia y en control”. Con “Gran Hermano”, el músico se refiere a uno de los personajes principales de la clásica novela de George Orwell, 1984, en la que el Gran Hermano es una suerte de dictador que ejerce la vigilancia constante de todos los habitantes del mundo.Si se analiza brevemente la letra de la canción, ya sea en su versión completa o en la serie de frases descritas unos párrafos antes, no resulta descabellado pensar en un control excesivo de una persona sobre otra, de un mensaje de no querer dejar alejarse a un ser querido o cercano y someterlo a obligaciones que impliquen estar siempre cerca.Pero sumado a esta visión enfocada específicamente en las relaciones sociales, sobre todo en las relaciones amorosas de pareja, cabe también la posibilidad de aplicar las mismas reglas del juego en un sentido más político. Para ello, es menester entender y explicar, aunque sea brevemente el contexto mundial de aquel entonces.Se vivía un contexto de guerra fría en 1983 donde en la Unión Soviética hace solo unos meses había muerto Leonid Brezhnev, jefe de Estado y presidente del Partido Comunista de ese país, conocido como uno de los grandes autócratas de la segunda mitad del siglo XX. Pero, además, déspotas como Ceausescu en Rumania, el ayatolá Jomeini en Irán se encontraban en el poder, sumado a que la enorme mayoría de países de Latinoamérica estaban bajo el control de gobiernos militares o recién entrando en una nueva era democrática a futuro. A esto vale añadir que hombres como Pol Pot en Tailandia o Tito en Yugoslavia, caracterizados por torturar y asesinar opositores políticos, solamente unos años atrás habían dejado de gobernar en sus respectivos países.Entonces, a modo de conclusión, puede verse a Every breath you take no tanto desde una vertiente psicológica o social, sino más desde una perspectiva política que puede referir, entre otras cosas, a los gobiernos totalitarios que gobernaban en esa época e incluso hoy en día que ejercen la vigilancia constante sobre los ciudadanos. Y vos, ¿crees que se puede observar a esta canción como una crítica a los totalitarismos? ¿Qué ejemplo de hoy en día se puede asemejar a lo dicho en la letra?
En el año 2002, mientras conversaba en una recepción en Hampshire, se le preguntó a la entonces ex primera ministra de Reino Unido y líder del Partido Conservador, Margaret Thatcher, cuál había sido su mayor éxito, a lo que ella respondió: “Tony Blair y el nuevo laborismo, forzamos a nuestros oponentes a cambiar su pensamiento”.

Por Alejo Demarco
17 de agosto 2025, 13:44 GMT-3
La reforma se completa cuando se reforma al opositor. El proyecto liberal argentino no tendrá verdadero éxito por su capacidad de sostenerse en el poder, sino por su capacidad de fabricar una oposición que comparta y, porque no, profundice la orientación del grueso de las reformas que se implementen. Para eso se necesita, al menos, que el peronismo se parezca más a su cepa cordobesa que a su cepa kirchnerista. Que el radicalismo se parezca más a su vertiente mendocina que a sus vertientes porteñas. Por supuesto que esas miradas más benignas no dejan de corresponder a sus respectivas aflicciones. El cordobesismo sostiene una presión tributaria gigantesca y el radicalismo malbec sostuvo durante décadas un sesgo anti minería de similar proporción, el mal hambrientalista. Sin embargo, ambas derivaciones comprenden conceptos básicos como la restricción presupuestaria, que son esenciales para un proyecto ligeramente razonable de país.
El éxito de un liderazgo reformista se debe medir por su capacidad de tender puentes con sus sucesores, más que con sus circunstanciales contendientes. De ahí la necesidad del cambio cultural.La plataforma sobre la que se sostendrá el cambio cultural estará sujeta a las mejoras materiales. Pero son liberales con pies de barro los que no creen necesario disputar los sentidos de los pueblos. Son los mismos que creyeron que la historia había terminado en la década del 90’. Siempre el hombre se encuentra mucho más cerca del derrumbe y la oscuridad de lo que le gustaría aceptar. El costo de la libertad es su eterna vigilancia.La política, que excede al Estado, debe disputar la cultura. Pero entonces emerge la siguiente pregunta: ¿Debe el Estado influir en la cultura? Entiendo que el Estado puede influir más o menos de acuerdo con su rol y su tamaño, pero no puede no influir. Carlos Menem, puso a Roca en el billete de cien pesos, Cristina Fernández de Kirchner puso a Eva Perón y Mauricio Macri, con el objetivo de no entrar en esa disputa simbólica, eligió poner un yaguareté. Pero ese espacio, esa disputa por la historia, no queda vacante. Ese lugar lo ocupa un otro. No hay vacíos de poder.Sin embargo, no se debe ser ingenuo. El éxito debe ser multidimensional (económico, político, cultural y sobre todo moral). Solo así se alcanzará el objetivo máximo, que el mayor éxito de Javier Milei sea Tony Blair.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Después de más de dos décadas fuera del programa, Argentina podría volver a ingresar al Visa Waiver Program (VWP), un sistema que permite a ciudadanos de ciertos países viajar a Estados Unidos sin necesidad de tramitar una visa. La noticia fue confirmada el 28 de julio, tras la firma de una carta de intención entre el gobierno argentino y el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. en el marco de una visita oficial de la funcionaria Kristi Noem al país.

Por Micaela Messina
17 de agosto 2025, 14:14 GMT-3
La expectativa que genera este posible ingreso es enorme: de concretarse, los argentinos podrían visitar Estados Unidos por turismo o negocios hasta por 90 días sin pasar por el engorroso –y costoso– trámite de visa tradicional. Solo bastaría con gestionar una autorización electrónica conocida como ESTA (Electronic System for Travel Authorization), de forma simple y en línea.
Argentina ya fue parte del Visa Waiver Program entre 1996 y 2002. Sin embargo, fue excluida tras la crisis económica y el aumento de la inmigración ilegal hacia EE.UU. Para volver a ingresar, el país debe cumplir una serie de requisitos técnicos y de seguridad, entre los cuales se destaca una baja tasa de rechazo de solicitudes de visa. Actualmente, este índice está en el 8,9 %, muy por encima del 3 % que exige el programa.Fuentes oficiales sostienen que ya comenzó un trabajo coordinado entre ambas naciones para avanzar en aspectos clave, como el intercambio de información sobre antecedentes penales y terrorismo, el refuerzo del control fronterizo y la implementación de pasaportes electrónicos. Noem aseguró que el proceso podría completarse en aproximadamente un año, aunque dependerá del ritmo en que Argentina logre cumplir con los estándares exigidos por EE.UU.Para muchos argentinos, sobre todo para quienes sueñan con conocer Nueva York, Miami o Disney, este anuncio es más que una promesa diplomática: es una esperanza concreta de facilitar y abaratar los viajes. Actualmente, solicitar una visa de turista cuesta 185 dólares, y a eso se suman traslados, demoras y –en muchos casos– largas esperas para obtener un turno.En lo político, el acuerdo refleja el acercamiento entre el presidente Javier Milei y el presidente Donald Trump. La firma de esta carta de intención se interpreta como un gesto de confianza, por parte de Washington, y un espaldarazo al nuevo alineamiento geopolítico de Argentina.Pese al entusiasmo, las autoridades fueron cautelosas. El ingreso al programa no es automático: se trata de un proceso complejo, que requiere coordinación técnica, avances legislativos y cooperación internacional. Además, el país deberá demostrar que puede mantener bajos niveles de inmigración irregular y garantizar la seguridad de sus documentos de viaje.Actualmente, solo 41 países forman parte del Visa Waiver Program. En América Latina, el único integrante es Chile, que mantiene el beneficio desde 2014. Si Argentina logra ingresar nuevamente, se convertiría en el segundo país de la región con acceso directo a EE.UU. sin visa, lo cual marcaría un cambio histórico en la relación bilateral.
A comienzos de 2022 reinaba un consenso tácito: el próximo presidente de los argentinos sería, muy probablemente, el entonces jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Aunque Patricia Bullrich había ganado visibilidad durante la pandemia, no aparecía como la candidata favorita de la principal fuerza opositora frente al gobierno de Alberto Fernández.

Por Matías Cohen
17 de agosto 2025, 15:14 GMT-3
Si bien Patricia Bullrich había tenido un salto mediático importante desde la pandemia, no se presentaba como la candidata favorita de la principal fuerza política ante el gobierno de Alberto Fernandez. No fue sino hasta marzo que Bullrich manifestó su deseo de ser presidenta. “Mi nombre no suena ni en Ciudad ni en Provincia, lo hacen sonar porque es una forma de querer reducirme. Yo no voy a avanzar sobre nada hasta el año que viene, pero te voy a dar una sola definición: estoy para cambiar el país, y creo que tengo lo que hay que tener para cambiarlo", destacó en una entrevista. Esto dio comienzo a la interna que terminó arrastrando a todo el arco político del frente Juntos por el Cambio. Larreta, con temor frente al creciente apoyo que comenzaba a presentar Bullrich en las encuestas, no se cansó de tejer alianzas y realizar promesas con el radicalismo y los principales candidatos provinciales. Mauricio Macri, quien todavía era el principal líder de la coalición, optó desde el primer momento en apoyar indirecta pero indisimuladamente a Patricia, sentando el destino electoral de Larreta.
Macri terminó respaldando, de forma accidental e indirecta, a Milei por encima de Bullrich en la presidencial de 2023, una jugada que le resultó un bumerán cuando La Libertad Avanza arremetió contra el PRO en las legislativas porteñas de 2025. Ahora volvió a priorizar un acuerdo electoral con los libertarios por sobre las aspiraciones de referentes propios como María Eugenia Vidal o Jorge Macri, a quien, irónicamente, había apoyado apenas unos meses atrás.Sin embargo, otra lectura de la situación propone otra explicación, más allá de los roles que jugaron los principales actores del arco político.Hay un consenso bastante grande sobre el detrimento de los candidatos de partidos de centro en varios países del mundo occidental, quienes se quedan al margen del fervor que ejercen las redes sociales y los actuales medios de comunicación. Macri entendió eso con Bullrich y por eso la apoyó sobre Larreta. Es por esto mismo que la alternativa de unirse a La Libertad Avanza y forjar una nueva alianza con partidos de centro como el radicalismo o el MID, que proponía Jorge Macri para las elecciones legislativas de octubre, era, posiblemente, una apuesta arriesgada.Resuena una frase que no se cansan de repetir los libertarios: “Esto no es para tibios”.
El 8 de agosto, en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca, Nikol Pashinián e Ilham Aliyev, primer ministro de Armenia y presidente de Azerbaiyán, respectivamente, suscribieron un acuerdo patrocinado por Estados Unidos que busca poner fin a décadas de hostilidades en el Cáucaso Sur. La cumbre fue presidida por el presidente Donald Trump, quien actuó como facilitador público del pacto. El acto se presentó como un avance significativo hacia la normalización de relaciones bilaterales y la reapertura de conexiones económicas y territoriales, objeto de conflictos recurrentes.

Por Santiago López Micossi
17 de agosto 2025, 15:24 GMT-3
El núcleo operativo del acuerdo es la creación de un corredor de tránsito que conectará el territorio continental de Azerbaiyán con su exclave de Najicheván, atravesando el sur de Armenia. El proyecto, referido públicamente por la administración estadounidense como la Trump Route for International Peace and Prosperity (Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales), contempla la construcción y operación de una vía de comunicación estratégica que facilite el tránsito sin barreras entre Bakú y Najicheván. Diversas fuentes señalan que el trazado estimado ronda decenas de kilómetros y que su explotación incluiría un papel operativo y contractual significativo para actores vinculados a Estados Unidos, un elemento que realza la dimensión geopolítica del acuerdo.
El pacto representa, simultáneamente, una oportunidad económica y un cambio en el mapa de influencias en la región. Por un lado, si se materializa, la apertura de un corredor reduciría los costos logísticos, permitiría flujos comerciales nuevos y podría atraer inversión en infraestructura a regiones armenias deprimidas. Por otro lado, la condición de que Estados Unidos tenga un rol preferente en el desarrollo y operación del corredor implica una redistribución de influencia en detrimento de actores tradicionales en el Cáucaso, como Rusia, Irán y Turquía, lo que ya genera tensiones diplomáticas entre los tres países. Ese desplazamiento es una de las claves para entender por qué el acuerdo tiene tanto impacto político como económico.Aunque las declaraciones oficiales celebraron el avance hacia la paz, el documento y su ceremonia dejaron asuntos sensibles sin resolver de manera clara y definitiva. En particular, el acuerdo no recoge (al menos en las primeras informaciones públicas) una solución sobre el estatus de Nagorno-Karabaj, ni compensa de forma explícita las consecuencias humanitarias que sufrieron desplazados y comunidades armenias tras la ofensiva militar de 2023. Esa ausencia alimenta la preocupación entre sectores de la sociedad armenia, organizaciones de la diáspora y formaciones políticas que consideran que el pacto podría legitimar cambios de facto en el mapa poblacional sin garantías adecuadas para las minorías afectadas.En términos prácticos, la construcción y explotación del corredor requerirán acuerdos administrativos y técnicos de alta complejidad, así como garantías de que el tránsito será sostenible y seguro. Las dudas proceden de la desconfianza bilateral residual, la fragilidad institucional en aspectos como la aplicación de tratados, y de la posibilidad de que actores externos pongan en riesgo la continuidad del tránsito. Además, otorgarle a un tercero un papel preeminente sobre infraestructura soberana en Armenia puede traducirse en tensiones internas, percepciones de pérdida de control territorial y debates políticos sobre la soberanía.Hay tres aspectos a tener en cuenta a futuro: en primer lugar, si se concretan las garantías necesarias, el corredor puede traducirse en crecimiento económico y estabilidad relativa, consolidando la normalización bilateral. En segundo lugar, la percepción de pérdida de influencia por parte de Rusia o un aumento de tensión con Irán podrían provocar presiones políticas y militares indirectas que compliquen la seguridad del corredor. La integración de actores externos en la gestión del corredor puede intensificar rivalidades regionales. En tercer lugar, por ser lo más importante, si no se abordan las demandas relativas a Nagorno-Karabaj y los derechos de los desplazados, la paz formal será frágil.La realidad es que el acuerdo firmado en Washington marca un punto de inflexión con potencial real para transformar la conectividad y las dinámicas económicas del Cáucaso Sur. Sin embargo, su éxito dependerá menos del acto simbólico de la firma y mucho más de la gestión, las garantías de seguridad y la manera en que se resuelvan las reclamaciones pendientes sobre derechos humanos y estatus territorial. La presencia y el rol de Estados Unidos redistribuyen poder en la región y acentúan el carácter geopolítico del proyecto; esa doble naturaleza —oportunidad y riesgo— definirá si el acuerdo conduce a una paz duradera o a una paz frágil y condicionada.
El contexto internacional actual se encuentra sumamente convulsionado: Ucrania pelea por su supervivencia frente a Rusia; Israel lucha contra una organización no estatal; India y Pakistán mantuvieron ataques fronterizos, al igual que Camboya y Tailandia hace relativamente poco; Estados Unidos e Irán se han atacado mutuamente; Siria se reconfigura internamente y el norte de África, junto con el Sahel, son una olla a presión a punto de explotar. Teniendo en cuenta lo anterior mencionado, un cambio territorial parece inminente en el plano internacional.

Por Blas Rossi Lomonte
17 de agosto 2025, 16:24 GMT-3
Ahora bien, ¿es realmente una novedad una transformación territorial y, por ende, estatal? Un repaso histórico veloz nos indica lo contrario, y más si nos centramos en Europa Central y del Este. Aquí, Polonia emerge como un caso representativo, siendo absorbida y luego reconstruida en reiteradas ocasiones. Lo cierto es que en el caso polaco, como en la gran mayoría de los documentados, el accionar político-militar de uno o más Estados fue determinante para concretar estas variaciones.
Sin embargo, en los últimos años podemos observar un nuevo fenómeno: Estados soberanos que, por el accionar de la naturaleza, podrían llegar a desaparecer dentro de pocos años, abriendo un fuerte debate entre académicos y teóricos: ¿un Estado sin territorio sigue siendo Estado?A fin de esclarecer el dilema que tenemos enfrente, es necesario precisar que la problemática abordada es diferente a los casos kurdo o catalán. En estos, la población lleva adelante un reclamo para consolidarse como Estado, sin haberlo logrado aún. Sin embargo, esta nota está haciendo referencia a aquellos Estados que son reconocidos como tales y que cumplen con los cuatro criterios de la Convención de Montevideo de 1933, pero que en los próximos años podrían desaparecer geográficamente debido al aumento del nivel del mar.De esta forma, países como Tuvalu y Kiribati quedarían sumergidos, mientras que otros, como Nauru y Tonga, sufrirían la inutilización de su territorio por fenómenos como la salinización del agua dulce disponible. Lo verdaderamente curioso y desafiante, tanto en un nivel teórico como en la realidad misma, es definir el estatus de estos países en un futuro no tan lejano. Porque aventurando una situación hipotética, estos Estados al perder su territorio pierden a su vez uno de los cuatro elementos para ser reconocidos como tal. Y el elemento territorial es realmente significativo, ya que repercute en el elemento poblacional al desvincularse de su tierra natal.Si bien son Estados con muy poca población -Tuvalu no excede los 13.000 habitantes-, no sería sensato dejar de considerarlos como tales. Aquí subyace el centro de nuestro problema: la posibilidad de existencia de estos Estados virtuales, es decir, Estados sin un territorio físico.En consonancia con lo dicho, los gobiernos han trazado distintas líneas de acción para afrontar este obstáculo. Por ejemplo, Kiribati ha comprado tierras al vecino Estado de Fiyi en 2014 para reubicar a su población, teniendo esta misma intención las Islas Maldivas. Otros, como las Islas Marshall, han presentado recursos legales para conservar su soberanía sin importar lo que suceda en el futuro. Tuvalu, sin dudas, planteó una solución innovadora: trasladar su soberanía al plano virtual, a través de la digitalización del Estado. Además, este pequeño país mantiene relaciones fluidas con los vecinos, Australia, Nueva Zelanda e incluso Taiwán, con el objetivo de reubicar más fácilmente a su reducida población.Hasta el momento, hemos visto soluciones individuales. Y si la unión hace la fuerza, la mejor forma de que numerosos Estados pequeños sean escuchados a nivel internacional es la conformación de una organización que los reúna, haga converger sus intereses y unifique su reclamo. Con este objetivo nació en 1990 la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS), con activa participación ante la ONU y otros organismos internacionales.En septiembre de 2024, la AOSIS lanzó la “Declaración de los líderes de la AOSIS sobre el aumento del nivel del mar y la condición de Estado”, documento que es clave para entender la postura de estos Estados frente a la amenaza de desaparición. En sus artículos 1 al 5 se puede observar como constante el uso del derecho internacional como principal herramienta y argumento para salvaguardar la existencia estatal. El artículo 3 es el más elocuente: “Declaramos que la condición de Estado y la soberanía de los PEID y nuestra membresía en las Naciones Unidas, sus organismos especializados y otras organizaciones intergubernamentales continuarán, y los derechos y deberes inherentes a ellas se mantendrán, a pesar de los impactos del aumento del nivel del mar relacionado con el cambio climático” (AOSIS, 2024).En el preámbulo, la AOSIS declara que fueron los pequeños Estados insulares los primeros en alertar por el peligro del cambio climático, para lograr así una especie de resguardo moral a futuro. A esto hay que añadir que la declaración realizada se sustenta en el principio de continuidad de la condición de Estado, explicitada en el derecho internacional.A raíz de la declaración de la AOSIS, la Comisión de Derecho Internacional de la ONU (CDI) inició un proyecto para esclarecer y definir la existencia de Estados sin territorio físico. El interrogante es hasta qué punto el resto de países respetará lo dispuesto por el derecho internacional, dado que a veces los Estados más poderosos parecen moverse bajo otro espectro de normas.El reclamo de este tipo de Estados, nucleados bajo la AOSIS, comienza a ser escuchado en el tumultuoso escenario internacional. A pesar de que se han trazado líneas de acción, tanto individuales como colectivas, el resultado sigue siendo incierto. Nos encontramos ante las puertas de un nuevo acontecimiento mundial.
Desde los eventos ocurridos el 8 de octubre de 2023, el mundo entero quedó dividido en esta grieta: Israel o Palestina. Sin embargo, poco se toma en cuenta la opinión popular de la figura de Benjamín Netanyahu dentro del mismo pueblo israelí. Actualmente, y luego del cese al fuego, la decisión de tomar la ciudad de Gaza provocó críticas y preocupación en Israel, muchos vieron esta acción como una forma de poner en peligro a los rehenes que aún quedan en manos de Hamas; mientras que otros la consideraron la respuesta indicada frente a la amenaza terrorista.

Por Lourdes Rodriguez
17 de agosto 2025, 16:34 GMT-3
Desde el lado de la oposición israelí, liderado por Yair Lapid, se sostiene que el plan aprobado por el gabinete de seguridad llevará a la muerte de rehenes y soldados israelíes. Algunos lo han calificado como un desastre que conducirá a muchas más desgracias. Tanto representantes de derecha como de izquierda han mostrado su rechazo frente a estas políticas. Por su parte, los allegados de los rehenes temen las represalias que puedan surgir desde el grupo Hamas y juzgan la imprudencia de parte del ejecutivo.
Estas opiniones no fueron únicamente vociferadas en redes sociales o discursos, sino que se desarrollaron distintas manifestaciones en las afueras del parlamento de Israel. En ellas, al primer ministro se le ha acusado de priorizar la estabilidad de su coalición antes que la seguridad de su pueblo.Sin embargo, desde los ataques a Irán, la opinión popular hacia él ha mejorado significativamente, y muchos consideran que fue una decisión necesaria frente a los acontecimientos del momento. Se ha popularizado la creencia de que, desde los ataques del 7 de octubre, el verdadero maestro detrás de todo fue Irán, y que el ataque fue un paso preciso hacia el fin de la guerra y del enemigo terrorista.Por otra parte, quienes apoyan al actual gobierno israelí creen que deben evitarse las disputas sobre las decisiones ejecutivas frente a la constante amenaza terrorista, la cual se beneficia de esta división interna. Estiman necesario mantenerse unidos con el fin de acabar con la guerra y las disputas innecesarias, y afirman que las críticas al primer ministro únicamente traerán desgracias. Para gran parte de la población, Netanyahu es un héroe solitario que se enfrenta al resto del mundo que busca su derrocamiento. La ruptura de la concordia dentro del país está justificada, según ellos, por un bien mayor que está en manos de este líder.En conclusión, dentro del pueblo israelí persisten las dudas sobre las consecuencias que pueden traer las decisiones tomadas por el gobierno de Benjamín Netanyahu. La oposición cree que estas medidas sólo ponen en peligro la vida del pueblo, incluídos los rehenes que aún permanecen en manos de Hamas y los soldados enviados al frente. Mientras que, aquellos que apoyan al gobierno consideran que, pese a su riesgo, estas medidas son necesarias para alcanzar la paz y acabar con el enemigo terrorista.
Desde la antigüedad, la filosofía política se ha pronunciado a favor del llamado “gobierno de las leyes”, desde los griegos como Platón y Aristóteles, hasta los modernos como Montesquieu y Madison, pasando por personajes medievales como Juan de Salisbury o Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, ésta noción no es en absoluto estática, sino más bien dinámica. Es así como, durante la mayor parte de la historia, el gobierno de las leyes estuvo íntimamente ligado a la ley natural. Incluso antes de que Cicerón definiera aquel término, Aristóteles ya se había referido a una “justicia natural” y había posicionado a la política dentro de la ética. Es decir, ya desde la Atenas del siglo IV a.C. la teoría política sostenía que todo gobernante debe ejercer su poder conforme a un orden natural. Orden que, como afirma el libro del Génesis, es bueno.

Por Joaquín Santiago Garrido
17 de agosto 2025, 17:34 GMT-3
Aquella idea encontraría un poderoso sustento en el cristianismo, particularmente en la ley divina, concepto presente en San Agustín y desarrollado por Santo Tomás. Éste afirma en su Suma Teológica que una ley es injusta cuando es contraria al bien humano, o cuando el autor “excede la potestad a él otorgada”. La naturaleza, entonces, tiene un autor propio que se revela a los hombres y que ha dejado mandatos concretos aunque sobrenaturales. El gobernante no es más que una figura temporal, que debe su potestas a Dios.
Sin embargo, en la modernidad aparecerían nuevos paradigmas: por un lado, la justificación del poder absoluto en Hobbes; por el otro, la defensa de los derechos individuales en Locke. Así, la doctrina del derecho natural, que ahora incluye los derechos subjetivos, entraría en conflicto con una teoría que aboga por un gobernante omnipotente; cuya autoridad no se fundamenta en el orden natural, sino más bien en su voluntad, y que él mismo “es el Estado”,como bien afirmó Luis XIV. No debe resultar extraño que, si el estado de naturaleza es percibido como uno de guerra, el contrato aparezca como una opción superadora. En este esquema, garantizar la seguridad es el único deber del gobernante para con los gobernados que renuncian a su libertad.Pareciera ser que, a largo plazo, las ideas de Locke y sus seguidores se impusieron por sobre las de Hobbes: vivimos hoy en una democracia “liberal”, que reconoce los derechos individuales. Asimismo, la división de poderes propia del constitucionalismo moderno fue ideada por Montesquieu y concretada por Madison y compañía, todos ellos liberales.Sin embargo, hoy nos encontramos sumidos en Estados verdaderamente todopoderosos que disponen despóticamente del poder: es ésto lo que denomino la tiranía iuspositivista. Se trata del Estado que convierte vicios en virtudes y crímenes en derechos. Es el Estado que crea categorías que no existen, el Estado que promulga leyes inconstitucionales y que es capaz de imponer una falsa antropología inmanente como dogma al mismo tiempo que ataca las instituciones que lo hacen posible. Hablar de una “tiranía” no supone exageración alguna, sino, más bien, el reconocimiento de que una democracia sin fundamento en la ley natural es una democracia inevitablemente fallida, expuesta eventualmente a la tiranía de la mayoría. Además, y aunque la democracia implique una dinámica que permite avanzar y retroceder en materia legal, ningún cambio positivo y honroso puede concebirse como uno definitivo. Si no en acto, la tiranía iuspositivista se presenta en potencia constantemente. Podría incluso afirmarse, debido a lo complicado de derogar algunas leyes perversas, que siempre se encuentra activa, en menor o mayor grado.Habiendo explicado la situación, resta identificar el camino a seguir. Es preciso, en primer lugar, hacer caso a las sabias palabras de San Juan Pablo II, cuando afirmó que:“Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de Derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana [...] si no existe una verdad última, que guía y orienta la acción política, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto” (Centessimus Annus, 46).Bajo éstas circunstancias, como bien afirma Santo Tomás, “la perturbación de este régimen no tiene razón de sedición”, siempre y cuando no se produzca un desorden que traiga un detrimento mayor que el de la propia tiranía o totalitarismo. Si el gobierno de las buenas leyes es superior al de los buenos hombres, es lógico pensar que la tiranía de las leyes es más perjudicial que la tiranía de los hombres. En tal caso, tendría incluso mayor sentido rebelarse contra aquellas que contra cualquier hombre. Se trata de una opción, como mínimo, a considerar, así como Santo Tomás y tantos otros lo hubieran hecho.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
En un mundo donde leer un libro era casi tan peligroso como corear “Smells Like Teen Spirit” en Moscú en plena Guerra Fría, nace el samizdat, la mejor forma que encontró la población de la Unión Soviética para resistir. Copiaban libros prohibidos a mano o a máquina y los iban pasando en secreto. No había fotocopiadoras, solo carbónico, tinta y el riesgo de terminar preso por leer lo que no debías.

Por Soffya Ocampo
25 de agosto 2025, 14:05 GMT-3
El samizdat era el equivalente a escuchar a Los Redondos cuando la radio solo pasaba cumbia light. Era Radiohead sonando en pleno funeral del Estado, o Rage Against the Machine en un mundo que solo te dejaba escuchar canciones patrióticas. Era, literalmente, arriesgarte a ir a la cárcel por leer.
Eran textos que hablaban de libertad, filosofía, poesía o denuncias al régimen. El término ruso refiere exactamente a que es algo “publicado por uno mismo”, y ese gesto era un grito en contra del control del Estado.Lo más interesante es que este fenómeno no estaba limitado a grandes intelectuales: muchos de los que copiaban, compartían y leían eran jóvenes. Estudiantes, trabajadores, hijos de familias comunes que descubrían en estos textos otra manera de ver el mundo. Su rebeldía no se expresaba en marchas con multitudes ni en gritos en la calle, sino en la intimidad de una cocina, en la luz tenue de una lámpara, pasando páginas que podrían cambiarles la vida.El samizdat demostró que la palabra escrita puede ser tan poderosa como cualquier manifestación. En esos cuadernos mal copiados, en esas hojas que viajaban de bolsillo en bolsillo, estaba contenida la posibilidad de imaginar otra realidad. Leer se transformaba en un acto político; escribir, en una declaración y un desafío al poder.Hoy, pensar en el samizdat nos induce a reflexionar. Si bien ya no vivimos bajo la censura directa de un Estado que nos prohíbe libros, sí estamos rodeados de nuevas formas de control de la información. En este contexto, el samizdat se vuelve más actual que nunca. Nos recuerda que la libertad intelectual nunca está garantizada, siempre existe tentación entre quienes detentan el poder de moldear lo que pensamos. Y resistir, a veces, empieza con algo tan simple como leer lo que no es popular y buscar voces que incomoden.
El pasado 6 de agosto, TotalEnergies vendió el 45 % de su participación en dos bloques no convencionales —La Escalonada y Rincón La Ceniza— en Vaca Muerta a YPF por USD 500 millones. Esta operación representa cerca del 20 % de la presencia de la compañía en la región y es clave para la estrategia de expansión de YPF hacia 2051.

Por Martina Prevetti
25 de agosto 2025, 14:59 GMT-3
Este acuerdo no solo reposiciona a la empresa argentina en el corazón del shale regional, sino que también reaviva el debate sobre la soberanía energética y el rol del Estado en sectores estratégicos.
Lo que se vendió exactamente…
Los activos en cuestión son los bloques La Escalonada (foco en el petróleo o crudo shale oil) y Rincón La Ceniza (orientación al gas húmedo), ubicados al norte de Vaca Muerta, en la cuenca neuquina. Hasta ahora operados por TotalEnergies, ambos bloques se encuentran en fase piloto, lo que significa que aún no están en plena producción, pero tienen un potencial enorme de desarrollo hasta al menos el año 2051, gracias a concesiones provinciales ya otorgadas.¿Quién se queda con qué?
Con esta operación, el nuevo reparto accionario quedaría de esta forma: YPF: 45 % y operador principal, Shell (vía O&G Developments): 45 % y Gas y Petróleo de Neuquén (G&P): 10 %.
Esto implica que la conducción operativa vuelve a una empresa de bandera nacional, lo que, en términos políticos y económicos, representa una victoria importante para la gestión de Milei, incluso si no se proclama como tal.Razones por las que TotalEnergies vendió…
La francesa TotalEnergies no está abandonando Argentina. De hecho, puede decirse que, aún tras esta desinversión, la empresa conserva cierto compromiso con el país, al poseer 183.000 acres en Vaca Muerta (alrededor del 80 % de su superficie previa) y al continuar siendo uno de los principales productores de gas en el país, con proyectos en Aguada Pichana Este y San Roque, y una producción conjunta estimada de 50.000 barriles equivalentes por día.
Sin embargo, la empresa está reorganizando su cartera global de manera estratégica. Busca consolidarse en áreas más productivas y de menor riesgo, mientras vende activos considerados no core (no centrales), especialmente aquellos que requieren fuertes inversiones a futuro, como los que están en fase piloto, dejando zonas de alto costo para centrarse en sectores clave en Neuquén y offshore en Tierra del Fuego.Para YPF, esta compra es estratégica y oportuna…
Refuerza su liderazgo en Vaca Muerta, al buscar la adquisición y maximización de su producción no convencional, concentrando y consolidando inversiones, para abandonar bloques maduros en declive y poco rentables.
Aumentar su control operativo y geográfico sobre zonas con alto potencial de exportación energética.
Impulsar al proyecto de exportación de Argentina GNL; la monetización del gas húmedo de Rincón La Ceniza puede alimentar el futuro envío de gas licuado mediante barcazas…sumando de esta forma, recursos para acelerar el megaproyecto; convirtiéndose en un fenómeno vital para la obtención de dólares genuinos a través de exportaciones.
Incremento en la producción: Con La Escalonada, YPF podrá aumentar su extracción de crudo y generar sinergias para su Hub Norte.
Además, según declaraciones de ejecutivos de YPF, esta adquisición “aumentará las sinergias operativas” y optimizará la logística, algo crucial para bajar costos en una industria de altísima inversión inicial.¿Qué es lo que esto implica para Argentina?
Más allá de la ingeniería comercial, esta operación trae consigo una carga simbólica y geopolítica importante:
Vuelve a manos argentinas la operación de yacimientos claves en el subsuelo nacional.
Se alinea con una política exterior que apuesta a revalorizar los recursos naturales como herramienta de inserción global (gas como “arma diplomática”).
Refuerza el discurso de autosuficiencia energética y monetaria, tan necesario en una economía que sufre por la falta de divisas.Conclusión…
Este acuerdo entre YPF y TotalEnergies, más allá de su valor económico inmediato, puede observarse como un dilema histórico argentino entre soberanía formal y autonomía efectiva. Según el politólogo Carlos Escudé, los Estados periféricos como Argentina no deberían obsesionarse con una "soberanía simbólica"; sino buscar una “autonomía relacional” realista, fundada en la capacidad de tomar decisiones estratégicas dentro del sistema internacional, que les exige buscar su reposicionamiento en el tablero energético promoviendo la inversión externa, pero sin entregar completamente el “timón” de su desarrollo estratégico.
Desde esta mirada, la operación de compra realizada por YPF no debe romantizarse como una "recuperación de soberanía" en términos clásicos, sino que debe analizarse como una jugada pragmática que mejora la capacidad del país para negociar en un mundo interdependiente. Es decir: al asumir el control operativo de estos yacimientos, Argentina no se aísla del capital extranjero —Shell y TotalEnergies siguen presentes—, pero fortalece su capacidad de decisión sobre recursos clave en un escenario geopolítico altamente competitivo por la energía.“La autonomía no es poder hacer lo que se quiere, sino tener la capacidad de elegir estratégicamente dentro de las opciones reales que el sistema internacional permite.”
— Carlos Escudé, La Tragedia del Realismo Periférico (1997)
En un año marcado por la incertidumbre económica y política, la provincia de Buenos Aires se prepara para uno de los comicios más relevantes del calendario electoral en nuestro país. El 7 de septiembre se celebrarán elecciones provinciales, desdobladas de las nacionales, decisión que el gobernador Axel Kicillof defendió como una estrategia para “poner en el centro a la provincia y sus problemas”; de esta manera evitando que la contienda bonaerense quede diluida en la dinámica nacional de octubre. La medida no fue menor: la provincia concentra casi el 38% del padrón electoral del país y, por ende, lo que ocurra allí tendrá un impacto decisivo no solo en el panorama bonaerense, sino también en el plano nacional.

Por Airen Seijo
27 de agosto 2025, 19:59 GMT-3
El territorio bonaerense se organiza electoralmente en ocho secciones, pero hay una que se lleva toda la atención: la Primera Sección Electoral. Integrada por municipios del conurbano norte y oeste, como San Martín, Morón, Tigre, Ituzaingó y San Fernando, esta concentra un porcentaje altísimo de votantes y es históricamente un campo de disputa decisivo entre el peronismo y la oposición. Es allí donde se reflejan con mayor nitidez los problemas de seguridad, transporte, educación y empleo, que impactan directamente en la vida cotidiana de millones de bonaerenses. La Primera Sección es, en definitiva, el corazón político de la provincia. Estudios y análisis de mapas electorales muestran que el comportamiento de la Primera Sección en elecciones anteriores ha reflejado casi de manera exacta el resultado final en toda la provincia, convirtiéndose en un indicador clave para anticipar la tendencia bonaerense.
La Tercera Sección Electoral, por su parte, conformada por el sur del conurbano, con distritos altamente poblados como La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes y Avellaneda, constituye el bastión histórico del peronismo. En estos municipios, el kirchnerismo y sus aliados suelen obtener amplias diferencias que compensan resultados adversos en el interior de la provincia. Sin embargo, también es escenario de una competencia creciente de fuerzas opositoras que buscan capitalizar el descontento en torno a la inseguridad. La capacidad del oficialismo para sostener allí sus márgenes de triunfo será determinante, ya que permitiría compensar eventuales derrotas en otras partes del territorio provincial gracias al peso de estos municipios clave.El interior bonaerense, nucleado en secciones como la Cuarta, la Quinta, la Sexta y la Séptima, presenta un panorama más favorable a La Libertad Avanza. En ciudades como Mar del Plata, Bahía Blanca o Junín, las demandas se concentran en el desarrollo productivo, el sector agropecuario y, como en toda la provincia, en la inseguridad. La oposición busca consolidar allí su fuerza y aportar volumen electoral que contrarreste el peso del conurbano. En estas zonas, además, Milei y sus candidatos tienen una presencia cada vez más significativa. Un ejemplo de ello es Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata del PRO, quien fue uno de los principales negociadores del acuerdo entre La Libertad Avanza y el partido amarillo.La Segunda Sección Electoral, que incluye municipios del norte bonaerense como San Nicolás, Zárate y Pergamino, también se presenta como un terreno competitivo donde cada voto cuenta. La Séptima, con epicentro en Olavarría y Azul, y la Octava, que abarca exclusivamente la ciudad de La Plata, son distritos estratégicos que podrían ayudar a consolidar o ampliar la ventaja de quien logre imponerse en el resto de la provincia. La capital, en particular, se ha consolidado como un distrito clave tanto simbólica como electoralmente, y se perfila como uno de los principales focos de campaña de todas las fuerzas políticas.Más allá de la distribución territorial, lo que está en juego en septiembre es un modelo de conducción provincial que pretende serlo a nivel nacional también. Kicillof apuesta a revalidar su mandato con un discurso centrado en la educación y la obra pública y la defensa de la producción local, pero enfrenta el desafío de un electorado golpeado por la inseguridad y por un fuerte y presente recuerdo del fracaso económico del gobierno del Frente de Todos. Por otra parte, una preocupación que aqueja en general es la baja participación que están mostrando elecciones en otros distritos del país, dato que inquieta a la Casa Rosada, en particular, por el desencanto político que hay en los jóvenes, electorado donde La Libertad Avanza es fuerte.El 7 de septiembre, los bonaerenses no solo elegirán legisladores provinciales sino que también definirán el tono de la política argentina en un año convulsionado. En esa fecha se pondrá a prueba una estrategia de desdoblamiento que busca reordenar la discusión y priorizar los problemas locales, pero que inevitablemente tendrá repercusiones nacionales. La provincia de Buenos Aires, como siempre, marcará el pulso de la Argentina.
El gobierno de Javier Milei inició con una representación parlamentaria reducida: apenas 38 diputados y 7 senadores, lo que lo obligó a negociar constantemente con otras fuerzas para aprobar leyes clave como la Ley Bases o el paquete fiscal. Sin embargo, su estilo confrontativo y el desgaste de las fuerzas tradicionales han jugado a su favor. La promesa cumplida de desacelerar la inflación —aunque a costa de un ajuste severo y de la caída del consumo— le dio al mandatario un piso de legitimidad que la oposición no ha logrado contrarrestar. Este escenario revela un hecho central: la gobernabilidad de Milei se sostiene más por la debilidad de sus rivales que por la fortaleza de su armado político. En otras palabras, la fractura opositora es el principal capital político del presidente.

Por Santiago López Micossi
27 de agosto 2025, 20:15 GMT-3
El movimiento peronista atraviesa una crisis de liderazgo inédita. Se pueden identificar tres corrientes entre las que quedó dividido el justicialismo tras la derrota electoral de Sergio Massa en 2023: el kirchnerismo “residual”, con Cristina Fernández de Kirchner como referente simbólica pese a su condena por corrupción y prisión domiciliaria, cuyo peso radica más en la memoria de una parte del electorado que en su capacidad de proyectar futuro; el eje de Axel Kicillof, que busca instalarse como heredero natural, aunque con dificultades para expandirse más allá de la provincia y con tensiones internas con los intendentes del conurbano; y los gobernadores pragmáticos, interesados en negociar con la Casa Rosada para garantizar recursos provinciales, aun a costa de quedar desdibujados como oposición frontal.
La falta de unidad programática y la ausencia de un liderazgo indiscutido hacen que el peronismo no logre encarnar una alternativa sólida frente a Milei, lo que se refleja en las encuestas: más del 40% de los votantes no identifica a un dirigente opositor viable. En suma, el arco peronista se presenta como la opción opositora más firme, pero la fragmentación refuerza el escenario de un oficialismo con poder delegado por default.El espacio opositor no peronista tampoco logró capitalizar el descontento social. Juntos por el Cambio, que en su momento supo aglutinar al PRO, la UCR y la Coalición Cívica, se encuentra desmembrado. Mauricio Macri conserva influencia, pero su figura está asociada a la derrota electoral de 2019 y a divisiones internas que debilitaron a su partido. Horacio Rodríguez Larreta, quien buscó perfilarse como opositor moderado, perdió protagonismo frente a la radicalización del escenario político. En la UCR, Gerardo Morales y Martín Lousteau representan sectores distintos que no logran amalgamarse en un proyecto común. La falta de renovación generacional y la incapacidad para diferenciarse de Milei hacen que el radicalismo aparezca más como un partido acompañante que como un contendiente real.La falta de un liderazgo opositor claro responde a varios factores: por un lado, la ciudadanía asocia a la dirigencia tradicional con la ineficiencia y la corrupción, lo que impide que viejas figuras recuperen legitimidad, generando una crisis de representación. Además, tanto el peronismo como Juntos por el Cambio acumulan derrotas sucesivas que erosionan su capacidad de proyectarse. Por otro lado, la política argentina atraviesa un corrimiento hacia posiciones más radicales y disruptivas, lo que deja a los partidos tradicionales sin narrativa competitiva.El escenario político argentino abre distintas posibilidades: si el gobierno logra sostener la baja inflacionaria y atraer inversiones, la fragmentación opositora podría garantizarle mayoría en las legislativas de 2025 y proyectar un horizonte de reelección. Ahora bien, un eventual triunfo en la provincia de Buenos Aires podría darle aire a Axel Kicillof como figura nacional, aunque dependerá de su capacidad de trascender el conurbano y articular con gobernadores e intendentes. La debilidad de los partidos tradicionales abre espacio a outsiders opositores, en especial figuras jóvenes, intendentes o dirigentes sociales que logren canalizar el descontento con el ajuste, similar al surgimiento de Milei. Por último, la ausencia de liderazgos opositores moderados puede derivar en un esquema de confrontación dual entre Milei y el kirchnerismo duro, reproduciendo la lógica de la “grieta” con nuevos protagonistas.La oposición argentina enfrenta el desafío urgente de reinventarse para recuperar credibilidad. De lo contrario, el oficialismo seguirá capitalizando un escenario donde el verdadero poder no surge tanto de sus logros, sino del vacío de alternativas viables.
La democracia no se sostiene únicamente en instituciones formales ni en la existencia de elecciones periódicas. Su fuerza vital proviene de la participación ciudadana, del acto simple pero trascendental de acudir a las urnas y expresar, a través del voto, la voluntad colectiva. En Argentina, donde el sufragio es obligatorio y donde la recuperación democrática en 1983 marcó un hito histórico. La disminución en la participación electoral debería encender una alarma que va más allá de los números y porcentajes: habla del vínculo cada vez más frágil entre la sociedad y la política.

Por Christian Gauna
27 de agosto 2025, 20:28 GMT-3
Durante años, los argentinos se destacaron por su concurrencia masiva a las elecciones. Votar no era solo un deber legal, era también un ritual democrático que recordaba, elección tras elección, que el poder se legitima en las urnas. Sin embargo, en los últimos tiempos se observa una tendencia preocupante: cada vez más ciudadanos eligen no votar, anular su boleta o mostrar un desinterés creciente por los procesos electorales. Detrás de este comportamiento no hay un único motivo, sino un entramado de desencantos, frustraciones y percepciones que merecen ser comprendidos.
El descreimiento hacia la política aparece como una de las causas más evidentes. Para muchos, las promesas incumplidas y la falta de soluciones concretas a problemas persistentes —inflación, inseguridad, precariedad laboral, desigualdad— lastiman la confianza en quienes gobiernan y también en quienes aspiran a gobernar. La consecuencia es clara: si no se confía en la política, se deja de creer en el valor del voto como herramienta de cambio.Pero la apatía no se limita al descontento. También refleja una transformación cultural. Las nuevas generaciones no encuentran en los partidos políticos el mismo atractivo que tuvieron para sus padres o abuelos. Muchos jóvenes sienten que votar es un trámite distante, desconectado de sus vidas cotidianas, y prefieren expresarse en otros ámbitos: las redes sociales, las causas ambientales, las marchas feministas o las iniciativas solidarias. La paradoja es evidente: hay compromiso, pero no siempre con los canales institucionales de la democracia.La baja participación debería hacernos reflexionar sobre el tipo de democracia que estamos construyendo. Una democracia con altos niveles de abstención es una democracia debilitada, porque los gobiernos resultan electos con el respaldo de una fracción cada vez menor de la sociedad. El riesgo no es sólo estadístico: es simbólico. La ausencia de ciudadanos en las urnas mina la legitimidad de los representantes y abre la puerta a una peligrosa distancia entre gobernantes y gobernados.¿Cómo recuperar, entonces, el sentido profundo de la participación? Tal vez la respuesta no resida únicamente en reformas legales o en campañas de concientización. Se trata, más bien, de una tarea cultural y política: volver a darle al voto un valor transformador. La política necesita reconectarse con la vida real de la gente, con sus problemas concretos y sus esperanzas. También requiere renovación de liderazgos, transparencia, coherencia entre discurso y acción.Votar no debería ser visto como un trámite obligatorio, sino como un acto de soberanía personal y colectiva. Cada voto, aunque parezca insignificante, es una pieza que sostiene el entramado de la democracia. Renunciar a ese gesto es renunciar, en parte, a la posibilidad de incidir en el rumbo de la comunidad.La baja concurrencia a las urnas no es un dato menor, sino un llamado a la reflexión sobre nuestro compromiso ciudadano. Porque en definitiva, la democracia no muere de un golpe repentino, sino de la indiferencia acumulada de quienes dejan de creer en ella.
Un ataque perpetrado por el ejército israelí en Gaza causó la muerte de periodistas y camarógrafos de la cadena de noticias Al Jazeera, así como de otros trabajadores independientes que se encontraban en una tienda de campaña destinada a la prensa. Entre las víctimas se encontraba el reconocido corresponsal de guerra Anas al-Sharif, quien había sido acusado por el gobierno de Israel de conspirar junto a Hamas en ataques contra civiles israelíes.

Por Julieta Pisani
28 de agosto 2025, 18:38 GMT-3
Las autoridades y las Fuerzas de Defensa de Israel reconocieron que la muerte de Al-Sharif fue intencional, tras denunciar que el reportero lideraba una célula vinculada al grupo terrorista. Asimismo, lo acusaron de instigar el lanzamiento de cohetes contra efectivos israelíes y de poseer documentos que, según su versión, demostrarían de manera efectiva su relación con Hamas.
Anas Al-Sharif negó reiteradamente su afiliación con el grupo terrorista y afirmó no tener posición política alguna. Sin embargo, dejó en claro su postura respecto del obrar del gobierno israelí, condenando su intervención en el territorio gazatí. A través de sus redes sociales, en particular X, informaba el avance de los hechos en Gaza de manera habitual.El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), Al Jazeera y Naciones Unidas habían emitido comunicados por separado en los que se solicitaba protección para Al-Sharif, luego de la denuncia presentada por las FDI en su contra.Desde Al Jazeera, se mostraron conmocionados ante lo sucedido. En un comunicado, la cadena de noticias apuntó contra el gobierno de Israel: “La orden de matar a Anas al Sharif, uno de los periodistas más valientes de Gaza, junto con sus colegas, es un intento desesperado de silenciar las voces frente a la ocupación de Gaza”.Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas repudió el accionar de Israel, afirmando que se trata de una violación al derecho internacional humanitario. Según el artículo 79 del Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra, los periodistas en zonas de conflicto gozan de protección y se reconocen como civiles. Antonio Guterres, secretario general de la ONU, instó a que se realice una investigación independiente para determinar las circunstancias del ataque.Asimismo, la Fundación Hind Rajab y el Centro Palestino de Derechos Humanos presentaron una acción legal combinada ante la Corte Penal Internacional, responsabilizando a los mandos israelíes por el fallecimiento de periodistas en la zona. Según Al Jazeera, desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023, aproximadamente 270 reporteros han perdido la vida.
En marzo de 2021, un incendio de grandes proporciones arrasó más de 10,000 acres de una reserva natural en Laikipia, Kenya. No fue causado por el cambio climático, ni por agricultores locales, sino por un ejercicio militar del ejército británico en territorio keniano.

Por Martina Prevetti
28 de agosto 2025, 19:11 GMT-3
Cuatro años después, más de 7,700 personas afectadas por el humo tóxico, las pérdidas materiales y daños a la salud recibieron una compensación insultante: apenas USD 170 por persona. El Reino Unido no reconoció responsabilidad alguna.
Este caso revela una trama internacional más amplia y conflictiva: la persistencia de dinámicas poscoloniales, la desigualdad en el acceso a la justicia global, la militarización de territorios del Sur Global y la incompatibilidad entre la defensa ecológica y las prácticas militares intensivas, ¿cuánto vale tu salud, tu casa, tu tierra… cuando quien la quema viste uniforme extranjero y paga en silencio por su error?¿Cómo se compensa un daño ecológico que durará hasta 2060?Contexto y antecedentes
El British Army Training Unit Kenya (BATUK), es una fuerza permanente del ejército británico establecida en territorio keniano desde hace décadas. Formalmente, su presencia está respaldada por acuerdos bilaterales entre ambos gobiernos a cambio de un pago anual de aproximadamente $400,000 USD.Los soldados británicos realizan ejercicios en terrenos abiertos, muchos de ellos dentro de reservas naturales y tierras comunitarias. Sin embargo, en la práctica esta asociación estratégica ha sido objeto de crecientes controversias por sus impactos sociales, ambientales y humanitarios.En marzo de 2021, reportes locales afirman que muchas personas sufrieron problemas respiratorios crónicos, pérdida de ganado y medios de subsistencia, contaminación de fuentes de agua, degradación ambiental y, en algunos casos, muertes vinculadas a la inhalación de humo tóxico. Ante la magnitud de las afectaciones, se presentó una demanda colectiva contra el ejército británico.El acuerdo y sus contradicciones
La batalla legal, liderada por el joven abogado Kelvin Kubai, culminó en 2025 con un acuerdo de compensación extrajudicial por 2.9 millones de libras esterlinas. Los 7,723 demandantes recibirían apenas alrededor de unos USD 170 por persona.Para muchos miembros de la comunidad, esta cifra fue insultante frente a la magnitud de los daños sufridos. Todos esperaban un monto al menos 20 veces mayor. Aun así, se defendió la decisión como la forma más rápida de evitar un juicio prolongado que podría haberse extendido por años, sin garantía de éxito.El acuerdo fue catalogado como un pago ex gratia, es decir, una compensación voluntaria sin que el Reino Unido reconociera formalmente su responsabilidad legal por el incendio, calificando al mismo como una muestra de su “compromiso humanitario”.Criminalización del activismo
El gobierno keniano parecía querer silenciar las voces críticas que denunciaban tanto los daños causados por la presencia militar extranjera como la falta de protección y justicia para sus ciudadanos. La indignación entre los beneficiarios no se hizo esperar. Líderes locales y parlamentarios afectados expresaron públicamente su frustración: organizaron protestas y nuevas acciones legales para exigir justicia contra la represión estatal que estaban padeciendo. El mensaje de muchos es claro: no quieren caridad, quieren responsabilidad.Para las comunidades afectadas, esta falta de reconocimiento oficial representa una segunda herida, tan profunda como la primera: la de un incendio que no solo quemó tierras y pulmones, sino que también a la igualdad estructural y el acceso a la protección de la justicia internacional.Análisis internacional
El entrenamiento del ejército británico en Kenia no es un fenómeno aislado, sino un legado directo del pasado colonial británico en África oriental. La permanencia de fuerzas extranjeras en antiguas colonias, bajo convenios diplomáticos y militares, mantiene una forma de influencia que muchos académicos ya identifican como “neocolonialismo funcional”.Aunque se presentan como acuerdos de cooperación, las asimetrías son evidentes.
La presencia militar en territorios históricamente marcados por el colonialismo no sólo les recuerda a las poblaciones locales sobre su pasado aún latente, sino que afecta vidas, ecosistemas y derechos fundamentales de los Estados africanos.Conclusión
El incendio de Lolldaiga y la respuesta del Reino Unido son un espejo que refleja las tensiones no resueltas entre soberanía, justicia y poder en el mundo contemporáneo. Aunque la compensación entregada puede parecer un gesto, la falta de reconocimiento formal de responsabilidad y la mínima reparación económica evidencian que, para muchas comunidades del Sur Global, la justicia internacional sigue siendo un ideal lejano.Para avanzar hacia un sistema internacional más equitativo, es necesario no solo revisar las relaciones bilaterales, sino también cuestionar las estructuras globales que permiten que estas injusticias persistan.
En las últimas semanas, más de uno se habrá sorprendido al abrir YouTube y encontrarse con un anuncio que da la impresión de ser sacado de una película: “Te encontraremos” y un llamado a la “autodeportación” son algunas de las frases que quedan resonando en nuestra mente luego de aquel video que conforma una pieza más dentro de los objetivos de deportación masiva de la administración Trump. La campaña de deportación irrumpe en trabajos, escuelas, universidades, hogares, y ahora también en los celulares.

Por Delfina Camorati
28 de agosto 2025, 19:30 GMT-3
El algoritmo y el acceso a la información parecerían convertirse hoy en herramientas para enviarle un mensaje a aquellos “rincones dentro del país donde se esconden”, como expresó el mandatario en una ocasión. No se trata solo de infundir miedo a los inmigrantes ilegales o a quienes esperan asilo en Estados Unidos; los mensajes llegan también como advertencias a “potenciales migrantes” en países de América Latina y en varios idiomas: “Si estás pensando en venir ilegalmente, ni lo pienses” advierte la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en uno de los videos.
Fuentes del TIME informan que se ha desarrollado una nueva tecnología de software para consolidar datos sobre migrantes y se han habilitado aplicaciones como CBP Home, creada para solicitar asilo, pero que hoy permite “autodeportarse” poniendo fin a su vida en Estados Unidos al alcance de un click. “Si no lo hacen, los encontraremos, los deportaremos y no podrán volver jamás”, reiteró la secretaria de Defensa.Pero la campaña, que en un primer momento parecía dirigida a aquellos inmigrantes que hubieran cometido crímenes, se ha convertido en la realidad de miles de familias a la espera de asilo o con un estatus migratorio precario. Citaciones que terminan en deportaciones, redadas en los lugares de trabajo, escuelas y restaurantes, y recomendaciones que el Centro de Justicia Nacional para la Inmigracion (NIJC) les da a los inmigrantes como “no abras la puerta”, “memoriza los números de emergencia”, “no salgas si hay redadas”; son solo algunos de los elementos de su nueva normalidad.El objetivo de 3000 deportaciones por día al que se pretende llegar estaría impulsando procedimientos de "deportación acelerada", en los que los migrantes no tendrían la posibilidad de comparecer ante un juez de inmigración ni pasar por el debido proceso, explica el NIJC. Además, la revista TIME denuncia que se han ampliado las facultades del ICE; se ha hecho uso de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, antes utilizada en sólo 4 ocasiones, siendo la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial; se han producido intervenciones federales en aquellos “Estados santuario” que no quieren colaborar con el programa nacional, a la vez que se les ha amenazado con retirar la financiación federal si no lo hacen; e incluso desde la Casa Blanca algunos consideran la posibilidad de suspender el habeas corpus.Estos son solo algunos puntos que se conectan en una ecuación que ha provocado la suma de 139.000 migrantes deportados hasta ahora y que, sin embargo, no está a la altura de las expectativas de la administración. Pero mientras los procesos se aceleran, los casos de deportaciones arbitrarias, errores administrativos, familias separadas sin explicación y desinformación se multiplican. ¿Cuál es el precio de acelerar la deportación? El pueblo estadounidense establecerá sus límites.
¿Cuántas veces nos habremos levantado de una cita sintiendo que no fuimos vistos, sino evaluados? ¿Cuántos siguen en busca de "una compañera de asilo y un amigo de tumba"? Lucy (Dakota Johnson) la casamentera protagónica de la nueva película de Celine Song: Amores Materialistas hace el trabajo arduo por nosotros.

Por Delfina Chemes
7 de septiembre 2025, 12:53 GMT-3
La directora coreana, que debutó con la aclamada Vidas Pasadas (2023), nos sumerge en el corazón de la Gran Manzana en un romance moderno que en su aparente libertad advierte que el amor se ha convertido en una transacción comercial.
Los bienes materiales siempre han influido en los vínculos humanos, pero en la sociedad contemporánea, son un factor determinante. Las relaciones se han convertido en productos de consumo: efímeros y sin compromiso a largo plazo. La agencia de Lucy opera con la lógica de las aplicaciones de citas, donde las personas son emparejadas a ciegas con su amor ideal, pero nunca abandonan en el mercado.El corazón de la Gran Manzana
El telón de fondo no podría ser otro que Nueva York. En un hotel de lujo, entre paredes altas y suelos de mármol, una novia se enfrenta a un dilema moderno: "Soy una mujer moderna” “No es que mi familia necesite una vaca". La directora se adentra con maestría en el matrimonio como un contrato, no una unión por amor. Con una sutil manipulación, su cupido (Johnson) la convence de seguir adelante, anteponiendo sus propios intereses de no perder un cliente a la felicidad de la novia.En la mesa de solteros de la boda, la casamentera se topa con Harry (Pedro Pascal), un multimillonario que representa el éxito capitalista de Hollywood. Un conflicto de intereses surge cuando Harry, cautivado, se acerca a ella: Lucy lo ve como un cliente, mientras él busca una cita. La negociación empieza con preguntas y etiquetas, pero Harry, entendiendo el juego, demuestra que su interés vale más que sus números.Sin embargo, está John (Chris Evans), ex novio de Lucy, un actor de bajos ingresos, sueños frustrados y el polo opuesto de Harry. Él (Evans) representa el amor romántico y la felicidad con poco, un cuento de hadas en la actualidad. Su presencia persigue a Lucy en la letra chica del contrato con el millonario para cuestionarle: ¿El príncipe azul se mide por su corona o su espada?La película subvierte la fórmula de los romances clásicos con final feliz. La casamentera no necesita ser rescatada, es autosuficiente, sin embargo, a pesar de su éxito profesional, Lucy busca estabilidad emocional y económica, lo que revela un punto clave que plantea Song: aquellos que crecieron sin nada anhelan no el amor, sino la seguridad.El escenario, en este contexto, refleja el corazón abierto de cada personaje:
El departamento de 12 millones de dólares de Harry, impoluto, grande y decorado con pocos adornos, vacío, revela su personalidad empresarial. Vemos la decoración de una oficina más que de hogar; John, rodeado de ruido, luces cálidas y espacios cerrados pero repletos, nunca lo vemos solo sino alterado: el mini teatro, su piso compartido y el auto. Finalmente se encuentra Lucy, del que sólo vemos dos frames de su hogar, revelando su personalidad fría y cerrada.El peligro en las (apps de) citas
El trabajo de la protagonista es la lente que analiza la distorsión del amor y sus criterios superficiales. A pesar de los anhelos, sus clientes actúan como consumidores buscando según altura, peso e ingresos: "Tiene 40 años y está gorda". La directora sabe el momento justo para que juicios cotidianos y naturalizados tengan impacto.La película revela la falta de regulación en dichas apps. La agencia de Lucy opera como una aplicación de citas a ciegas sin las salvaguardas para proteger a los usuarios. Este vacío ético se hace evidente cuando la protagonista se enfrenta a una subtrama de agresión sexual. Al enterarse del abuso que sufrió su clienta, Lucy cuestiona su labor y pondera la ética sobre el lucro. La decisión de Song de incluir esta trama es políticamente admirable, ya que expone una de las caras más oscuras de un sistema que opera sin regulación ni responsabilidad.Dónde el sistema se encarga de emparejarnos con “el amor de nuestras vidas”, se le cede un poder al algoritmo para que decida quién es nuestro candidato ideal, reteniéndonos de un proceso orgánico y crítico para conocer a alguien. “Nos ahorra ese tiempo” para que incluso encontrar pareja sea fácil y rápido, las aplicaciones, creadas por personas mismas, saben quién o qué es lo mejor para nosotros, tu único esfuerzo es aceptar: ¿Qué podría salir mal?Amores Materialistas es una reflexión sobre esta realidad donde hemos modernizado nuestros métodos para encontrar pareja, pero los dilemas del corazón siguen siendo los mismos. El amor, bajo el yugo del capitalismo, se ha transformado en un mercado, donde las citas son una negociación y las ilusiones, un riesgo. Y, al final del día, ¿Qué valor tiene el amor si no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio para obtener un lujo?
Hace tiempo, expuse el caso del rearme polaco: obtener a mediano plazo las fuerzas terrestres más fuertes de Europa. Mientras Polonia continuaba en esta línea de acción, Alemania sorprendió al mundo anunciando a través del canciller Friedrich Merz el reinicio del rearme de la Bundeswehr más vertiginoso e importante desde la Segunda Guerra Mundial. De igual manera, el presidente francés Macron anunció un robusto aumento del presupuesto militar para alcanzar los U$D 74.800 millones para 2027. Si se le añade la voluntad de la OTAN de reforzar sus flancos más débiles (como el Báltico), podemos encontrarnos ante una remilitarización del Viejo Continente. ¿Qué diferencia este rearme a otros en su historia? ¿Es posible que Europa logre una autonomía estratégica en materia militar?

Por Blas Rossi
7 de septiembre 2025, 18:30 GMT-3
La contienda ruso-ucraniana reafirmó la necesidad de elevar las capacidades militares en cada uno de los Estados europeos. Una amenaza concreta y nuclear, como lo es Rusia, promueve una mayor integración entre los miembros de la OTAN. De esta forma, han trascendido distintos proyectos para desarrollar sistemas de armas comunes a todos los países integrantes de la Alianza. Dos de ellos se destacan: el primero es el FCAS (Future Combat Air System), un avión caza de sexta generación, integrando en su arsenal el control de drones autónomos, inteligencia artificial, entre otros componentes. Los principales países que llevan adelante este proyecto son Alemania y Francia, contando con la intención a futuro de reemplazar toda su flota de cazas Eurofighter y Rafale respectivamente, por el FCAS, además de implementarlo en la totalidad de los miembros europeos OTAN.
El segundo proyecto es el MGCS (Main Ground Combat System), un tanque moderno con formato modular, empleo de armas láser y de electrónica para contrarrestar amenazas actuales, como los drones suicidas. A la cabeza del desarrollo de éste se encuentran Alemania, Francia y España, buscando reemplazar la caballería blindada por el MGCS. Esto no sustituye por el momento el avance de otros proyectos, como por ejemplo el tanque alemán Leopard 3.La clara intención de dotar de un único sistema de armas para cada Estado, tanto aéreo como terrestre, decanta en ventajas y desventajas sumamente definidas. Por un lado, el hecho de que en un futuro todos los países europeos posean el mismo modelo de tanque o avión caza, permitiría que la cadena de producción, suministros y de repuestos se torne estandarizada, secuenciada y eficiente. Sería lo más semejante a un gran ejército común europeo, lo que facilita la coordinación y ejecución de operaciones entre países. Por otro lado, esta uniformidad acarrea una seria desventaja. Basta con que un solo tanque o avión caiga en manos enemigas, para revelar la información completa de las fortalezas y debilidades de absolutamente todas las unidades. Es un riesgo elevado pero no fulminante.Otro problema es la capacidad de las empresas militares europeas a la hora de producir las unidades necesarias para cada demandante. Europa no tiene el potencial industrial estadounidense y se está dando cuenta. En el proyecto FCAS participan las empresas Indra Sistemas, Airbus, Thales Group y Dassault Aviation. Son marcas reconocidas en el sector, pero al momento de producir en masa los desafíos no tardarán en aparecer, y uno de ellos es el ritmo de producción. Se prevé que los primeros modelos de FCAS terminados estén disponibles para 2030 y en servicio recién en 2040, faltando todavía el abastecimiento para el resto de países europeos. Por su parte, en el proyecto MGCS operan las empresas KNDS y Rheinmetall, con el apoyo de Indra, Leonardo y Saab. De igual forma que el anterior, recién para 2040 las primeras unidades serían desplegadas.Dejando de lado los problemas de diseño y producción (que en la totalidad, son los menos graves), los obstáculos políticos son los más difíciles de afrontar cuando se desarrollan proyectos conjuntos. Dentro del FCAS, se han vuelto notorios los roces entre París y Berlín, en particular en cuanto al control de la serie de producción, dónde Francia, a través de Dassault, quiso imponerse. Alemania amenazó con poner en peligro la financiación del proyecto e instó a que no haya más cambios en el diseño del avión. El encuentro entre Merz y Macron fue un paño de agua fría a las tensiones, aunque continúan. Si bien ambos manifestaron compromisos de continuación del proyecto, las pugnas persisten entre ambas partes en cuánto al diseño y la falta de fluidez del desarrollo del caza, comparado con otros modelos como el “Tempest” (proyecto rival de Gran Bretaña, Italia y Japón).Hasta el momento, la posibilidad de autonomía estratégica militar europea se ve sumamente comprometida, y la ecuación se empeora si añadimos la relación del presidente estadounidense Trump con el Viejo Continente, donde la exigencia de aumento al presupuesto militar en el marco de la OTAN ha suscitado fuertes debates. La única certeza es que los países europeos individualmente, en especial los más próximos a Ucrania como Polonia, constituyen hasta el momento el avance más serio en materia militar. Las intenciones de autonomía estratégica europea con sus respectivos proyectos deberán ser pulidas con el transcurso de las décadas.
Hasta el amo no es amo de sí mismo cuando advierte que no gobierna su propia conciencia. La lucha de clases deja de ser el epicentro de la vida, cuando Freud nos presenta el campo de conflicto entre el ello, el yo y el superyó. Y se termina dejando de lado la cuestión de qué ideología interpela a los individuos como sujetos, para ver que la identidad de los individuos está constituida por el otro y que no requiere la participación del sujeto, esto es porque hay una vida psíquica inconsciente: deseos, fantasías y represiones. Es un sujeto en falta, deseante, marcado por el lenguaje, el deseo y el trauma.

Por Samuel Castro Pucca
7 de septiembre 2025, 19:18 GMT-3
Y a raíz del psicoanálisis, por el cual se puede explicar un sinfín de fenómenos políticos, donde detrás de estos hay un inconsciente, y dentro de este, como todo ser humano, tenemos problemas, y en algunos, alguna represión del deseo sexual.
La sociología sexo-económica nace del esfuerzo de armonizar el psicoanálisis con la doctrina económica marxista. Es decir, existe una teoría, donde los procesos pulsionales y socioeconómicos determinan la existencia humana. Esta teoría resuelve la contradicción que hizo olvidar el factor social y el origen animal del hombre, al marxismo. El psicoanálisis es la madre y la sociología el padre de la economía sexual, pero un hijo es más que la suma de los padres: un ser viviente nuevo. Y como señala Wilhelm Reich en su libro Psicología de masas del fascismo, esta síntesis entre lo psíquico y lo material –la economía sexual- revela que la represión del deseo sexual no es un fenómeno privado, sino político.La estructura humana se constituye en la tensión entre pulsiones naturales y coerción social, y por lo tanto el fascismo emerge como una patología colectiva: la sexualidad reprimida se transforma en llama que alimenta ideologías de esta índole.La represión no es sólo alienación, sino que genera un carácter autoritario en las masas: los sujetos aspiran y desean el orden como una respuesta a su frustración sexual.El fascismo no se puede explicar sólo como un mero accidente histórico, va más allá de eso, a alguna raíz que habita en cuerpos adoctrinados por el miedo al placer, sino también como un resultado de estructuras psicosociales. La miseria material potencia el pánico sexual. Hitler convirtió el hambre en odio racial: “El judío es el chivo expiatorio del placer prohibido”.Los tres pilares de la represión: la familia patriarcal, la moral religiosa y el Estado capitalista fabrican sujetos obedientes, ávidos de jerarquías que reproduzcan su trauma psíquico. Así, la miseria sexual convierte a las masas en terreno fértil para líderes autoritarios. Estos encarnan la función del Superyó sádico -como Hitler, donde su culto opera como proyección de la figura paterna represora-. Prometen orden mediante una moral que exige sumisión, “la moral sexual” como arma de dominación. La represión genera miedo a la libertad.El líder fascista es un neurótico de alto rango, comparte la estructura característica de sus seguidores e instrumentaliza su propia patología para movilizar la frustración libidinal de las masas. El Führer es el sustituto del padre severo, alivia la culpa inconsciente por deseos sexuales prohibidos mediante la obediencia. Así, ¡Hitler no es causa del fascismo, sino su producto más acabado! Es producto de una estructura característica moldeada por siglos de represión sexual.El fascismo se alimenta de esa angustia libidinal bloqueada. La solución no está en sustituir a estos líderes, sino en destruir los pilares de la represión: la familia patriarcal, educación autoritaria y el capitalismo que mercantiliza el deseo. Solo una revolución que libere el eros podrá desactivar el germen del fascismo.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
El pasado 22 de julio, Argentina tomó la iniciativa de ratificar un acuerdo clave que busca impedir la pesca ilegal sobre la milla 201, donde finaliza la Zona Económica Exclusiva. Este acuerdo, presentado ante la directora general de la Organización Mundial de Comercio, tuvo como principal objetivo regular las subvenciones a la pesca. Así, buscaba establecer por primera vez prohibiciones sobre los distintos subsidios que impulsan a la pesca ilegal sobre esta zona. Los únicos que dentro de esta zona tienen permitido realizar operaciones de pesca y extracción de recursos son todos aquellos que enarbolen la bandera argentina o cuenten con una autorización de pesca nacional y una cuota de captura para los casos de especies sometidas al régimen de cuantificación. Hasta el día de hoy, no se ha llegado al umbral de las 111 ratificaciones necesarias para que éste entre en vigencia.

Por Lourdes Rodriguez
7 de septiembre 2025, 19:44 GMT-3
Actualmente, se han desplegado las autoridades argentinas con el fin de mantener una tarea de patrullaje y control sobre aquellas limitaciones establecidas en acuerdos previos. Entre ellos, la Tercera Convención sobre Derechos del Mar (CONVEMAR) donde, en Montego Bay, se estableció la delimitación de las aguas argentinas que se mantiene hasta la actualidad.
A simple vista, la principal ventaja que trae este tratado internacional es la defensa de los recursos argentinos por sobre los buques internacionales que se asientan ilegalmente sobre nuestras aguas. Sin embargo, este puede considerarse un gran paso dentro del desarrollo de la defensa marítima contra las flotas internacionales que operan sobre el límite de nuestra Zona Económica Exclusiva, mayoritariamente impulsados por subsidios aportados por sus países para mantener su posición.La razón por la cual la milla 201 tiene un gran atractivo para los buques internacionales, especialmente chinos, coreanos y españoles, es por el llamado ¨Agujero Azul¨. Ésta zona del océano Atlántico sudoccidental del territorio argentino está caracterizada por ser un sistema de cañones submarinos que permiten la existencia de una gran biodiversidad y ecosistemas, además de ser un reservorio de distintos recursos naturales esenciales para el desarrollo de la economía argentina. Dentro del mismo se encuentran distintos jardines de corales blandos, esponjas, la merluza austral y negra, moluscos, crustáceos, estrellas y erizos de mar, además de otras especies vulnerables como la merluza y el calamar, siendo éstas especies las más cazadas dentro de la zona. Sus fines principales son la exploración, explotación, conservación y administración de los recursos naturales. Su amenaza principal es la pesca de arrastre que debilita el lecho marino además de generar grandes daños para el ecosistema que lo habita, a la par que los buques que llevan a cabo esta actividad enarbolan banderas extranjeras y operan sin un control preciso. Esto marca la importancia de que se llegue a una ratificación sobre el acuerdo lo antes posible gracias al mismo se podrá ejercer una completa soberanía sobre el espacio marítimo mencionado que garantizará su correcta protección y explotación en manos argentinas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló este martes que volvió a conversar con Vladimir Putin, apenas una semana después de la cumbre en Alaska que atrajo la atención del mundo. La revelación llega en un momento en que los ataques rusos contra Ucrania no cesan y la presión internacional para encontrar una salida diplomática al conflicto se intensifica.

Por Micaela Messina
7 de septiembre 2025, 20:28 GMT-3
“Cada conversación que tengo con él es una buena conversación”, afirmó Trump a periodistas durante la firma de un decreto en el Despacho Oval. Sin embargo, el mandatario admitió su frustración al constatar que, poco después de esos contactos, Moscú vuelve a lanzar bombardeos sobre ciudades ucranianas. “Y luego, desafortunadamente, cargan una bomba contra Kiev o en algún otro lugar, y entonces me enojo mucho por eso”, lamentó.
El mandatario confirmó que el nuevo intercambio con Putin se produjo tras la conversación sostenida la semana pasada, y aseguró que la reunión de Alaska le dejó la impresión de que el líder ruso “sí quiere una resolución” al conflicto con Ucrania. Pese a esas señales, no ofreció detalles sobre un posible encuentro formal que involucre también al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, una posibilidad que Trump ha explorado en conversaciones recientes con mandatarios europeos.Consultado sobre por qué Putin se muestra reticente a reunirse con Zelensky, el presidente respondió sin rodeos: “Porque no le gusta. Realmente no se gustan”. La afirmación refleja con crudeza la falta de confianza personal entre los dos líderes en guerra, un obstáculo que complica cualquier acercamiento directo.Trump reconoció además que aún quedan “muchas conversaciones” por delante respecto a las garantías de seguridad que podría ofrecer Estados Unidos a Ucrania. Si bien evitó precisar compromisos concretos, deslizó que los recursos aéreos estadounidenses podrían ser parte de un eventual esquema de protección. “Esos aviadores estadounidenses también son garantías de seguridad, porque ni siquiera hemos discutido los detalles de eso”, señaló, descartando una vez más la opción de desplegar tropas terrestres.El comentario refleja el delicado equilibrio que intenta mantener la Casa Blanca: mostrar respaldo a Kiev sin arrastrar a Estados Unidos a una intervención directa. Washington, de momento, busca mantener la presión diplomática sobre Rusia, al tiempo que preserva sus márgenes de negociación con Putin.Mientras tanto, los ataques rusos en distintas regiones de Ucrania continúan generando víctimas civiles y renovadas críticas internacionales. En ese contexto, la promesa de Trump de “seguir hablando” con Putin aparece como un gesto que, para algunos observadores, puede abrir una rendija de diálogo, aunque para otros no es más que retórica en medio de una guerra que sigue cobrando vidas.
A pesar de su formación relativamente reciente como Estado moderno, y en contra de la creencia popular, Corea del Sur es un país que ha atravesado una gran variedad de conflictos políticos, sociales y civiles. Su estatus como uno de los principales centros tecnológicos del mundo y exportador de cultura enmascara un proceso de convulsiones que iniciaron en 1948, luego de su independencia. Al ser Corea del Norte su vecina y rival, es probable que la atención se traslade a dicho Estado por su estructura, controversias y enemistad. Sin embargo, los ojos del mundo fueron puestos en Corea del Sur en diciembre del año 2024, cuando el entonces presidente, Yoon Suk-yeol, invocó la ley marcial, algo que no pasaba desde la década de 1980.

Por Francisco Claverol
7 de septiembre 2025, 20:44 GMT-3
Aunque ya había tenido vigencia en el territorio, el hecho de que la ley fuera aplicada de nuevo luego de tanto tiempo amenaza el orden democrático iniciado en 1987 y consolidado en 1993 con la elección de Kim Young-sam, primer presidente desligado de la dictadura militar. Esto alteró fuertemente el ambiente político surcoreano. Yoon, en plena cadena nacional, acusó la supuesta presencia de agentes pro-norcoreanos colaborando con el Partido Democrático, opositor al presidente, para detener sus propuestas y minar la estructura gubernamental de Corea del Sur. Lo que siguió fue un proceso caótico que causó gran conmoción a lo largo del país.
La aparente improvisación del accionar del ex-presidente se evidenció en la fallida llegada de fuerzas militares al edificio de la Asamblea. Los ciudadanos, oponiéndose a las restricciones de la ley, comenzaron a agruparse en el edificio en señal de protesta, mientras los legisladores rechazaban la imposición de la ley y votaban en su contra. Ante ello, Yoon se vio obligado a aceptar el resultado y levantar la medida. En los días siguientes, miembros del PPP realizaron un boicot para evitar que Yoon sea removido, pero la Asamblea terminó votando su deposición, lo que acabó con su arresto en enero de 2025.Tanto la población como los medios nacionales e internacionales debatieron intensamente sobre las razones por las que Yoon declaró el Estado de Emergencia. El motivo principal apuntó a las múltiples controversias relacionadas con Kim Keon-hee, esposa y primera dama de Yoon. Kim había sido acusada de corrupción y sobornos, incluyendo aceptar regalos a cambio de favores políticos. La fiscalía surcoreana ha planteado la hipótesis de que la imposición de la ley marcial pretendía ser una herramienta para desviar el foco de la primera dama y, en consecuencia, del presidente. A pesar de que esta posibilidad sigue siendo investigada, Kim también fue arrestada y aguarda en custodia al igual que su esposo.Cabe aclarar que el escándalo de Yoon no es el primero en involucrar a un presidente surcoreano. En el siglo XXI, cuatro de los siete presidentes se han visto envueltos en grandes escándalos durante o después de sus mandatos. Roh Moo-hyun, quien finalizó su mandato en 2008, cometió suicidio en 2009 tras ser acusado de sobornos. Su sucesor, Lee Myung-bak, finalizó su presidencia en 2013, pero fue condenado en 2018 por malversación de fondos. Por último, Park Geun-hye, la primera presidenta surcoreana, fue removida del cargo en 2016 y condenada a prisión por tráfico de influencias y sobornos. Estos cuatro casos reflejan el carácter turbulento de la escena política surcoreana, y ayudan a comprender la complejidad del caso de Yoon.Al quedar vacante el puesto de presidente en Corea del Sur, se volvió urgente la necesidad de una figura que pudiera tomar el control del país para apaciguar esta crisis. Este personaje es Lee Jae-myung, vencedor en las elecciones presidenciales llevadas a cabo tras la remoción de Yoon. Miembro del Partido Demócrata, Lee había sido derrotado en las anteriores elecciones por un margen menor al 1%, y participó en el procedimiento para remover a Yoon del poder. Su candidatura fue favorecida por la mala imagen atribuida al PPP por el accionar de Yoon, además de que desempeñó una fuerte campaña en pos de implementar mejoras económicas y mejorar las relaciones diplomáticas con naciones como Estados Unidos. Hoy, el presidente afronta conflictos “heredados”: una economía debilitada, las siempre tensas relaciones con Corea del Norte y la tasa de natalidad más baja del mundo.La escena política surcoreana recibió un fuerte golpe con la caída de Yoon Suk-yeol, y quien tiene la dura tarea de volver a encaminar al país es Lee Jae-myung. Afrontando los desafíos mencionados, Lee deberá consolidar su liderazgo a la vez que restaura la confianza de la población en una figura que ha sufrido numerosos escándalos. Siendo un país que se balancea entre la tradición y el cambio, queda ver qué le depara el futuro al presidente Lee.
Frente Patria, 47 %; La Libertad Avanza, 34 %. El oficialismo nacional sufrió un golpe durísimo, forzándolo a hacer serias reconsideraciones y dándole al peronismo esperanzas como no las tuvo en años recientes.

Por Consuelo Pacheco
9 de septiembre 2025, 19:44 GMT-3

Por Francisco Galván
Las elecciones de diputados provinciales de 2025 tuvieron lugar en la Provincia de Buenos Aires este domingo 7 de septiembre, donde, como ya había ocurrido en las elecciones de marzo en la Ciudad de Buenos Aires, se registró un marcado ausentismo. Lo sorpresivo fue que solo participó el 62 % del padrón electoral, un porcentaje bajo y 12 puntos menor que en las elecciones llevadas a cabo en la capital federal.
A las 9 de la noche se conocieron los resultados, tras horas de escuchar boca de urna y en su gran mayoría desfavorables para LLA. Los Milei, Menem y Pareja recibieron una paliza desastrosa. En el peronismo, en cambio, comenzó a hablarse de un “kicillofismo”. Momentos después de que se informasen los resultados, Sebastián Pareja y luego Javier Milei dieron un discurso en su búnker en Gonnet, La Plata. Ambos discursos, y principalmente el del presidente, fueron una admisión total de la derrota, de los errores y de la necesidad de corregirlos rápidamente para no repetirlos el 26 de octubre.En cuanto a la composición de las bancas en el Senado bonaerense, el peronismo logró ampliar su bloque por tres bancas, al igual que La Libertad Avanza, dejando a Fuerza Patria con 24 senadores y a la Alianza La Libertad Avanza con 15. En la Cámara de Diputados provincial, el kirchnerismo ganó una banca, alcanzando un total de 21. El libertarismo, en cambio, tuvo un gran avance en este lado, ya que ganaron 7 bancas nuevas. Todas las pérdidas que corresponden a estos avances de tanto los peronistas como los liberales, lo pagaron principalmente las fuerzas del radicalismo y lo que ahora se denomina Somos Buenos Aires.Se prevé que los mercados reaccionen ante este resultado de manera muy negativa. Se estimaba que una derrota de Milei de hasta 5 puntos no generaría una respuesta desmedida. Sin embargo, la derrota fue de 13 puntos, por lo que habrá que ponerse el cinturón y saber navegar la tormenta que se avecina. Y por si fuera poco, que esto venga días después de que el Secretario de Finanzas anuncie la intervención del Tesoro en el mercado de cambios… digamos que el timing no es ideal.Dado el resultado y el discurso de Milei , se esperan cambios importantes en el gabinete. Ya se sabe que tanto Bullrich como Petri y Adorni dejarán de ser parte de la mesa chica de la administración nacional, ya que asumirán sus respectivos poderes legislativos. Por otro lado, en el discurso de Milei hubo un detalle no menor: el presidente ingresó al escenario, con Karina de un lado –como es usual–, y con Santiago Caputo del otro. La presencia del “Mago del Kremlin”, tan cercana al presidente, funciona como un sneak peek de que probablemente comience a otorgarle un rol más relevante que en los últimos meses. Caputo, recientemente, expresó fuertes discrepancias con la gestión electoral y el armado de listas que estaba llevando adelante Karina Milei, discrepancias que hasta ahora habían recibido poca atención. Uno supone que el triángulo de hierro comenzará a reconstruirse de acá en adelante.
En una sesión clave, Diputados rechazó el veto de Milei a la ley de emergencia en discapacidad, mantuvo en pie el del aumento a jubilados y aprobó la distribución automática de los ATN a las provincias. Más que una pulseada política, fue un recordatorio de que el Congreso tiene un rol central: poner límites, garantizar derechos y defender la institucionalidad frente a cualquier intento de desborde del poder del gobierno.

Por Luis Falco
13 de septiembre 2025, 19:02 GMT-3
La sesión de este miércoles dejó claro que, pese a la narrativa de confrontación permanente, el Congreso no está pintado. Hubo una jornada extensa, cargada de tensión, pero con un resultado concreto: los diputados pusieron límites al Ejecutivo y demostraron que la división de poderes sigue viva.
El rechazo al veto a la ley de emergencia en discapacidad no es un detalle menor. Con 172 votos a favor, la mayoría especial sostuvo que el Estado no puede mirar para otro lado cuando se trata de garantizar derechos básicos. La discapacidad no es una estadística ni un gasto; son personas con necesidades urgentes, familias que esperan respuestas concretas y un sistema que desde hace tiempo arrastra el peso de la desfinanciación. El intento de desactivar esa ley con un veto presidencial fue un error político y humano, y el Congreso lo corrigió.Distinta fue la suerte del aumento a los jubilados. No se alcanzaron los dos tercios para revertir el veto y quedó en pie la decisión del Ejecutivo. Ahí asoma un dilema de fondo: ¿de verdad un país que dice priorizar el “orden fiscal” puede hacerlo recortando a los sectores más vulnerables? La discusión no debería ser técnica, sino ética. Y si no se avanza con un esquema justo para los jubilados, ese vacío político lo va a llenar el descontento social.Sin embargo, lo más interesante fue lo ocurrido con los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). La aprobación de la ley que obliga a distribuirlos automáticamente entre las provincias es un cambio silencioso pero profundo. Se acabó, al menos en los papeles, la discrecionalidad del Ejecutivo para premiar o castigar a los gobernadores. Y eso es un triunfo para la República Federal. Que los recursos se repartan por criterios objetivos y no por simpatías políticas es, en esencia, lo que siempre defendimos quienes creemos en un país más equilibrado.En definitiva, la sesión dejó un mensaje claro: el Congreso no es un sello de goma. Cuando la Casa Rosada intenta gobernar a fuerza de decretos, vetos o pulseadas, se encuentra con un límite que no es ideológico, sino republicano. Y ahí aparece algo esencial, el consenso, el respeto por la Constitución, y la idea de que ningún presidente puede llevarse por delante a la sociedad.Lo que vimos no fue una pelea aislada, es parte de una discusión más grande sobre cómo queremos que funcione la democracia. Porque gobernar no es imponer un plan a cualquier costo: es construir mayorías, aceptar límites y entender que, sin diálogo real, no hay rumbo que pueda llevarnos a todos a destino.
A una semana de las elecciones en la provincia de Buenos Aires el gobierno pasa por una tormenta que lo zarandea muy fuerte. Los audios del ex titular del ANDIS, Diego Spagnuolo, acusando a Karina Milei y a los Menem de cobrar coimas a distintas droguerías han generado multitud de memes y de temas para hablar. Al mismo tiempo, dentro de las filas de Fuerza Patria parece que las cosas no están tan firmes, como se vio en el acto de Quilmes del pasado 21 de agosto, donde Máximo Kirchner, acompañado de la intendenta del partido Mayra Mendoza, criticó la gestión del gobernador (y compañero de partido) Axel Kicillof.

Por Pedro Cavallero
13 de septiembre 2025, 19:22 GMT-3
Lo ocurrido con el ex titular del ANDIS dejó noqueado al gobierno, que tardó varios días en dar una respuesta. Esta llegó finalmente del lado de Eduardo "Lule” Menem, mano derecha de Karina y subsecretario de la presidencia. Hasta aquí, el presidente había evitado pronunciarse en los actos a los que asistió, hasta que el 27 de agosto, en una caravana en Lomas de Zamora por la campaña de José Luis Espert, declaró que todo era mentira y que lo llevarían a la justicia. La comitiva fue apedreada y tuvo que escapar, dejando imágenes como la del candidato Espert huyendo en moto. La violencia, sin embargo, ya se había visto el 25 de agosto en un acto de campaña en la ciudad de Junín, donde la presencia del mandatario después del escándalo generó una turba de opositores que terminaron peleándose con los seguidores libertarios. Sumado a toda esta escalada de hostilidades, el mensaje oficialista mantuvo la misma cuota de agresividad a la que estamos acostumbrados.
Del otro lado de la grieta, el peronismo hace una campaña silenciosa aprovechando el escándalo. Máximo Kirchner, dirigente de la Cámpora y parte de la mesa chica de Fuerza Patria —alianza electoral que tuvo una negociación complicada—, se mostró crítico de la gestión de su par Axel Kicillof. Que el titular del ejecutivo bonaerense sea objetivo de fuego amigo deja entrever que probablemente haya una fuerte fricción interna en la alianza peronista, claro está por los intereses particulares que juegan dentro.Mientras estas turbulencias ocurren, se profundiza aún más la ya conocida grieta o polarización violenta de la Argentina que hoy nos tiene acostumbrados. Atacar a una comitiva y sus seguidores, lo sucedido en la UBA (donde militantes de distintos partidos se enfrentaron con libertarios por la elección del centro de estudiantes), o los insultos y llamados al odio por parte del gobierno y su ejército de redes, se han vuelto algo habitual, casi diario.En medio de este clima oscuro queda la sociedad, que parece nunca resolver sus problemas. Mientras que en pocos días el escenario político puede cambiar por completo, la economía, la pobreza, el desempleo, la inseguridad y la corrupción —entre otras problemáticas que parecemos haber normalizado— siguen sin encontrar solución. Al parecer, la Argentina es un país en el que, si uno se va de viaje 20 días, cuando vuelve cambió todo, y si se va 20 años, cuando vuelve no cambió nada.
Dentro de la variedad de costumbres argentinas, está la de que después de que asuma un gobierno cada cuatro años, el Estado recibe una nueva bajada de línea y su política cambia radicalmente en muchos temas. A esto lo vamos a llamar política gubernamental, de los decisores de turno. Cuando una de estas se mantiene independientemente de para donde corra la veleta política, hablamos ya de una política de Estado.

Por Guillermo Luro
13 de septiembre 2025, 19:44 GMT-3
Para verlo sencillo y en criollo, podemos ver los ministerios. El Ministerio de Defensa llevaba a cabo la política de defensa en este gobierno y el anterior. Fácil. El Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad llevaba a cabo la política estatal de género en el gobierno pasado, ya no. Así como muchas otras cosas que se crean o eliminan, financian o desfinancian, convierten en secretaría o vaya uno a saber entre un gobierno y otro. Obviamente que una política no se elimina al suprimir su ministerio, pero acá también quiero expresar el cambio (o no) de prioridades entre gobiernos, como hoy puede tener la desregulación (ministerio) por sobre turismo, ambiente y deportes (secretaría).
En ese marco teórico definido brevemente, escribo ahora críticamente, sin pretender ser exhaustivo, sobre algunas constantes elementales percibidas (lejos de haberlas descubierto) en los gobiernos de al menos las últimas décadas.I. Ferrocarriles (FF.CC.)
Hace poco, volviendo a Bs. As. por la Ruta 7, me crucé una locomotora llevando más de 70 vagones de carga. Mientras esperaba que pase el tren, comparé lo que lleva un camión con su acoplado contra esto, lo cual me lleva al primer tema: el FFCC. Sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial estuvimos décimos en el mundo en cuanto a extensión de trazado ferroviario, con 47.000 km. Pasaron décadas y gobiernos y hoy la red se redujo a 18.000 km. Casi un tercio. Valdría preguntar: ¿qué país en su sano juicio desarma su FFCC? Empeora la conexión y comercio del campo hacia el puerto, nos hace depender del camión y, además, defensivamente nos deja sin la manera más efectiva de trasladar tropa. Para tener idea, los EE.UU. tienen una red 8 veces mayor y transporta una carga 90 veces mayor, lo que impide presentar este retroceso como un “avance del siglo XXI".II. Minería
Hace un tiempo se levantó polémica por un yacimiento encontrado en San Juan. Algunos arguían que se estaba regalando, y otros festejaban su explotación. Sirve, para entender el contexto, la Ley de Inversiones Mineras de 1993. Entre otras disposiciones, se da a las empresas estabilidad impositiva por treinta años, exención del impuesto a las ganancias y sólo se les puede cobrar un 3% en regalías, del que se deducen los costos de transporte, refinación, comercialización, etc. Esta política de Estado da estabilidad tributaria a cualquier minera canadiense, impensado para el ciudadano argentino. Con la cantidad de inversiones que hay de norte a sur uno podría creerse que cualquier jujeño sería tan rico como un jeque árabe, pero la realidad es otra. Parte del tema es que, a diferencia de otros países, un argentino no es dueño de lo que está bajo su suelo, por lo que se benefician el estado y las empresas extranjeras (sin desmerecer sus inversiones). Cada uno puede juzgarlo como le parezca.III. Demografía
“Gobernar es poblar” dijo Alberdi. Siendo la octava extensión territorial mundial, pero estando en la posición 30 en cuanto a población, poca atención le dimos. La tasa de reemplazo poblacional es del 2,1% y hoy la tasa de fecundidad en Argentina ronda el 1,4%. Un punto menos que hace 10 años y 2 que hace 40. Pasan los gobiernos y sigue bajando. No solo es un problema porque en algún momento explotará lo que quede del sistema jubilatorio, sino porque literalmente significa que vamos a dejar de existir. Henry Kissinger, ex secretario de Estado de los EEUU, escribió un memorando secreto sobre población en 1974, que buscaba controlar la insurgencia en el tercer mundo y demás, actualmente desclasificado. Menciona políticas y financiamiento para anticonceptivos variados, pero parte crucial de su análisis es que ningún país puede reducir su población sin recurrir al aborto. Lo importante es que, poniéndonos en los pies de un estadista argentino, algo podemos aprender de este autor: el costo de promover algunas políticas de estado (anti)natales. Lo llamo política de Estado porque fue propuesto por Macri (PRO) en 2018 y posteriormente aprobado por Fernandez (FdT) en 2020: obedece a la definición de la introducción. Aproximadamente, en estos 5 años es como si se hubieran perdido dos veces la población de la isla de Tierra del Fuego en nacimientos. Claramente la política natal tiene que ser reformulada como para seguir tirando un tiempo más como país.Mucho más se podría criticar de políticas estatales (LELIQS, federalismo, seguridad y defensa, etc.), pero estos son algunos puntos a mejorar para lograr las tan anheladas felicidad del pueblo y grandeza de la patria.
La batalla ya no es en las calles como la libraban los Montoneros, sino en las redes, llevada a cabo por guerreros digitales. Entre ellos figuran las llamadas Fuerzas del Cielo. Así que difícilmente veamos atentados o el asesinato de una figura como lo fue Rucci, sin embargo, probablemente sí presenciemos “defenestraciones digitales”, como en el reciente caso de Spagnuolo. Pero, ¿quién o quiénes son los autores detrás de la filtración de estos audios?

Por Samuel Castro Pucca
13 de septiembre 2025, 20:57 GMT-3
El asesinato de Rucci fue un atentado dirigido a Perón. Nadie se atribuyó explícitamente el crimen hasta dos años después, cuando la revista Evita Montonera publicó la reivindicación de Montoneros. La investigación oficial durante la presidencia de Perón sospechó de la eventual autoría de la Triple A. Sin embargo, al reabrirse la causa en 2009, se descartó participación de este grupo y se sostuvo que las pruebas no permitían descartar la de Montoneros.
Montoneros buscaba desmantelar al Estado para instaurar la Patria Socialista, y uno de sus obstáculos –además del principal, que era la dictadura, superada dicha cuando asume Perón en aquel momento– era la burocracia sindical, que presidía Rucci. Algo similar podemos encontrar en el reciente tuit de Santiago Caputo sobre las “diez verdades incómodas de la era mileísta”, el cual está “dirigido a los militantes libertarios y que funciona como guía para la acción política e ideológica del espacio”, como indica el diario digital La Derecha Diario. Similar a la época de los folletos, donde circulaban mensajes e ideas de Montoneros. Entre estas diez verdades, la número dos dice: “El Estado no debe ser gestionado, sino desmantelado”, y la última: “Todos son bienvenidos a las Fuerzas del Cielo”. ¿Quiénes son?Son la guardia “pretoriana” de Milei, una agrupación militante de LLA que nació en pleno auge del espacio, al igual que La Cámpora durante el apogeo kirchnerista. Pero cabe recalcar que su lealtad no es hacia el conjunto del Estado, sino específicamente a Milei y sus ideas. Esto quedó claro cuando, a 48 horas de las elecciones bonaerenses, tuitearon en respuesta a Guillermo Francos –debido al reproche por el comentario dicho por este grupo sobre el diputado del PRO, Luis Juez- “Cuando nosotros estábamos haciendo campaña con todo el aparato kirchnerista en contra y bajo persecución y amenazas, Francos formaba parte del gobierno de Alberto Fernández”. Esto se corrobora con la primera verdad publicada por Caputo: “Nos chupa un huevo lo que opinen los que arruinaron el país”.¿Qué similitudes tienen con Montoneros?
El fundamentalismo. “Si el adoctrinamiento es de derecha, entonces no es adoctrinamiento”, publicó en la red X uno de los miembros de las Fuerzas del Cielo, el “Gordo” Dan. Es parecido a las exigencias de Montoneros: “La única verdad es la realidad del pueblo peronista”. Montoneros eran leales a Perón, no a la burocracia sindical; lo mismo ocurre con las Fuerzas del Cielo, leales a Milei, no a la “casta”. No obstante, esto generó un fuerte cuestionamiento sobre quiénes integrarían las listas para las siguientes elecciones subnacionales y nacionales, ya que ninguno de sus miembros formó parte de estas. La principal crítica, de la que fue objeto Karina Milei por el armado electoral, señalaba que se veía a personas del PRO, pero no a los “más fieles y leales”, como publicó en X “Glavinich”, referente libertario.El gobierno de Milei comenzó con muchas figuras de estirpe libertaria, pero, poco a poco, estas fueron relegadas de sus cargos, como Ramiro Marra. Lo mismo sucedió durante la última presidencia de Perón: gobernadores, intendentes y legisladores cercanos a Montoneros fueron obligados a renunciar, y sus puestos fueron ocupados por dirigentes afines a la burocracia sindical y a López Rega.Y, para finalizar con el asesinato de Rucci–el burócrata sindical por excelencia según Montoneros–, este ocurrió porque estaban en contra de un sindicalismo enquistado. Hoy, tras la reciente filtración de Spagnuolo, sería infundado atribuir de entrada esta defenestración digital a las Fuerzas del Cielo, ya que la investigación sigue en curso. No obstante, lo que sí podemos aproximarnos a afirmar es que el objetivo era claro: apuntar contra la “casta”. Este es el mismo enemigo al que atacan las Fuerzas del Cielo y demás simpatizantes que votaron por Milei, y que no permitiría la realización de la “Patria” libertaria.
Las elecciones del pasado 7 de septiembre dejaron un gusto amargo en el oficialismo y dieron un aire al peronismo, que vuelve a ocupar un lugar central después de dos años de desconcierto e incertidumbre.

Por Pedro Cavallero
15 de septiembre 2025, 13:05 GMT-3
La Libertad Avanza, que durante la jornada esperaba un empate técnico y una elección cerrada, no alcanzó sus propias expectativas. Su estrategia de “sumisión” generó muchas disidencias de intendentes que armaron su propia lista y que hasta obtuvieron el tercer puesto en distintas secciones. Además, los audios de Spagnuolo, ex titular de ANDIS, que denuncian corrupción dentro de las esferas más altas del gobierno, pesaron en la imagen del partido que hace un mes ganaba en casi todas las secciones según distintas mediciones. Esto también se acopla al hartazgo con las formas de Milei, algo que ya se veía en la caída de su imagen antes del caso Spagnuolo.
En este contexto, el corto discurso del presidente dejó ver un cambio en el partido y en la estrategia. Se vio a Karina Milei apartada de su hermano, mientras Santiago Caputo ocupaba su lugar en el escenario, signos claros de quién ganó la disputa interna. Además, el cambio en la forma discursiva fue notorio: se mostró un Milei tranquilo y autocrítico que reconoció la derrota y llamó a mejorar, muy diferente al líder confrontativo e impetuoso al que estábamos acostumbrados. Con Caputo más cerca de Milei, podríamos esperar un partido más abierto y dialoguista, proyecto que tenía el asesor del presidente contra las ideas de Karina.Por su parte, el peronismo, liderado por Axel Kicillof, obtuvo una victoria con números parecidos a los que venía manejando. El desdoblamiento pensado por el gobernador bonaerense, que lo llevó a una muy fuerte disputa con Cristina Kirchner, fue la principal arma de la victoria. Los intendentes, muchos de ellos ex PRO que no aceptaron la “sumisión karinista”, jugaron un papel muy importante en el triunfo del oficialismo. Además, se generó confusión en muchos electores que pensaron que era una PASO. Parte del electorado no sabía qué se votaba o no le dio importancia ya que los cargos legislativos provinciales no suelen interesar tanto.Otro dato que ayuda al peronismo es el porcentaje de participación del 63%, relativamente alto en comparación a lo que se estuvo viendo a nivel nacional y óptimo para una elección intermedia. Si bien se esperaba mayor participación, parece difícil que sea una diferencia significativa que ayude a LLA. Dentro del peronismo, esto deja una marcada diferencia en liderazgo. El partido, que hasta último momento iba dividido en por lo menos tres frentes, presentaba una equidad de poderes que contribuía a la desorganización. Con esta victoria, atribuida al gobernador, se envalentona la figura de Kicillof de cara al 2027 y proyecta la imagen de un líder único que dirija tras dos años de desorganización al peronismo. Este era un punto que se les cuestionaba: sin una figura central era complicado competir contra un partido más organizado.Los partidos de centro obtuvieron una buena cuota de votos, disputando un tercer lugar con la izquierda y Somos Buenos Aires, partido de ex intendentes del PRO, radicales y algunos peronistas que no acordaron con el gobierno por la estrategia de sumisión y ocupación de listas. En varias secciones del interior de Buenos Aires, Somos dividió buena parte del voto anti-K, mostrando el hartazgo hacia Milei. Si bien muchos ven una mayor polarización para octubre, será un desafío para el oficialismo poder atraer a esta parte del electorado.La única certeza es que, en Argentina, dos meses son una eternidad y todo puede pasar hasta el 26 de octubre ya que en la historia del país existen casos de políticos que dieron vuelta elecciones. Está por verse cómo lleva a cabo el cambio de rumbo partidario oficialista, cómo el peronismo afrontará su campaña a nivel nacional, y, sobre todo, qué ocurrirá con la economía y los escándalos de corrupción.
En la Argentina, hablar de ahorro en pesos es casi siempre hablar de plazos fijos. Para muchos pequeños y medianos ahorristas, estos siguen siendo el refugio más accesible y conocido, aunque el contexto económico lo vuelva cada vez menos previsible. Y la foto de estos días lo confirma: mientras algunos bancos decidieron recortar las tasas que pagan por depósitos a 30 días, otros optaron por subirlas, dejando a los clientes frente a un abanico de opciones que oscila entre el 40% y el 48% anual.

Por Micaela Messina
15 de septiembre 2025, 13:20 GMT-3
La disparidad no sorprende del todo. Cada entidad se mueve con su propia estrategia, marcada por necesidades de liquidez, expectativas de inflación y, por supuesto, por la presión del Banco Central que viene flexibilizando su política monetaria y reduciendo la tasa de referencia. En este marco, algunas entidades hallaron margen para abaratar el costo de captar pesos, mientras que otras, más necesitadas de efectivo, decidieron ofrecer rendimientos un poco más atractivos para tentar a los depositantes.
Para el ahorrista común, sin embargo, la ecuación no es sencilla. Si bien el rango de tasas actuales luce tentador a primera vista, la pregunta que surge de manera inevitable es cuánto rinde realmente ese dinero frente a la inflación. Con una economía que no termina de encontrar estabilidad en los precios, un plazo fijo que promete un 42% o 45% anual puede terminar siendo insuficiente si los aumentos en el costo de vida superan esos números. En términos simples: el dinero invertido en pesos corre el riesgo de perder poder adquisitivo incluso estando “bien invertido”.A esto se suma otra dificultad: la letra chica. No todos los bancos ofrecen las mismas condiciones para todos los clientes. En algunos casos, las mejores tasas están disponibles solo para quienes operan de manera digital, y en otros, se limitan a clientes que ya tienen cuenta abierta en la entidad. Esto obliga a los ahorristas a hacer una comparación detallada, revisar bien las condiciones y, muchas veces, aceptar que lo más conveniente en un banco puede no estar al alcance si no se es cliente habitual.Más allá de la aritmética financiera, lo que subyace es una sensación de inestabilidad que ya se volvió cotidiana. Los ahorristas argentinos conviven con la idea de que sus decisiones de hoy pueden quedar desactualizadas mañana, y que la ganancia obtenida en un mes puede evaporarse en el siguiente. Por eso, cada movimiento de las tasas genera atención y, en algunos casos, hasta ansiedad. La incertidumbre, otra vez, se vuelve protagonista.De cara a lo que viene, el rol del Banco Central será decisivo. Si avanza en nuevas bajas de la tasa de referencia, es probable que muchos bancos acompañen ese movimiento reduciendo aún más los rendimientos. En cambio, si la inflación vuelve a acelerarse o la presión cambiaria se intensifica, no se descarta que algunas entidades intenten reaccionar al alza para captar depósitos. La competencia interna, en definitiva, podría continuar alimentando este panorama dispar.Para quienes buscan resguardar sus ahorros, el mensaje es claro: más que nunca, la información es clave. Consultar el Régimen de Transparencia del Banco Central, revisar comparadores online y seguir de cerca las publicaciones oficiales de los bancos puede marcar la diferencia entre una decisión acertada y una inversión que, al final del camino, termine rindiendo menos de lo esperado.En un país donde la memoria inflacionaria atraviesa generaciones, los plazos fijos siguen ocupando un lugar central en la vida financiera de los argentinos. Hoy, sin embargo, esa herramienta de ahorro enfrenta un doble desafío: mantener su atractivo en un contexto de tasas desparejas y, al mismo tiempo, no perder la pulseada contra el aumento de precios. Y aunque los números cambien cada semana, lo único constante es la sensación de que ahorrar en pesos sigue siendo, más que una estrategia, un acto de fe.
El pasado 2 de septiembre se cumplieron ochenta años de la Segunda Guerra Mundial, un evento que, en materia de política internacional, diplomacia y muchos otros ámbitos, cambió la historia, y empezó de alguna manera a gestar el orden mundial que se vive hasta hoy en día.

Por Matías González
16 de septiembre 2025, 17:49 GMT-3
Una fecha de tal relevancia histórica ha sido homenajeada en todo el mundo, tanto en los Estados que resultaron vencedores como en los que resultaron vencidos, así como también en países que se mantuvieron neutrales o que no fueron beligerantes en dicha contienda.
Un ejemplo de estos homenajes se vio en China, pero no con un minuto de silencio emotivo ni con un discurso de su jefe de Estado describiendo dicha disputa y dando un mensaje de promoción de la paz, como más de uno podría imaginar. Xi Jinping, presidente de la República Popular de China, llevó adelante en Pekín un desfile militar de gran nivel en el que se desplegaron misiles, drones y otras innovaciones desarrolladas por China en materia militar en los últimos años, además de las fuerzas convencionales como su ejército y tanques.Dicho desfile militar, puede claramente ser visto como una “política de prestigio” en términos realistas, enviando un mensaje de advertencia a distintos gobiernos del mundo sobre el creciente potencial militar de China.Pero la jornada en Pekín no estuvo sujeta solamente al desfile militar, sino que también tuvo lugar una cumbre entre distintos líderes mundiales, en la que estuvieron presentes, además de Xi Jinping, Vladimir Putin y Narendra Modi, jefes de Estado de Rusia y la India, respectivamente. En lo que corresponde al presidente ruso, este se mostró cordial y en gran sintonía con su par chino; no se lo percibió como el representante de un país subordinado a China, sino como el presidente de una potencia mundial comunicándose de igual a igual con el líder de otra.Además de Putin, estuvo presente el primer ministro de India, Narendra Modi, con quien Xi Jinping mantuvo también un diálogo respetuoso, fomentando la cooperación entre las dos naciones y demostrando de qué se trata la diplomacia y el pragmatismo. Esto refleja la estrategia de Modi en los últimos años, que ha buscado cooperar tanto con Occidente como con China, Rusia y los países del BRICS.Esto ha ocurrido en un contexto que invita a la cooperación entre estas potencias, con Trump que no logró acuerdos con Putin sobre Ucrania en la cumbre de Alaska, que ha impuesto aranceles a numerosos Estados (incluidos China e India, que se vieron muy afectados por ello), así como una Unión Europea que se percibe con un peso cada vez menor a nivel global.Entonces, ¿es esta cumbre y el desfile militar chino una señal para que se alarme occidente? ¿Cómo responderá la administración estadounidense, así como otros actores de peso? ¿Habrá una respuesta similar e inmediata?
En Los ingenieros del caos, Giuliano Da Empoli describe a estrategas que han moldeado campañas políticas contemporáneas, como Steve Bannon con Donald Trump, Gianroberto Cassalegio con el Movimiento 5 Estrellas y Arthur Finkelstein con Viktor Orban.

Por Simón Soto Lozano
16 de septiembre 2025, 18:13 GMT-3
En el capítulo “La extraña pareja en Budapest”, Da Empoli cuenta la historia del vínculo entre Orban y Finkelstein. Arthur era un especialista en campañas negativas, centradas en atacar constantemente a un adversario. Su método, basado en segmentar mensajes según el público, encontraba afinidad con líderes que concebían la política en términos estrictamente schmittianos: un “nosotros” contra “ellos”, con un enemigo común claramente identificable con una problemática visible, o aparentemente visible.
Al principio, ese enemigo fue la Unión Europea, señalada como responsable de la crisis económica húngara de 2009. Ante esta polarización, los resultados de la elección de 2010 marcaron que tres cuartos del electorado húngaro voto a un partido de extrema derecha. En consecuencia, se demostró que la fórmula había resultado.Tras varias elecciones ganadas, Finkelstein asimiló que el enemigo estaba gastado y que era momento de buscar un nuevo sector con el que antagonizar. Se buscó poner en agenda la pena de muerte, pero el electorado no se vio movilizado. Sin embargo, el 11 de enero de 2015, tras un atentado en París, la ventana de oportunidad se abrió. Orban, entre todos los líderes que viajaron para acompañar a François Hollande, optó por decretar quien sería su nuevo enemigo: la ola migratoria proveniente de África y Oriente. Lo particular de este escenario, es que la inmigración como tal no representaba una gran problemática para Hungría, para ese momento la población extranjera era del 1,4%.Frente a esto, es pertinente citar dos segmentos del libro. Primero, Finkelstein en una conferencia en Praga, definió que un buen político "es un tipo que nos dice una serie de cosas verdaderas antes de empezar a decirnos una serie de cosas falsas, porque de esa manera creemos todo lo que dice, verdades y mentiras". Segundo, en un manual escrito por la firma Cassaleggio de Italia se describe que "El tema de la inmigración suscita muchas emociones, entre las cuales destacan el miedo y la ira. De este modo, en televisión, es inútil desgranar un argumento, explicar los tratados o incluso proponer soluciones más o menos realistas. Las personas son presa de sus emociones y perciben una amenaza para ellas y sus familias. No se puede pretender que sigan un discurso puramente racional".El mes pasado, la Argentina se vio envuelta por la noticia de los exámenes de residencia médica. A partir de una revisión, se descubrió que un gran número de los examinados habían cometido algún tipo de fraude al momento de tomar el examen. Frente a esta problemática, se definió que un total de 141 postulantes deberían hacer una reevaluación. En el informe que se determinan los sospechosos de fraude se clasifica la universidad de egreso de los estudiantes, en nacional o extranjera. En ningún momento del informe se resalta la nacionalidad de los examinados, solo la proveniencia de sus estudios. Cabe aclarar que en esta posibilidad de examen, estudiantes extranjeros también podrían haber concretado sus estudios en una universidad nacional como extranjera. Lo peculiar de esta situación, es la manera en la que el gobierno eligió dar a luz los resultados. Por una lado, se define que del total de 141, sólo 117 fueron a tomar el examen. Por otro lado, de ese total, 109 eran extranjeros. En palabras del vocero presidencial Manuel Adorni “Ninguno de los 117 pudo validar la nota o revalidarla. 109 de los 117 que no pudieron revalidar su nota son extranjeros."Ahora, frente a esta situación, la pregunta que me gustaría ponderar es si existe algún tipo de intención de simplificar la problemática a un "el extranjero busca aprovecharse del sistema argentino". Es importante resaltar que de un total de 9.199 postulantes, alrededor de 1.900 provenían de universidades extranjeras. Así, los “extranjeros” en la reevaluación representan apenas el 5,7% (las 109 personas) del total de quienes habían estudiado fuera del país. Frente a estos números que son obviados por el vocero presidencial, sea por falta de atención al detalle o por una intencionalidad premeditada existente, el escenario propuesto por la línea oficial, queda bastante lejano de lo que nos muestra la realidad.Indudablemente, el accionar del gobierno frente a quienes habían potencialmente cometido fraude en el examen fue el correcto, es verdad que ninguno pudo revalidar la nota y nos lleva a interpretar que efectivamente no era errada la sospecha. Pero la forma en la que se comunicó el hecho, construyendo un marco interpretativo que recuerda a la estrategia húngara, podemos comenzar a cuestionarnos, hasta qué punto la agenda libertaria busca replicar la misma lógica binaria antagónica. Es importante destacar que el pasado 29 de mayo, el gobierno anunció una modificación en la política migratoria, distinguiendo al momento de anunciarlo, nuevamente por medio del vocero presidencial, entre inmigrantes de bien y quienes vienen a delinquir. ¿Estamos frente al posible nuevo antagonista de la gestión libertaria?Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
El pasado martes 26 de agosto, en el marco del aumento de las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos, el Gobierno argentino, bajo la administración del presidente Javier Milei declaró al Cártel de los Soles una organización terrorista. Esta medida contó con el trabajo coordinado de los ministerios de Relaciones Exteriores, Seguridad y Justicia y se formalizó a través de la incorporación del grupo al Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), dependiente del Ministerio de Justicia. En sus redes sociales, el presidente argentino compartió el comunicado junto con un breve mensaje: "Del lado correcto de la vida…".

Por Manuela Benadusi
16 de septiembre 2025, 18:30 GMT-3
El Cártel de los Soles es una estructura criminal transnacional que, de acuerdo con informes oficiales y múltiples investigaciones internacionales, está liderada por altos mandos militares venezolanos. Entre ellos figuran el presidente Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, ambos figuras emblemáticas del régimen chavista. Su nombre proviene de las insignias con forma de sol que utilizan oficiales militares venezolanos involucrados en estas actividades ilícitas desde la década de 1990, con un crecimiento exponencial durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro. Esta organización se ve fuertemente implicada en el narcotráfico de cocaína, contrabando, explotación ilegal de recursos naturales como el oro y otros minerales, y se le atribuyen vínculos con actividades terroristas.
La declaración argentina responde a compromisos internacionales frente a la lucha contra el terrorismo y la protección del sistema financiero nacional frente a operaciones ilegales que puedan contribuir con estas organizaciones criminales. Gracias a la inclusión en el RePET, se habilitan las sanciones financieras y las restricciones operativas para que el Cártel de los Soles se vea limitado para actuar dentro y desde Argentina. Países como Estados Unidos, Paraguay y Ecuador ya habían tomado la misma medida que el gobierno del presidente Javier Milei, buscando, de manera conjunta, frenar las actividades ilícitas vinculadas al régimen de Nicolás Maduro.Esta estructura criminal además es vinculada a la represión política y violaciones sistemáticas de derechos humanos en Venezuela, las cuales son consideradas por Argentina y otros observadores internacionales como terrorismo de Estado. El gobierno argentino y otros organismos internacionales han denunciado la participación directa del Cártel de los Soles en la represión venezolana y el mantenimiento del poder autoritario basado en el miedo, el secuestro y la violencia, alertando la gravedad de esta vinculación.Desde Venezuela, la reacción contó con rechazos y amenazas. La ofensiva de Caracas, liderada por Nicolás Maduro, acusa a Estados Unidos y a sus aliados en la región de intentar desestabilizar la soberanía venezolana. El gobierno chavista ha cuestionado la legitimidad de esta declaración, calificándola como parte de una campaña internacional contra su régimen y denunciando una operación política contra los militares y funcionarios del país.Al declarar al Cártel de los Soles como organización terrorista, Argentina se posiciona firmemente del lado de la comunidad internacional en la lucha contra narcoterrorismos que, desde Venezuela, operan con estructuras criminales profundamente relacionadas con el poder político militar. La medida busca no solo sancionar a quienes integran dicha estructura criminal, sino también proteger los sistemas nacionales e internacionales y avanzar en la restauración de la legalidad y el respeto por los derechos humanos en la región.
Argentina se encuentra ya desde hace varias décadas luchando contra su propia industria. Este proceso se ha dado principalmente de dos formas: La primera, a través de lo que llamo una falsa industrialización realizada con la aplicación de un marxismo encubierto con una capa de barniz keynesiano; la segunda, a través de la desindustrialización que produce una política de apertura total a las importaciones, lo que degenera eventualmente en la destrucción del sector industrial. Ambos caminos han contribuido en la ruina de nuestra industria, y en este artículo propondré los principales errores, así como un esbozo de su solución.

Por Eduardo Pantaleón Casares
29 de septiembre 2025, 18:30 GMT-3
Respecto a las ideas, no sólo se ha denigrado la teoría keynesiana, en cuanto se la ha confundido con el marxismo gracias al ex ministro de economía Axel Kicillof y su equipo, sino que, en nombre de la libertad y con el pretexto de luchar contra la tiranía, Javier Milei decidió combatir lo que no existe hace casi un siglo en nuestro país: Un programa serio de industrialización. La industria en Argentina, tanto pesada como liviana, no tiene un verdadero desarrollo desde los 70s. Y esto no se debe a un gobierno u otro, sino a las medidas aplicadas por todas las administraciones durante todo ese tiempo: más y más asfixia a nuestras industrias, seguido por años de guerra civil y crisis.
Así, la nación se encuentra con un burdo paredón ideológico, en el que existen dos caminos posibles: O dedicarnos a rascar fondos de ollas para vivir, o a vivir de otros sin producir absolutamente nada. Del primer mito, el socialista, no podemos comentar mucho más de lo que el ridículo escenario de importación de piezas planteado por los gobiernos kirchneristas nos puede ofrecer. Pero, del libertarismo corriente, hay algunas cosas más por decir.El gobierno se ha dispuesto explícitamente durante su campaña y su mandato a destruir la industria nacional. Esta es una verdad de Perogrullo que la propaganda ha intentado camuflar. Sin embargo, esta política económica falsa se basa, a su vez, en la mentira de la “industria nacional” fundada por el kirchnerismo.Los primeros tres gobiernos kirchneristas impulsaron un falso programa de sustitución de importaciones, a través del cual impusieron la compra de electrodomésticos y otros productos chinos, su desarme en la China continental y luego, la importación a través del puerto de Buenos Aires. De allí, se enviaban a Tierra del Fuego a ensamblarse nuevamente y enviarse otra vez a la capital para ser distribuidos por todo el país. Este ridículo mareo de gastos fue uno de los estandartes levantados por la izquierda en nuestro país, y no solamente realizado con los electrodomésticos, sino también con otras industrias, como la automotriz.Pero, además, se sostuvo que esta “industria” no era más que la aplicación directa de la teoría keynesiana: Lo que resulta ser otro gran mito sostenido por La Libertad Avanza. Keynes nunca sostuvo que debía incurrirse en la emisión monetaria desmedida y sin respaldo en cualquier situación, o en la producción de obras públicas exclusivamente a través de la deuda pública y el crecimiento desmedido del estado; más bien, su teoría ha sido sacada de contexto y utilizada como chivo expiatorio de los fines de campaña libertarios, ávidos a reescribir la historia como fuese. Lo mismo han hecho con el propio Alberdi, quien se retuerce en la tumba con cada “defensa” de sus ideas realizada por la propaganda oficialista.Si Argentina quiere una verdadera industria nacional, y no el circo de importaciones kirchneristas, deberá plantear una política de estado que impulse medidas como las reducciones y exenciones impositivas a sectores industriales estratégicos, el diseño de zonas de industrialización correctamente planeadas, y un marco legal favorable para el desarrollo comercial, que favorezca tanto la exportación de manufacturas, como el crecimiento de un mercado interno competitivo. Estas son tan sólo algunas de las muchas políticas industriales que Argentina debería implementar, sin ser excluyentes. Si la Argentina no le permite respirar a su industria, difícilmente sobrevivirá.Me parece oportuno rescatar, en medio de la marea de mentiras oficialistas y de la oposición, un párrafo de Keynes como una orientación del rumbo que debe tomar nuestro país:“…Por lo tanto, simpatizo con los que quieren minimizar, más que con los que quieren maximizar, el enredo económico entre las naciones. Las ideas, el conocimiento, la ciencia, la hospitalidad, los viajes... son cosas que, por su naturaleza, deberían ser internacionales. Pero dejemos que los bienes sean hechos en casa siempre que sea razonable y convenientemente posible, y, sobre todo, que las finanzas sean principalmente nacionales”. (Keynes, 1933)Permitamos buscar, entonces, un país con finanzas, inversiones, y bienes propios, para encontrar un futuro propio como argentinos. Japón, Alemania y tantos otros ya lo han hecho; nosotros podemos también.
La reciente pulseada en torno al reparto de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) abrió una discusión central sobre el federalismo argentino. Lo que parecía un debate técnico terminó convirtiéndose en un símbolo político: los gobernadores lograron instalar en el Congreso que los fondos no pueden ser discrecionales, sino que deben distribuirse de forma automática y proporcional según la coparticipación.

Por Luis Falco
29 de septiembre 2025, 19:30 GMT-3
Durante décadas, los ATN funcionaron como una herramienta del poder presidencial. Raúl Alfonsín ya había advertido sobre los riesgos de un federalismo de papel, en el que las provincias dependían de favores discrecionales en lugar de reglas claras.Esa discusión sigue viva y hoy vuelve al centro de la escena. El veto de Javier Milei a la ley que ponía fin a ese esquema chocó con una mayoría en ambas cámaras, lo que reveló la fragilidad parlamentaria del oficialismo y el nuevo protagonismo de los mandatarios provinciales.
Actualmente, los gobernadores se han convertido en árbitros centrales. Según Perfil (13/09), se dividen en tres grandes bloques: los dialoguistas (Cornejo, Frigerio y Zdero), que mantienen un canal abierto con la Casa Rosada. Por otro lado, los de Provincias Unidas y patagónicos (Llaryora, Pullaro, Valdés, Torres), que rechazan darle una “foto política” al Presidente. Por último, los gobernadores kirchneristas (Kicillof, Quintela, Ziliotto, Gildo Insfrán), enfrentados a la gestión libertaria.La fragmentación deja en evidencia que ya no existe un bloque uniforme capaz de alinearse sin condiciones con el Ejecutivo. No es casual que varios gobernadores radicales, como Pullaro, Valdés o Zdero, estén en el corazón de esta discusión. El radicalismo, con sus matices internos, conserva un ADN federalista que busca equilibrar el poder y tender puentes, incluso en tiempos de polarización extrema.En paralelo, Milei intentó recuperar terreno con transferencias selectivas. Según Página12 (16/09), el Gobierno giró 12.500 millones de pesos en ATN a Santa Fe, Misiones, Entre Ríos y Chaco justo antes de debatirse vetos en el Congreso, como los de emergencia pediátrica y financiamiento universitario. La maniobra buscaba blindar apoyos legislativos. Por eso, los gobernadores Pullaro y Frigerio quedaron bajo la lupa: los votos de los diputados cercanos a ellos resultaron decisivos en la definición.El conflicto no se agota en los ATN. Persisten reclamos estructurales por cajas previsionales no transferidas a la Nación. Según Chequeado (08/08), Buenos Aires exige 1,6 billones, Santa Fe casi 2 y Córdoba logró un acuerdo parcial tras acudir a la Corte Suprema. Estas deudas tensan la relación fiscal entre Nación y provincias, evidenciando que la discusión sobre federalismo excede la coyuntura de un veto.La Patagonia aparece como bloque cada vez más cohesionado. Weretilneck, gobernador de Río Negro, se sumó a los encuentros de mandatarios patagónicos y firmó documentos conjuntos con Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Tierra del Fuego y La Pampa. Reclaman mayor respeto por los recursos naturales y rechazan el uso discrecional de los fondos nacionales. Su incorporación refuerza la idea de que el federalismo se construye desde las regiones, con proyectos comunes que trascienden fronteras provinciales.El Senado se convirtió en el escenario más visible de esta pulseada. Página12, Perfil y La Nación reseñaron que la oposición, respaldada por los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño, avanzó en rechazar el veto presidencial a la ley de ATN. El oficialismo enfrentaba un panorama adverso, marcado por derrotas en Diputados con votaciones abrumadoras a favor del financiamiento universitario y la emergencia pediátrica. Para muchos senadores, la clave estaba en un mensaje sencillo: federalismo vs. discrecionalidad.Lo que está en juego es más que una ley: es la definición de cómo funciona la democracia argentina en un país presidencialista. Si los recursos dependen de la voluntad del Presidente, las provincias quedan subordinadas a una lógica centralista que erosiona su autonomía. Si se establece un reparto objetivo y transparente, los gobernadores fortalecen su rol y el federalismo se consolida.La coyuntura refleja algo más profundo: el poder ya no se mide solo en decretos ni discursos en cadena nacional, sino en la capacidad de articular consensos, respetar la Constitución y entender que ninguna provincia puede quedar rehén de la discrecionalidad. Por eso, más allá de las diferencias ideológicas, la defensa de un federalismo real debería ser un punto de encuentro.La Argentina necesita reglas claras. Gobernar es construir acuerdos duraderos. La tradición radical de apostar al diálogo, al respeto por la Constitución y a un federalismo auténtico sigue siendo un faro. Como recordaba Alfonsín, “la democracia se construye todos los días”. Gobernadores de todos los espacios tienen hoy la oportunidad de hacer valer esa visión de un país más equilibrado y republicano.
En Argentina, los femicidios continúan siendo una de las expresiones más extremas de la violencia de género. En ese sentido, un nuevo dato revela la gravedad del fenómeno: cerca del 10% de estos crímenes están directamente vinculados con la narcocriminalidad y el crimen organizado.

Por Consuelo Pacheco Izurieta
29 de septiembre 2025, 19:30 GMT-3
Según el último informe del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, coordinado por la ONG La Casa del Encuentro, entre enero y agosto de 2025 se registraron 178 femicidios, de los cuales 12 ocurrieron en un contexto ligado al narcotráfico. En las últimas semanas, esta cifra se elevó a 15 tras el brutal asesinato de Morena Verdi (20), Brenda Del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15) en Florencio Varela, un hecho que conmocionó a todo el país.Lo llamativo del caso es que no se trató de un “ajuste de cuentas” en el sentido tradicional: distintas especialistas señalan que las mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad se convierten en el blanco de las organizaciones criminales, ya sea como mensajes de disciplinamiento hacia hombres rivales o como víctimas de violencia machista extrema dentro de estas redes.
La socióloga Ada Rico, referente del Observatorio, advierte que la narcocriminalidad exacerba las desigualdades de género: “Las mujeres son usadas como objetos descartables, no tienen ningún valor para las estructuras de poder criminal, y esa crueldad queda invisibilizada en las estadísticas oficiales”.El cierre de la agencia estatal Télam, que históricamente llevaba un registro de violencia de género y femicidios, ha dificultado aún más la cobertura y visibilización de estos casos. Actualmente, el seguimiento depende casi en exclusiva de ONG y colectivos feministas, lo que genera un vacío en la información pública y limita la capacidad de reacción institucional.Además, la falta de políticas sociales profundas agrava la situación. La pobreza, la marginalidad urbana y la ausencia de programas de protección efectiva exponen a adolescentes y jóvenes a ser reclutadas, explotadas o directamente atacadas por estas bandas.El caso del triple crimen en Florencio Varela puso en evidencia la intensidad del problema en zonas del conurbano, donde confluyen altos niveles de pobreza estructural, presencia territorial de bandas narco y falta de respuestas estatales sostenidas. Allí, la vida cotidiana de muchas adolescentes y jóvenes transcurre entre la amenaza de la violencia y la escasez de oportunidades educativas o laborales.La reacción ciudadana no se hizo esperar. Marchas masivas se organizaron en distintos puntos de Buenos Aires y el conurbano, bajo la histórica consigna de “Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos”. Organizaciones sociales y feministas insistieron en que la narcocriminalidad debe ser reconocida como un factor de riesgo específico en la violencia de género, reclamando políticas urgentes de prevención, acompañamiento y protección de las mujeres en situación de vulnerabilidad.Los femicidios vinculados al narcotráfico no solo muestran la brutalidad de la violencia machista, sino también el impacto de un entramado criminal que atraviesa los barrios más castigados del país. Frente a ello, expertos coinciden en que se requieren estrategias integrales: desde políticas de género y programas sociales inclusivos hasta acciones de seguridad e investigación criminal que protejan a las mujeres y ataquen la raíz del problema.
En Nepal, la censura y la regulación de las redes sociales se transformó en una revuelta contra el nepotismo, la corrupción y la falta de oportunidades. La “Protesta Gen Z” tomó fuerza tras el bloqueo gubernamental de plataformas de redes sociales. La medida fue percibida por la juventud como un intento de silenciar la exposición de privilegios escandalosos de familiares y allegados de políticos en un país con altas tasas de desempleo juvenil, donde las remesas y el empleo en el exterior sostienen buena parte de la economía.

Por Santiago López Micossi
29 de septiembre 2025, 19:30 GMT-3
La revuelta comenzó como asambleas juveniles y concentraciones en plazas públicas. Luego escaló a la confrontación abierta: la policía y el ejército respondieron con el uso de la fuerza. Hubo desalojos, disparos, incendios y actos de vandalismo que alcanzaron edificios públicos, residencias y sedes de partidos. La intensidad implicó para el gobierno un fuerte desgaste político acelerado: la protesta forzó la renuncia del primer ministro y provocó una crisis institucional que reveló la fragilidad del consenso político.En Indonesia, el detonante fue distinto. La aprobación de una asignación mensual de vivienda para legisladores relativamente más alta que el ingreso de millones de trabajadores con sueldos miserables, fue tomada como una burla para una gran parte de la población. La rabia social se organizó frente a la polémica. La situación se agravó cuando un joven conductor de mototaxi murió atropellado por un vehículo blindado policial, lo que convirtió la protesta por privilegios en una exigencia de justicia frente a la brutalidad e impunidad policial. Las movilizaciones se extendieron por ciudades de todo el país y hubo incendios en edificios gubernamentales (como el del Complejo Parlamentario), saqueos y choques violentos con las fuerzas del orden.
La respuesta gubernamental intentó aplacar la emergencia con medidas rápidas: el presidente anunció la revocación de las asignaciones y procedió a una remodelación del gabinete al relevar a ministros de peso para intentar recomponer la autoridad del ejecutivo y calmar el malestar. Sin embargo, las medidas tardías y selectivas no fueron suficientes para borrar la violencia: la imagen pública del conductor muerto, las acusaciones de uso excesivo de la fuerza y los videos circulando en redes impactaron en la opinión pública y sostuvieron la tensión. Además, la pluralidad de actores en las calles —estudiantes, mototaxistas, trabajadores de plataformas— evidenció que en la protesta se enlazaron demandas materiales y reclamos de dignidad.Ambos estallidos exhiben patrones que resultan inquietantes para la región. Primero, la centralidad de la juventud: generaciones que crecieron con Internet y redes sociales son capaces de organizarse para poner en jaque mecanismos de control tradicionales. Segundo, el papel de la desigualdad y la precariedad: millones enfrentan sueldos bajos, informalidad laboral y una sensación de que las instituciones que deberían reparar las desigualdades estructurales no lo hacen. Tercero, la respuesta del Estado: en situaciones de crisis, la represión y las medidas de emergencia o de soluciones simbólicas corren el riesgo de agravar el conflicto si no existen canales reales de diálogo y reformas tangibles. Estos tres puntos tejieron movilizaciones que rápidamente superaron el marco del reclamo puntual para plantear interrogantes sobre legitimidad, representación y justicia distributiva.Las respuestas oficiales oscilaron entre concesiones parciales y medidas de control. A pesar de los anuncios del gobierno indonesio, no bastaron por su poder legítimo cuestionado. En Nepal, lo ocurrido dio paso a una crisis política que exige reformas profundas en la administración pública y del sistema de rendición de cuentas. En esta tensión entre medidas puntuales y demandas profundas radica el riesgo de futuras explosiones sociales: si no se abordan las causas estructurales, la protesta se congela temporalmente para reaparecer con mayor vigor en un futuro (no muy lejano).El hilo conductor en estas movilizaciones es la pregunta por el futuro de las nuevas generaciones. Para muchos jóvenes, el acceso al trabajo digno, la sensación de un Estado que protege intereses particulares y la posibilidad de movilidad social ascendente son promesas incumplidas. En economías donde la informalidad es la regla y el Estado es percibido como capturado por élites, la calle se convierte en el único ámbito donde la voz puede escucharse. Entonces, las demandas son materiales y también por reconocimiento y dignidad. Además, la viralidad hizo de los episodios locales fenómenos nacionales y, por qué no, regionales. Esto obliga a los distintos actores de poder a repensar estrategias de diálogo, inclusión y reforma.El pulso de Nepal e Indonesia en estas semanas muestra que la estabilidad política es frágil cuando la percepción de injusticia se extiende. Ambas sociedades volcaron a la calle demandas que atraviesan corazones y billeteras: justicia contra la corrupción, castigo a abusos policiales y la devolución de dignidad a jóvenes que sienten que no tienen futuro. Las reacciones gubernamentales no resuelven, por sí solas, décadas de desigualdad acumulada. Si estas demandas no hallan canales institucionales fuertes de resolución, la región podría enfrentar nuevas rondas de conflicto social. El desafío, entonces, es doble: las sociedades deben convertir la energía de las plazas en instituciones más inclusivas y los gobiernos deben ser capaces de ofrecer soluciones reales.
Desde su creación el 14 de mayo de 1948, como una especie de “regalo” a un pueblo arrasado por el accionar de Berlín, se consolidó el Estado de Israel. República democrática, de valores occidentales, de carácter laico, pero aun así, muy cercana a su historia religiosa. Ahí es donde se desarrollaron los hechos de la Biblia, que afirma la primacía del pueblo de Israel sobre el resto de la humanidad, y de donde se adjudican sus tierras.

Por Nicolas Fernandez Kostetsky
30 de septiembre 2025, 18:30 GMT-3
Desde la destrucción del templo, el pueblo judío deambuló por años por el mundo conocido, siendo perseguido y expulsado en la mayoría de los casos. Ya para el siglo XIX, el sionismo, corriente secular y nacionalista, consideraba que el pueblo judío era más que una religión, por lo cual se afirmo la propuesta de crear un Estado propio, alejándose de la Europa discriminadora para volver a formar una comunidad politica independiente.Entre todas las propuestas, la antigua región de Oriente donde transcurrió su historia, sería la tierra elegida. Los poblados árabes del área se contaban por miles y su población era mucho mayor, por lo que la decisión de establecerse en esas tierras debía considerar el reemplazo de las antiguas estructuras otomanas por una organización sionista y comunitaria, aislándose del resto de la poblacion como un estado aparte.
Con ayuda británica (por la influencia política en el Parlamento Británico y la conveniencia de un estado “europeo” en la zona), la idea del futuro Israel se iría tejiendo, hasta consolidar un enclave de corte occidental en medio de tensiones políticas y religiosas. Como un importante poder militar , tecnológico, y un gran punto estratégico, Israel se planta ante el mundo con la misión que se buscó desde un inicio: un estado que represente los intereses de los judíos en el mundo.Lo sigue caracterizando hoy en día al estado judío es su lucha contra los “representantes” del pueblo palestino, divididos entre la Autoridad Nacional Palestina (que apenas tiene poder de acción y está fragmentada por los asentamientos en Cisjordania y la Jerusalem ocupada), y, mas polemicamente, Hamas, que ha sido apoyado por Teherán en su lucha contra un estado que tiene fecha de caducidad, según la constitucion iraní.Además de esta lucha encarnizada con sus grandes enemigos modernos, los Ayatolas y Palestina, también se reconoce al gobierno de Tel Aviv como promotor de asentamientos de colonos que van en contra del derecho internacional y por las múltiples acusaciones y evidencias de violación de derechos humanos, sobretodo en la Franja de Gaza, donde se reanudó el conflicto con Israel el 7 de octubre de 2023. Desde esta fecha se dio la peor de las acciones militares en la zona: 64.500 palestinos muertos, 163.000 heridos, hambruna generalizada y la destrucción entera del terreno para esta y próximas generaciones, más allá de los planes de reconstrucción, que consisten en el desplazamiento de la población. Muchos en Israel ven la posibilidad de continuar la colonización en la Franja de Gaza, idea impulsada dentro y fuera del gobierno.Parece ser que el destino del pueblo palestino será vivir bajo administración israelí, que ha ocupado sus tierras y ciudades por “derecho divino”, o ser un refugiado apátrida vagando por campamentos de refugiados o por distintas naciones. El gobierno legítimo con capital en Ramallah no termina de ser una autoridad real, más simbólica que real al no poder manejar efectivamente las áreas que muestra en su mapa, controladas por fuerzas israelíes o de Hamas, presentes en asentamientos coloniales en Cisjordania y Jerusalén oriental.Hamas, por otro lado, apenas tiene el poder y apoyo que supo tener, reduciendo su potencial ante una fuerza con capacidad nuclear reconocida, que no lo termina de aniquilar únicamente por los rehenes secuestrados en los ataques del 7 de octubre, y para no dañar aún más la reputación internacional de Tel Aviv si se avanza sin restricciones sobre el enemigo. Hamas lo sabe muy bien, y es por eso que se sigue mostrando combativo y capaz de imponer condiciones, aunque estas serán temporales, ya que a medida que los rehenes mueren y/o el ejército israeli los rescate, no hay posibilidad de supervivencia para el grupo.El ejército israelí, ignorando el reconocimiento de varios estados europeos al reclamo del gobierno palestino por la cantidad de muertes en Gaza, está por iniciar una ofensiva sobre la Ciudad de Gaza, en el centro del enclave, pidiendo la evacuación de la poblacion al sur e incrementando los bombardeos de edificios “operados por Hamas”, adjetivo con el que el ejército hebreo ha identificado a múltiples hospitales y centros de refugiados. Las tropas ya están posicionadas, solo esperan la orden para avanzar.Por la importancia de Israel como socio y pilar militar de la presencia occidental en el mundo árabe, tanto Estados Unidos como parte de occidente no dejan de apoyarlo. Lo único que le queda a Hamas es una paz planeada desde la Casa Blanca, y aceptada por Israel, de la que aún no han trascendido detalles. Queda ver si deciden poner “fin” al conflicto en el ámbito bélico de pronta manera, o seguir batallando hasta la completa aniquilación del movimiento.
El pasado 16 de septiembre la ONU finalmente reconoció que la situación que se vive actualmente en la Franja de Gaza es un genocidio. A este suceso, que moviliza a millones de personas en todo el mundo, se le ha dado un nombre después de casi 2 años. La conclusión desarrollada por la organización se dió luego de los intensos bombardeos israelíes contra la Franja, la cual albergaba al 50% de los palestinos encerrados en el territorio, y tras el ataque al hospital Al Shifa, que notificó el asesinato de 38 personas y 90 heridos, sumado a la resistencia israelí de retroceder.

Por Lourdes Rodriguez D´Alessio
30 de septiembre 2025, 20:30 GMT-3
Los fundamentos que tiene la organización para acusar al gobierno de Benjamín Netanyahu de estos crímenes se basan en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, creada en 1948. Este es un instrumento de derecho internacional que codificó por primera vez el delito de genocidio, y su objetivo es marcar la importancia de la cooperación internacional para su fácil reconocimiento. Sus principios se basan en 19 artículos que buscan retratar distintos puntos para identificar un genocidio. En estos se enfatiza en el genocidio como un delito dentro del derecho internacional que no se puede excusar en tiempos de guerra, busca entenderlo como una serie de actos que son perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico racial o religioso. Hacen hincapié en la importancia del castigo para aquellas personas o grupos de personas que cometan estos actos, y en la relevancia de la responsabilidad que cae sobre las partes contratantes en adoptar, con arreglo a las respectivas constituciones, las medidas legislativas necesarias para asegurar la aplicación de las disposiciones de la convención. Estos artículos son puestos en conjunto con la finalidad de marcar un antes y un después sobre el reconocimiento de los genocidios, dejando atrás un debate que ha marcado y marca nuestra sociedad. La convención ha logrado ser un precedente, no sólo por sus propuestas, sino por su aporte al derecho internacional, siendo fundamental para casos como el Arancibia Clavel, el Caso Bosnia y Herzegovina vs. Serbia y Montenegro -donde se terminó con la vida de alrededor de siete mil bosnios musulmanes-, el Caso Croacia vs. Serbia por la operación “tormenta” llevada a cabo por Serbia, entre otros.Gracias a los aportes dados por la convención, en la actualidad se permite declarar con certeza sobre aquello que se considera un genocidio, tanto a lo que no. Pese a la obviedad que esto puede tener para ciertas personas, esto sigue siendo un gran tópico de debate, donde las grietas de pensamiento se distinguen con claridad. El hecho de establecer una serie de artículos que dictamen con firmeza los hechos que fundamentan al genocidio es esencial para diluir disidencias y garantizar la justicia frente a los crímenes que marcan al sistema internacional.
Javier Milei asumió la presidencia con la idea de que el Congreso no sería un gran obstáculo, sino un espacio de la “casta” al que podría doblegar mediante el apoyo social, las redes y la narrativa del “mandato popular”. Diez meses después, la dinámica es otra: lejos de quedar neutralizado, éste se convirtió en el principal contrapeso institucional de un gobierno que no tiene mayorías, y que en más de una ocasión utilizó el veto y lo enfrentó.

Por Airen Seijo Manestar
30 de septiembre 2025, 18:30 GMT-3
La tensión se cristalizó en las últimas semanas tras un hecho de enorme significación política: la decisión de ambas cámaras de insistir con leyes previamente vetadas por el Ejecutivo. En la práctica, se trata de un fenómeno poco frecuente en la Argentina reciente; el Congreso no sólo sanciona normas que incomodan al presidente, sino que además redobla la apuesta cuando el Ejecutivo intenta bloquearlas. El caso del aumento a jubilados fue el más resonante, ya que Milei vetó la iniciativa argumentando que implicaba un gasto fiscal “irresponsable”, pero la insistencia legislativa mostró que, al menos en algunos temas sensibles, existe una mayoría transversal a los partidos políticos.
Este escenario revela dos planos. El primero es estrictamente institucional: el sistema de frenos y contrapesos se hace sentir. En un país acostumbrado al hiperpresidencialismo y a un Congreso subordinado, el hecho de que éste último se plante frente al Ejecutivo implica una novedad democrática. Milei no puede gobernar como si tuviera los resortes totales del poder porque la aritmética del Legislativo le recuerda lo contrario.El segundo plano es político: el veto y la insistencia del Congreso reflejan la dificultad del gobierno para construir consensos básicos. No se trata solo de números, debido a que otros presidentes sin mayoría lograron articular acuerdos coyunturales apelando a la negociación con bloques opositores y con los gobernadores. Milei, en cambio, ha elegido la vía de la confrontación en diferentes oportunidades, señalando a legisladores como “traidores” o “degenerados fiscales”. Esa estrategia puede reforzar su identidad frente a sus votantes más duros a costa de erosionar su capacidad de articular mayorías.El Congreso y la agenda parlamentaria, en consecuencia, encontraron en este escenario una oportunidad para recuperar centralidad. La insistencia frente a los vetos no sólo envía un mensaje a la Casa Rosada, sino también a la sociedad. La oposición peronista capitaliza el momento para mostrarse unida, mientras que sectores de la UCR y el PRO muestran autonomía frente al oficialismo. Este comportamiento fragmenta aún más el tablero político, aunque también fortalece la idea de que la política no desapareció bajo el discurso del outsider.La paradoja es evidente: Milei llegó al poder prometiendo terminar con la “casta”, pero ahora su supervivencia política depende de ella. Los vetos y las insistencias abren un nuevo capítulo en esta relación. Cada ley que se convierte en campo de batalla confirma que el equilibrio de poderes está más presente que nunca, y que el Congreso, pese a su desprestigio, puede condicionar el rumbo del gobierno. Lo que está en juego no es sólo una pulseada coyuntural sobre jubilaciones, presupuesto o impuestos,más bien el trasfondo es más profundo: ¿puede un presidente, sin gobernadores, con pocos intendentes y sin mayoría parlamentaria sostener un proyecto de gobierno? ¿O terminará obligado, tarde o temprano, a hacer lo que nunca quiso: negociar con la política tradicional?De cara a las elecciones nacionales de octubre la respuesta permanece abierta, pero, mientras tanto, la Argentina asiste a un hecho singular: un Congreso que, lejos de diluirse, redescubre su capacidad de marcar agenda. En esa dialéctica entre veto presidencial e insistencia legislativa se juega buena parte de la gobernabilidad futura. El presidente apuesta a su capital simbólico para resistir; el Congreso a su poder institucional para imponer límites. Entre ambos, se define el pulso de la democracia Argentina en tiempos libertarios.
En lo que queda de Occidente, uno de los temas predominantes es aquel de la guerra entre palestinos e israelíes en Medio Oriente. Y aunque estas tierras han sido la chispa de cientos de conflictos despiadados a través de los milenios, en nuestros tiempos han logrado reflejar, de manera excepcional, la verdadera cara de los gobiernos occidentales; y, por sobre todas las cosas, la decadencia hacia la barbarie de la civilización moderna. Ambos bandos en guerra hunden sus manos en la masacre y la matanza indiscriminada, y por ello, su conflicto es lo que se ha dado en llamar la “guerra total”.

Por Eduardo Pantaleón Casares
30 de septiembre 2025, 16:30 GMT-3
El general alemán Karl Von Clausewitz hizo una distinción muy clara y concreta entre lo que llamó la “guerra civilizada” y la “guerra barbárica”. La primera es realizada por países civilizados, con objetivos económicos, militares y políticos concretos; y cuyo enemigo es el ejército adversario. La guerra barbárica, por el contrario, se realiza entre dos países con motivos míticos, religiosos, o por conseguir el honor o la gloria; una guerra en donde el enemigo es la población del otro país. Este enemigo debe ser destruido utilizando todos los medios disponibles, sin considerar la crueldad de éstos. Nos encontramos, entonces, con la guerra total: la variante armagedónica de la guerra.
La guerra en Medio Oriente es una de bases profundamente religiosas, cuyos orígenes próximos se remontan al proceso de fundación del estado de Israel luego de la Primera Guerra Mundial. En 1917, el Reino Unido declaró oficialmente su apoyo a la creación de un estado judío de bases sionistas, por medio de la Declaración Balfour. Contraria a las gestiones anteriores para formar un estado abierto a todos los pueblos de la región, el Reino Unido, influenciado por los grandes lobbies sionistas británicos, daba paso libre a la formación de un estado confesional judío, que estableció, de facto, la superioridad étnica y racial judía dentro del futuro estado de Israel, el “bastión de Occidente”.De esta forma, las guerras y combates por Palestina florecieron, y continuaron durante todo el siglo hasta nuestros días, con períodos de intensidad e inactividad. El correr de los años dio la oportunidad para el surgimiento de organizaciones y partidos islamistas radicales, cuyas prácticas resultaron ser igualmente raciales y despóticas que aquellas de sus adversarios; y así, Hamás, Israel y otras organizaciones han sido acusados de recurrir a ataques contra civiles, la tortura, el castigo, la venganza y la humillación por igual, muchas veces como motivos de trofeo. Y la perversión que gobierna nuestras democracias no da vuelta la cara a esa injusticia por ignorancia.El alineamiento de los países occidentales con el gobierno israelí es, más bien, una coincidencia de bases ideológicas: la reescritura de la historia, la manipulación de masas, la imposición de la mentira y la teoría racial son algunos de sus puntos en común; y las disputas entre los partidos de derecha e izquierda en nuestros días se han convertido en un combate entre ideologías identitarias, similares o idénticas a las islámicas e israelitas.Estos elementos, que los europeos han logrado ya plasmar en sus respectivos países, viven con plena potencia en Medio Oriente– la única diferencia está en que, al ver dónde estamos en este oscuro sendero, encontramos a los árabes al final del camino. Occidente tan sólo sigue el pantanoso rumbo a la masacre.
Desde tiempos de su colonización, el Congo atravesó una situación singular, ya que no formaba parte del imperio colonial del reino de Bélgica, sino que fue una posesión directa del rey Leopoldo II hasta 1908. Esta situación favoreció la violencia contra la población, especialmente durante la recolección de caucho, conocido como el oro rojo, destinado a la producción de neumáticos para vehículos.

Por Consuelo Pacheco
7 de octubre 2025, 20:41 GMT-3
Se utilizaban los castigos más crueles, como la amputación de las manos de los trabajadores y trabajadoras, y también las de sus hijos cuando no se alcanzaban los objetivos de producción. Su sobreexplotación fue tan extrema que el país perdió la mitad de su población en 40 años. Este escándalo fue tal que Leopoldo II tuvo que ceder el control de su reino a Bélgica, que administró al país durante 50 años hasta su independencia.
La independencia del Congo en 1960 fue una de las transiciones más caóticas de África, principalmente por la forma en que Bélgica administró la colonia y en cómo manejó el proceso de descolonización. Durante el período colonial, el Estado belga y las empresas privadas explotaron de manera intensiva los recursos naturales, pero no invirtieron en formar una élite local preparada para gobernar. Al momento de la independencia, casi no había congoleños con estudios universitarios, y menos aún con experiencia en administración, ejército o política. Esto generó un vacío enorme cuando Bélgica cedió el poder.El proceso, además, fue apresurado: tras las protestas de 1959, Bruselas convocó rápidamente a elecciones y fijó la independencia para el 30 de junio de 1960. No hubo un plan gradual de transición, lo que significó que un país enorme, con más de 200 etnias y fuertes tensiones internas, quedó prácticamente sin estructuras sólidas de gobierno.A los pocos días de la independencia estalló la llamada “Crisis del Congo”: el ejército se amotinó contra sus oficiales belgas, varias regiones intentaron separarse (como Katanga, respaldada por intereses mineros belgas) y el país se sumergió en luchas de poder entre líderes nacionalistas como Patrice Lumumba y Joseph Kasavubu. La intervención de potencias extranjeras, en el marco de la Guerra Fría, profundizó aún más el caos.La República Democrática del Congo atraviesa una de las crisis humanitarias más graves del mundo. A pesar de ser un país rico en recursos naturales, la población vive marcada por la pobreza y los conflictos armados. Más de la mitad de los congoleños se encuentra bajo el umbral de pobreza y millones padecen inseguridad alimentaria. La violencia ha provocado el desplazamiento de más de cinco millones de personas, lo que constituye la cifra más alta de África. Las mujeres y niñas son especialmente vulnerables, puesto que sufren agresiones sexuales, matrimonios forzados y embarazos precoces, mientras que los niños son reclutados como soldados o explotados en minas de coltán.Frente a esta realidad, la ONG Rescate trabaja en la región desde 2004 y centra su acción en la educación, la salud y la protección de los derechos humanos. La organización ha impulsado la construcción de escuelas y hospitales y desarrolla programas de apoyo psicológico y social. También se ocupa de la recuperación y reinserción de niños soldados y menores explotados, ofreciéndoles formación profesional y oportunidades de futuro. Asimismo, promueve la educación y el empoderamiento de las mujeres como herramienta fundamental para transformar las comunidades.
El 4 de septiembre de este año, el Senado de la Nación Argentina aprobó una serie de modificaciones a la ley 26.122. Esta norma, llamada “RÉGIMEN LEGAL DE LOS DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA, DE DELEGACIÓN LEGISLATIVA Y DE PROMULGACIÓN PARCIAL DE LEYES”, es la encargada de, entre otras cosas, regular los decretos mencionados, más particularmente los Decretos de Necesidad y Urgencia previstos en el artículo 99 de la Constitución Nacional. Estos son instrumentos del poder ejecutivo que, cuando por condiciones de excepcionalidad no es posible seguir el trámite legislativo ordinario, le permiten emitir decretos que no traten asuntos penales, tributarios, electorales o de régimen de los partidos políticos.

Por Alejo Germán García
7 de octubre 2025, 19:30 GMT-3
Antes de ver qué modificaciones aprobó el Senado, sería prudente observar cuál es el régimen vigente hasta la fecha.Según la ley 26.122, propuesta por la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner en 2006, durante el gobierno de su marido, el régimen de DNU (y otros) era bastante contemplativo para el Poder Ejecutivo Nacional. Conforme a esta ley, cualquier DNU que efectuara el poder ejecutivo debería tener el rechazo de ambas cámaras del Congreso de la Nación para ser desestimado, y en caso que esto pasara, los derechos adquiridos por el mismo seguirían vigentes. Al mismo tiempo, el Congreso no tenía plazos para tratar los DNU. Esto significa que, por excepción de las materias fuera de su alcance, el poder ejecutivo hoy en día tiene la facultad de emitir cuasileyes que, a menos que la oposición legislativa logre maniobrar a ambas cámaras del Congreso para que decidan tratar el asunto y para que luego voten en contra, tienen todas las condiciones a su favor para mantenerse. Se puede llegar a concluir que es más fácil para un presidente sostener un DNU que hacer aprobar una ley, ya que precisaría negociar únicamente con una cámara.
Ahora bien, ¿qué modificaciones aprobó el Senado? En esencia, cuatro.La primera consiste en el agregado de un artículo “1 bis”, que limitaría a que todos los decretos sobre los cuales versa la ley queden limitados a una sola materia, forzando a que si se quisiera modificar cuestiones de distinta índole sea necesario emitir otro decreto. De esta forma, decretos como el 70/23 no serían aceptados de ahora en adelante.La segunda constituye el agregado de un artículo “21 bis”, que permitiría que las cámaras puedan autoconvocarse con motivo de tratar los decretos pertinentes.La tercera y cuarta constituyen modificaciones a los artículos 22 y 24 de la ley, y son ciertamente los más relevantes. Estas establecerían un plazo de 90 días corridos desde la publicación durante los cuales el decreto debería ser tratado y aprobado por ambas cámaras. En caso de que una cámara se pronunciare en contra, o que se venciere el plazo establecido, el decreto quedaría automáticamente derogado, manteniéndose, de todas formas, los derechos adquiridos.Estas modificaciones alterarían seriamente el balance de poder entre el ejecutivo y el legislativo. Por el lado de los promotores de la reforma, se argumenta que la legislación es una potestad del parlamento, el cual tiene derecho a contraponerse al presidente ya que también son representantes electos de la nación. Mencionan que elementos como los DNU fueron diseñados para ser utilizados de forma extraordinaria en situaciones excepcionales, y que no constituyen un método legítimo para gobernar. Por otro lado, los opositores de la reforma destacan el hecho de que el régimen actual es el mismo régimen que presidentes anteriores pudieron disfrutar, sin cuestionamientos serios. Destacan la existencia de una actitud desestabilizadora por parte de la oposición (principales promotores de la nueva normativa), particularmente por parte del peronismo kirchnerista, al cual le recuerdan su responsabilidad por la ley actual. Algunos sugieren implementar los cambios, pero a partir del próximo período presidencial.Sea como fuere, con 56 votos a favor, 8 en contra (principalmente del bloque de La Libertad Avanza), 2 abstenciones y 6 ausentes (incluyendo, por ejemplo, a Luis Juez y a Carolina Losada) la reforma fue aprobada. Ahora bien, eso no termina el camino de la ley. Luego de su paso por comisión, le tocará a la Cámara de Diputados tratar el proyecto de ley. En caso de que en diputados se obtenga una mayoría absoluta sobre el total de los miembros de la cámara (requerimiento constitucional para esta ley en particular), la misma pasaría al poder ejecutivo para su promulgación. Considerando el contenido de la ley y la actuación del bloque legislativo que lo apoya, es muy probable que el presidente Javier Milei proceda con el veto de la misma, el cual podría luego ser desestimado con el apoyo de las dos terceras partes de cada cámara (una proporción que ya fue alcanzada en el Senado). De ser este el caso, de ahora en adelante todos los presidentes futuros deberían tener en cuenta la significativa reducción en sus facultades que esta modificación representa.
El 29 de septiembre de 2025, Afganistán se apagó y amaneció en silencio. No el silencio cotidiano de una ciudad que despierta, sino uno más denso, digital, deliberado y absoluto: el internet fue cortado en todo el país. Y con él, se extinguió el último hilo que mantenía su conexión con el mundo.

Por Martina Prevetti
7 de octubre 2025, 13:30 GMT-3
Millones de afganos quedaron escindidos del todo en cuestión de minutos, en cumplimiento de la advertencia de los talibanes de bloquear la red para frenar las “actividades inmorales”. La frase suena abstracta, casi burocrática, pero encierra una decisión brutal de control total: lo inmoral no es el crimen, ni el hambre, ni el matrimonio forzado, ni la corrupción, ni la guerra interminable, sino la libertad de comunicarse (redes sociales), de aprender (aulas virtuales) y de existir públicamente.Es un tanto polémico que, en pleno siglo XXI, pueda un gobierno desaparecer a una nación entera del espacio público global con un solo movimiento de dedo. ¿Qué dice eso sobre la fragilidad de nuestras democracias hiperdigitalizadas, que dependen de cables, servidores y permisos?
Además del efecto negativo que este apagón generó en la comunicación inmediata, también tuvo implicaciones profundas en la vida social y económica del país. La suspensión de internet interrumpió transacciones financieras, bloqueó pagos digitales y remesas internacionales, que para muchas familias son la diferencia entre la subsistencia y la pobreza extrema. Pequeños comercios, emprendedores y agricultores dependen de redes para acceder a mercados, información sobre precios y coordinación de logística, y la desconexión los deja vulnerables a pérdidas y desempleo.Además, este apagón refuerza la brecha de género ya existente. Durante los últimos años, las niñas y mujeres jóvenes habían logrado acceder a educación virtual como un recurso alternativo frente a la prohibición de muchas escuelas presenciales. Con la desconexión, millones pierden esa oportunidad, aumentando la desigualdad y limitando sus perspectivas futuras. La sociedad afgana, que ya enfrenta enormes restricciones, se encuentra ahora privada de uno de los pocos espacios donde la participación y el aprendizaje eran posibles.El corte de internet también tiene un efecto psicológico y social. La incertidumbre sobre la seguridad de familiares y amigos se multiplica cuando desaparece la posibilidad de contacto inmediato. El miedo se combina con la sensación de aislamiento, generando un clima de ansiedad colectiva. La comunicación digital, antes vista como un lujo o una herramienta de entretenimiento, se revela como un elemento esencial para la supervivencia y la cohesión social.Internacionalmente, el apagón ha provocado reacciones de organismos y defensores de derechos digitales. Diversas ONG han solicitado que se restablezca la conexión y han explorado alternativas tecnológicas, como redes satelitales privadas o herramientas de comunicación cifrada (como Starlink, de Elon Musk), pero su implementación enfrenta obstáculos significativos, ya que el control sobre la infraestructura de telecomunicaciones sigue en manos del régimen talibán.El corte no es técnico, sino simbólico. Los talibanes no solo apagaron internet; apagaron la visibilidad de un pueblo, porque un país sin conexión es un país del que no se habla. Mientras el mundo debate sanciones, asistencia y protocolos de ayuda, millones de ciudadanos permanecen invisibles ante la comunidad internacional.En este siglo, donde la vida cotidiana, la educación, el trabajo y hasta la memoria dependen de estar conectados, el caso afgano revela una verdad incómoda: nuestro derecho a comunicarnos no es invulnerable, es revocable. Vivimos convencidos de que la tecnología nos abrió las puertas del mundo, cuando en realidad seguimos dependiendo de quién sostiene la llave.La libertad no está garantizada por la conexión, sino por la conciencia de defenderla aun cuando la red se apague. Si algo enseña el silencio de Afganistán es que la verdadera red no son los satélites ni los servidores, sino los lazos humanos que persisten incluso cuando los cables se cortan.
En Argentina, las elecciones legislativas de medio término han funcionado históricamente como un termómetro político. En ellas, los argentinos solemos expresar aprobación o rechazo a los primeros años de un gobierno. Así ocurrió en 2021, cuando Alberto Fernández, que había llegado al poder con el 48% en primera vuelta, sufrió un fuerte revés electoral tras críticas a la gestión de la pandemia y varios escándalos como el “vacunatorio VIP” o la fiesta de Olivos. Su respaldo en las urnas se desplomó al 34% y perdió incluso en la provincia de Buenos Aires, bastión histórico del kirchnerismo. En el sentido inverso, encontramos el caso de Mauricio Macri, quien había logrado en 2017 un sólido respaldo al obtener un 42%, mejorando el desempeño de la primera vuelta del 2015, por más de que luego los errores económicos y políticos precipitaron su derrota en 2019.

Por Julian Ornella
7 de octubre 2025, 13:30 GMT-3
El gobierno de Javier Milei afronta ahora un escenario similar. En las elecciones bonaerenses de septiembre, La Libertad Avanza fue derrotada por la gestión provincial de Axel Kicillof y su aparato con una diferencia de 12 puntos, resultado que expuso cuestionamientos a la gestión libertaria y un descontento creciente en la población. Sin embargo, desde entonces el oficialismo intentó reacomodarse y en cierta forma lo ha logrado: figuras cuestionadas como Lule Menem, Sebastián Pareja y hasta Karina Milei quedaron en un segundo plano.
La mayor victoria libertaria luego de septiembre fue haber recuperado la agenda política. Previo a la elección bonaerense, la conversación pública giraba en torno a escándalos, vetos presidenciales en temas sensibles y acusaciones de corrupción como el caso Spagnuolo. Luego del golpe electoral, el gobierno intentó reordenarse: Adorni volvió a ocupar un rol importante en vocería y Patricia Bullrich, con mayor imagen positiva y cercanía al votante PRO, impuso su perfil en la campaña. Además, el equipo económico encabezado por Caputo y Bausili logró cierta calma financiera con la quita temporal de retenciones al campo, y gracias al respaldo de Scott Bessent y Donald Trump que ayudaron a moderar la volatilidad del dólar que había tocado los $1500, logrando estabilizar en $1450.Fuerza Patria, a pesar de ganar en Buenos Aires, perdió también votos respecto de la primera vuelta de 2023, cuando posiblemente alcanzó su techo con 4,5 millones. En septiembre obtuvo 3,8 millones. A pesar de la pérdida, logró retener la mayor parte de su base, incluso con menor participación general. En cambio, LLA y el PRO, que juntos habían reunido cerca de 5 millones de votos en 2023, apenas alcanzaron 2,7 millones en la elección provincial: una caída abrupta atribuida a errores del gobierno y a un voto castigo de sus propios votantes.El gran ganador, no obstante, fue el ausentismo. En octubre de 2023 votaron más de 10,4 millones de bonaerenses, mientras que en septiembre lo hicieron 8,7 millones. La mayoría de esa diferencia se atribuye tanto a votantes desencantados con Milei, que optaron por no concurrir a las urnas, como al hecho de que la elección presidencial obtiene siempre más concurrencia.De cara a octubre, el gobierno confía en que el escenario nacional sea diferente. En primer lugar, porque Buenos Aires siempre ha sido bastión peronista y kirchnerista, con intendentes que despliegan una maquinaria política territorial difícil de enfrentar, pero que no tendrá tanto peso en una elección nacional. Además, el oficialismo cree que la derrota bonaerense sirvió para “despertar” al votante anti-K, con el argumento de que el kirchnerismo podría volver.El interior del país, especialmente provincias como Córdoba y Mendoza, se proyecta como un contrapeso clave. Allí Milei conserva niveles altos de apoyo, basados en gran parte también por un anti-kirchnerismo potente, que podría equilibrar las pérdidas bonaerenses. Analistas señalan que, si logra consolidar esos distritos y mantener un núcleo fiel en el resto del país, la Alianza La Libertad Avanza podría quedar competitiva y tranquilamente ganar en los comicios.Las consecuencias de octubre serán determinantes. Una derrota oficialista implicaría un fuerte golpe a la economía: caída de bonos, aumento del riesgo país y mayor presión cambiaria. Una victoria, en cambio, consolidaría la confianza de los mercados, fortalecería al equipo económico y daría margen para profundizar la agenda de reformas. En cualquier escenario, Milei saldrá con un Congreso más propio que el actual, lo que le permitiría avanzar con leyes, vetos y decretos con mayor facilidad, mejorando su gobernabilidad.En definitiva, las legislativas de 2025 funcionarán como un plebiscito sobre la gestión libertaria. Su resultado podría tener impacto inmediato en la economía y marcará la dinámica política rumbo a 2027. Aunque nada quedará cerrado: en Argentina, dos años son una eternidad y la política siempre guarda sorpresas.
Luego del escándalo de corrupción del que fue acusado el ahora excandidato de La Libertad Avanza en Buenos Aires, José Luis Espert, comenzaron a circular diversas versiones sobre cómo este hecho podría afectar la campaña y la propuesta libertaria en la provincia más grande del país, que concentra más de un tercio del padrón nacional.

Por Julian Ornella
7 de octubre 2025, 13:30 GMT-3
En un primer momento, periodistas como Jonatan Viale y Eduardo Feinmann aseguraron la baja de la candidatura del diputado libertario. El propio Feinmann publicó en su cuenta de X: “Todo conduce a la renuncia de José Luis Espert”. Sin embargo, apenas una hora después, el entonces candidato respondió citando el mensaje: “Hola Edu! No me bajo nada. Te veo el lunes en tu programa de A24. Salute!”De este modo, se interpretó que, en común acuerdo con el presidente Javier Milei, la candidatura continuaba. Incluso se especulaba que el expresidente Mauricio Macri le habría pedido a Milei, en una reunión en Olivos, que bajara a Espert. El mandatario, según versiones, se habría negado, argumentando que no podía hacerlo por un hecho basado en especulaciones ocurridas hace años y que no estaban comprobadas.
No obstante, el propio Espert publicó el jueves 2 de octubre un video de seis minutos en su cuenta de X en el que defendió su postura. Tres días después, sorprendió al anunciar su renuncia mediante otro mensaje en el que destacó: “… demostraré mi inocencia ante la Justicia, sin fueros ni privilegios”.De acuerdo con el artículo 7 del decreto 171/2019, que establece que ante la renuncia de un candidato lo sucederá el siguiente en la lista del mismo género, el nuevo cabeza de lista será Diego Santilli, quien ya había ganado una elección legislativa bonaerense en 2021.Así, la lista libertaria quedará encabezada por el “Colo” Santilli, referente del PRO y aliado cercano del gobierno nacional, lo que abre múltiples interrogantes.La primera es práctica: ¿qué veremos en la boleta y en lo que resta de la campaña? Según fuentes judiciales citadas por Infobae, no habría tiempo para reimprimir las boletas, por lo que los bonaerenses podrían encontrarse con la imagen de Espert el día de la elección. Aun así, La Libertad Avanza presionará para actualizar el material y mostrar a su nuevo candidato. En paralelo, ya se estarían filmando nuevas piezas publicitarias protagonizadas por Santilli.La segunda cuestión, más relevante, es cómo impactará esto en el voto. Hay dos posibles lecturas. Desde el peronismo buscan asociar el caso a la corrupción dentro del espacio libertario, debilitando su imagen ante el electorado. En cambio, desde el oficialismo confían en que la incorporación de Santilli pueda atraer al votante del PRO y que la decisión de Espert de renunciar refuerce el mensaje de que “los libertarios no toleran la corrupción y dan un paso al costado cuando hay sospechas”.El acercamiento entre Milei y Macri tampoco parece casual. Ambos confirmaron en sus redes que mantuvieron dos reuniones “muy fructíferas” y destacaron que el gobierno buscará un diálogo más fluido con sectores de la oposición moderada, como la UCR y el PRO.En definitiva, este episodio tendrá impacto en la intención de voto de La Libertad Avanza en Buenos Aires, aunque aún es incierto si será positivo o negativo. Más allá de la coyuntura, estos casos invitan a una reflexión más profunda: los escándalos de corrupción vengan del lado que vengan, dañan la confianza pública y exigen que la crítica y la exigencia de transparencia sean siempre imparciales.
Un millón de desplazados en los últimos seis meses, 5.600 muertos y 1.500 secuestros relacionados con una violencia guerrillera que, en la actualidad, controla un 90% de la capital. Epidemias de cólera, instituciones políticas obsoletas, magnicidio y acefalía presidencial: las condiciones que llevan a la ONU a enviar una nueva misión a Haití.

Por Sofia Bethular
9 de octubre 2025, 9:30 GMT-3
Una situación que se critica desde hace décadas se vio violentamente exacerbada tras el acesinato del presidente Jovenel Moise en 2021. Hoy, pandillas controlan barrios enteros y casi todo Puerto Príncipe, el 60% de la población vive bajo el umbral de pobreza, los hospitales están colapsados y República Dominicana cerró todas sus fronteras con el país en 2023. Según el Programa Mundial de Alimentos (WFP), 5,7 millones de haitianos —más de la mitad de la población nacional— enfrentan inseguridad alimentaria aguda. Y, entre ellos, más de 2 millones se encuentran en niveles de emergencia. Las elecciones generales que deben suceder en febrero de 2026 no parecen acercarse conforme pasa el tiempo.
El 30 de septiembre, el consejo de seguridad de la ONU aprobó la Fuerza de Supresión de Guerrillas (GFS). La Fuerza compuesta por 5550 uniformados y 50 civiles reemplaza a la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMS), que opera actualmente en Haití con 2200 unidades.La misión tiene el objetivo de neutralizar las guerrillas que hoy dirigen el país, apoyar a las fuerzas de seguridad locales, dar acceso a ayuda humanitaria y proteger la infraestructura y rutas de tránsito. Para esto operará bajo el capítulo VII de la carta de ONU, la cual habilita el uso de la fuerza de ser considerado necesario.Hay mucho escepticismo rondando esta resolución, fuertemente fundamentada en el historial de la ONU en el país. Desde la epidemia de cólera introducida por las fuerzas de paz de la ONU en 2010, que afectó a alrededor de 800.000 personas, hasta la poca repercusión que tuvo la última misión iniciada en 2023. Algunos plantean que “la historia reciente de Haití, desde la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) hasta el MMS, demuestra el fracaso de las soluciones importadas” (Denis, M., Le Nouvelliste, 2025) y que la solución solo puede venir desde adentro del país. Mientras, otros se muestran abiertos a la posibilidad de que se genere un cambio, aunque no sin una cuota de desconfianza. “Espero que estas personas sean serias esta vez. Una fuerza que venga y apoye a los haitianos sería excelente para que la gente recupere sus vidas” (Associated Press, 2025, pár. 4).La MMS no tuvo el impacto deseado. Organizaciones como Humans Rights Watch lo adjudicaron no solo a la falta de capacitación del personal, sino también a la falta de financiamiento. Esto se debe a que no estaba respaldado por fondos de la ONU, sino por aportes voluntarios. Además, hubo una fuerte falta de estrategia táctica que resultó en víctimas civiles. La GFS busca compensar estas faltas. Estará prevista en el presupuesto de la ONU y, a su vez, llevará un número mucho mayor de uniformados y equipo. En adición a ello, funcionará en coordinación civil-militar, por lo que se espera que tenga un despliegue más amplio y efectivo.Haití se encuentra atrapado en un ciclo de violencia, crisis institucional y emergencia humanitaria que parece no tener fin. La creación de la Fuerza de Supresión de Guerrillas abre una nueva etapa en el vínculo del país con la comunidad internacional: una apuesta a que esta vez la intervención no repita los errores del pasado y logre sentar las bases para la reconstrucción política y social. Sin embargo, el escepticismo sigue siendo fuerte y la pregunta sobre si esta misión será eficiente o beneficiosa permanece abierta.
El Supremo Tribunal Federal de Brasil lo declaró culpable de encabezar una conspiración contra su contrincante vencedor, para tener la victoria en las elecciones de ese año, llegando al extremo de planear el asesinato de su oponente, Luiz Inácio Lula da Silva. Junto con él, se han encontrado otros siete cómplices que formaban parte de su partido, incluyendo a su ministro de defensa y su comandante de marina. Su condena será de 27 años y tres meses pero están intentando llegar a un acuerdo para asegurar que pueda cumplir la pena en prisión domiciliaria.

Por Lourdes Rodriguez
9 de octubre 2025, 9:30 GMT-3
Durante la investigación de su condena se determinó que el intento de golpe no fue algo espontáneo, sino que tuvo un riguroso planeamiento y reunió un gran número de involucrados. Para su mayor entendimiento, el plan se puede separar en cuatro etapas distintas. La primera empieza en el 2021, y sería el origen de todo el suceso: cuando Bolsonaro empezó lo que podría ser considerado como una estrategia de difamación al proceso electoral, el poder judicial y el orden democrático. A través de su cuenta personal en distintas redes y en entrevistas, declaró que haría caso omiso a las cuestiones referidas por los jueces de la corte suprema. Esto se dio pocos meses después de que su oponente, Lula, haya sido absuelto de su condena por corrupción.
La segunda instancia sería la organización de reuniones golpistas. Se convocaron a los integrantes de su gabinete junto con las fuerzas armadas a una serie de reuniones con fines golpistas. Los que formaron parte de estos encuentros eran sus propios ministros, como el de justicia, defensa y seguridad institucional, que comentaron sus intenciones sobre el hecho de realizar un “golpe encima de la mesa”.Posteriormente, se remarca el papel que tienen las fuerzas armadas. Dentro de las personas condenadas junto con Bolsonaro, cinco de los siete condenados formaban parte de la milicia. Su principal objetivo era el uso de las fuerzas armadas para encontrar irregularidades dentro del proceso electoral buscando evitar la victoria de Lula, siendo la cabeza de esta investigación el exmandatario de las mismas. Junto a las fuerzas, Bolsonaro mantuvo un constante seguimiento de opositores políticos y con ello se dio la planificación del asesinato de tanto Lula como de su vicepresidente.Una vez alcanzó un cierto grado de legitimidad entre sus allegados, buscó trasladar lo que se encontraba solo en teoría a la práctica. El planeamiento toma forma luego de la victoria de su oponente en el balotaje. La ultra derecha decidió acampar frente a los cuarteles del ejército pidiendo que los militares se hagan cargo de la situación. Esto fue sucedido por una serie de incendios, implantación de bombas e invasiones a la policía federal y sus pertenencias.Todo esto culminó cuando el 8 de enero de 2023 diversas protestas llenaron las calles de Brasilia, donde invadieron y vandalizaron la presidencia, el congreso y la Corte Suprema nuevamente pidiendo por una intervención militar.Gracias a estos sucesos se marca una vez más la relevancia del orden democrático, y se reafirma la necesidad de protegerla frente a estos movimientos radicales que la ponen en duda una vez más. La condena a Jair Bolsonaro firma un precedente sobre la permanencia de la figura democrática frente a un mundo que con los pasos de los años y la llegada de esta nueva ultraderecha, busca minimizarla día a día.
El 7 de octubre marcó un punto de quiebre en el conflicto israelí-palestino. El ataque de Hamas no solo inició una guerra en el Medio Oriente, sino que también despertó nuevas facetas de una de las discriminaciones más antiguas: el antisemitismo en su versión más radicalizada y visible.Lo que empezó como una discriminación sectaria se extendió a la masividad de las redes y a las calles. En muchos casos, el antisemitismo se enmascara en el “antisionismo” y encuentra un hogar en el discurso del movimiento “Free Palestine”, diluyendo los límites entre la crítica legítima hacia el Estado de Israel y el odio genuino hacia el pueblo judío.

Por Maite Toledo
9 de octubre 2025, 9:30 GMT-3
El antisionismo es la oposición ideológica al sionismo, movimiento que defiende la creación y existencia de un estado judío. El sionismo data de fines del siglo XIX, nacido en un contexto de persecuciones y pogromos que desplazaron a miles de familias judías en Europa. La idea de un estado judío nació como proyecto de seguridad y autonomía: garantizarle al pueblo judío un espacio para vivir sin depender de las autoridades extranjeras y reducir el riesgo de sufrir crímenes de odio en cualquier parte del mundo. El Holocausto marcó un punto de no retorno, la muerte de 6 millones dejó al descubierto que la población judía no se encontraba a salvo en ningún lugar del mundo. La creación de un estado étnico era necesaria, no se trataba solo de reparación histórica, sino que se fundamentó como garante de la supervivencia.
La materialización del sionismo es el Estado de Israel, objeto de críticas antisionistas desde su creación en 1948. El filósofo francés Alain Finkielkraut analizó el fenómeno desde una perspectiva cultural; el antisemitismo del siglo XXI se reviste dentro de una “cuestión moral”, se presenta como una defensa de las causas justas, como la defensa de los derechos palestinos y la ocupación territorial israelí. El autor afirma que la ideología “woke” reduce el conflicto a una dialéctica “opresor y oprimido” sin ahondar en las causas complejas; Israel es un estado “opresor”, por ende, se justifica su deslegitimación.Lo expuesto por Finkielkraut no ha tardado en materializarse. La DAIA reporta que desde el 7 de octubre de 2023 los crímenes antisemitas han aumentado un 40%. Es una tendencia mundial, el ataque a la sinagoga en Manchester durante Yom Kippur, el día más sagrado dentro del calendario judío, evidencia cómo el antisemitismo ya no solo se esconde detrás de un discurso político, sino que se siente lo suficientemente seguro como para actuar.Si bien el debate por el antisemitismo siempre ha sido inherentemente político, hoy en día se utiliza como arma discursiva. En ocasiones, el gobierno israelí recurre al recuerdo del antisemitismo histórico y de la Shoá, como argumento para desacreditar sus políticas territoriales y militares. Cuando la geopolítica traspasa las fronteras discursivas, es imposible de cuestionar; el trauma colectivo del pueblo judío es la mejor arma de Netanyahu, la victimización estatal blinda moralmente las acciones israelíes ante la comunidad internacional.La filósofa Judith Butler advierte que dicha instrumentalización vacía de contenido la lucha contra el antisemitismo: cuando todo accionar contra el Estado de Israel es caracterizado como antisemitismo, el término pierde fuerza para denunciar los verdaderos actos de odio contra el pueblo judío. Cuando esto sucede, se pierde la memoria histórica.Parece ser que seis millones de víctimas no fueron suficientes. No fueron suficientes para impulsar un compromiso genuino por una sociedad plural e inclusiva. No fueron suficientes para que el mundo aprenda, recuerde y actúe en consecuencia. Tampoco fueron suficientes para recordarnos diariamente la atrocidad de los genocidios, sin importar quién se encuentre del otro lado del cañón.Distinguir entre el antisemitismo y el antisionismo no es sólo un ejercicio semántico, sino una necesidad ética. Cuando los movimientos “woke” confunden la crítica política con el odio religioso (consciente o inconscientemente), reivindican los mismos discursos ideológicos que alguna vez motivaron los crímenes más atroces de la historia. Asimismo, debemos aplicar una mirada crítica hacia el otro extremo: el gobierno israelí también se vale de esa confusión para blindar sus acciones en Gaza y su política territorial bajo el sufrimiento del pueblo judío. En ambos casos, el resultado es el mismo: la banalización del antisemitismo y la distorsión de la memoria.¿Qué sucede cuando recordar implica repetir y distorsionar? No debería sorprendernos el resurgir del antisemitismo cuando, en el fondo, el mundo nunca dejó de encontrarle un propósito.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Pocas palabras deben tener peor connotación que la que titula a este artículo y a mi carrera: “la política”. Piensen qué ideas les surgen cuando se habla de “los políticos” o “comportarse políticamente”, sobre todo en contextos nac & pop. Por eso, retomo de Boecio el título de su libro: La consolación de la Filosofía, que escribió estando preso -comparable a nosotros con la clase política- para tratar de cambiar algunas ideas que podemos llegar a tener de este concepto.

Por Guillermo Luro
9 de octubre 2025, 9:30 GMT-3
Empiezo por referirme al ambiente de la política. Quizás, más de uno haya elegido esta carrera para ayudar al país en este ámbito donde siempre faltan manos (de las que no piden coimas), y se ve que le vienen pifiando hace rato en la “administración de la cosa pública”: pasan los años, los gobiernos y todo sigue igual de mal. Qué ironía que el lugar desde donde se podría hacer el mayor bien, sea a la vez el más corrupto. No es raro escuchar cuántos millones se robó cada uno, desde el que tuvo 5 gramos de poder hasta los que tomaron las riendas de la república. Cada uno piense en el ejemplo que más le guste, sea del partido que sea. Acá surge la primera pregunta: ¿por qué nadie querría meterse en la banda corrupta que dirige la política argentina? ¿Qué persona, aún sabiendo lo barroso que es el ambiente, se expondría a corromperse? Quizás, la respuesta más lógica sería citar a Sui Generis y decir: “si ellos son la patria, yo soy extranjero” e irse a Europa con la ciudadanía del abuelo.
Si bien nunca pensé en dejar el país, este tipo de pensamientos se me cruzaban en mi último año de colegio, cuando todavía quería estudiar arquitectura y la política me parecía mala palabra.Por lo tanto, el primer paso que tiene que dar cualquiera que quiera hacer algo por y desde la política, es resignificarla para bien. Porque ningún sentido tendría trabajar por algo tan malo, sino trabajar por su fin. Les propongo la definición de “multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común”, pero cada uno dirá.En segundo lugar, una vez devuelta la dignidad a la política, es fundamental poder entender qué somos nosotros dentro de ella. San Agustín escribió que “los hombres dicen que los tiempos son malos, que los tiempos son difíciles: vivamos bien y los tiempos serán buenos. Nosotros somos los tiempos: como somos nosotros, así son los tiempos”. Con 16 siglos de por medio, parece que hablara hoy, y dijera a cada uno que no se olvide de la responsabilidad personal. Llámenlo aportar un granito de arena, dejar una huella o mejorar el metro cuadrado. De cualquier forma, afirma que nosotros tenemos un rol activo en lo que sucede en nuestro tiempo, y antes de ponernos exquisitos con las faltas ajenas, sean de un funcionario público o tu vecino, estaría bueno pegar una buena revisada por casa. Ahora bien, nadie es la Madre Teresa y, siguiendo a G. K. Chesterton, hay que saber que tenemos un (potencial) criminal bajo nuestro propio sombrero: hay que saberse capaz de obrar mal. Complemento con otra frase que dice “¿por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Antes de salir a corregir al mundo, empecemos por nosotros mismos.Así como los políticos tienen gran responsabilidad sobre sus actos, en la medida en que afectan a 47 millones de argentinos, nosotros no estamos exentos de responsabilidad política por nuestros actos cotidianos, aunque sólo afecten a 3 o 4 personas. Después de todo, seguimos siendo el mismo zoon politikon que vió Aristóteles. Es más, afirmo que tienen bastante de parecido, porque “el que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho”, según San Lucas. Así que si bien no tienen el mismo peso o impacto en el mundo, nuestros actos tienen la misma raíz: lo bueno o malo que llevamos dentro.No hay que esperar que “pasen cosas” o que “se den”, si no que hay que involucrarse si se quiere que una situación cambie. Será una característica bien argenta el desentenderse de la política, porque ya lo dijo Ortega y Gasset hace casi un siglo: “argentinos, a las cosas”, y parece más actual que nunca. Siempre la culpa la tiene el otro, el cambio climático, la situación económica global o mercurio retrógrado.Ahora terminando con una recomendación final: el político precisa de dos virtudes para considerarse tal. Por un lado (y no es chiste), la alegría, fundamental para no amargarse con toda la basura que se ve en escena. No por nada Santo Tomás Moro, patrono de los políticos, compuso su “Oración del buen humor”, mientras estaba preso en la torre de Londres esperando su ejecución. Por otro lado, no olvidar la astucia: si los malos ganan, no es por nada, sino porque saben tener cintura, dirigir voluntades y ocupar lugares. Quizá, con estas conclusiones, lleguemos un poco más cerca de la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
En 2019, Parasite, del director surcoreano Bong Joon-ho, irrumpió en el escenario global cinematográfico como una de las películas más incisivas y provocadoras del siglo. Con su mezcla de humor negro, drama social y violencia contenida, ganó la Palma de Oro en Cannes y cuatro premios Oscar, incluyendo a Mejor Película.

Por Martina Prevetti
9 de octubre 2025, 10:30 GMT-3
Podría decirse que es una obra maestra del cine contemporáneo, una metáfora interesante de las estructuras del capitalismo moderno. Parasite no es solo un relato sobre la pobreza o la desigualdad: es una crítica frontal a la falsa promesa de la meritocracia, a la invisibilización de los sectores populares y a la arquitectura misma de un sistema que, como una casa perfectamente diseñada, es atractivo en apariencia pero profundamente excluyente y desigual.Desde el inicio, construye una geografía de clases. La familia Kim habita en un semi-sótano oscuro, húmedo, a medio camino entre la superficie y el subsuelo, sin suficiente luz. Representa a la clase trabajadora precarizada; quieren pertenecer, pero el sistema solo les permite simular pertenencia entre la visibilidad y el olvido.
Por otro lado, los Park viven en una mansión luminosa, minimalista, con grandes ventanales que miran a un jardín privado. Es un refugio que aísla y representa la burbuja del privilegio de clase. También hay otro espacio aún más escondido: el sótano secreto; dentro de la casa de los ricos, oculto y olvidado, un hombre vive escondido, subsistiendo entre paredes. No es solo una metáfora: es una declaración política. Hay quienes están tan excluidos del sistema que ni siquiera entran en sus lógicas de explotación. No existen. El sótano simbolizaría un agujero negro del capitalismo: una dimensión sin retorno.Los Park viven sin contacto con la pobreza; no la ven, no la escuchan. No odian a los pobres, pero tampoco los registran. El señor Park frunce la nariz por el “olor” de su chofer, que no solo es corporal, sino también simbólico. Representa al cuerpo del pobre, que no se puede lavar del todo: el orígen social, la precariedad estructural. Es una forma de discriminación de clase silenciosa pero activa. Los Park no odian a los Kim, pero tampoco los aceptan. Hay una barrera invisible que nunca se rompe.Cada espacio define condiciones materiales y representa posiciones políticas y sociales dentro del sistema capitalista. La distancia entre clases se mide en escaleras. Cada ascenso o descenso en la casa representa una relación de poder. En este esquema, la movilidad vertical no es una acción neutra; se trata de un acto profundamente simbólico. Mientras más alto, más autonomía, comodidad y seguridad tendrás. Cuanto más abajo, más prescindible te volverás.Ascender significa sobrevivir; descender, ser olvidado.Uno de los grandes logros narrativos de Parasite es demostrar que la capacidad, la inteligencia y el esfuerzo no garantizan el éxito. Los Kim son una familia astuta, flexible, emprendedora. Logran insertarse en el mundo de los Park con creatividad, aprendiendo las reglas del juego social. Pero su acceso es limitado y superficial. Solamente pueden imitar, camuflarse, sobrevivir. La movilidad social es apenas una ilusión sostenida por la esperanza. Esta crítica se inscribe dentro del cuestionamiento a la ideología meritocrática, que postula que cualquiera puede “llegar” si se esfuerza lo suficiente. Parasite desmiente esa ficción al mostrar que el sistema no está diseñado para premiar el mérito, sino para reproducir privilegios. “El plan” del hijo de los Kim (estudiar, ganar dinero, comprar la casa) es tan solo un sueño y se revela como una fantasía inalcanzable hacia el final. “La promesa meritocrática no es una mentira porque sea falsa, sino porque es funcional: mantiene a los de abajo soñando mientras los de arriba siguen arriba”.Parasite puede leerse también como una metáfora de las Relaciones Internacionales. El sistema capitalista global reproduce desigualdades entre personas y trasciende a la comunidad interestatal. El Norte Global (los Park) vive en una burbuja de confort y seguridad ilimitada. Mientras que el Sur Global (los Kim) busca sobrevivir como puede, con estrategias informales, trabajo precarizado, e inmigración. El sótano global sería ese 10% de la población mundial que vive en condiciones de extrema pobreza, fuera de toda red de protección, sin posibilidad real de cambiar su destino. Y las crisis económicas, ambientales, o bélicas, no afectan igual a todos los países. Como en la película, la misma tormenta golpea más fuerte según dónde estés parado.En Parasite, nadie es “el malo” o “el bueno”. No hay antagonistas evidentes, pero todos actúan dentro de una estructura que jerarquiza vidas. Y la violencia es inherente a la misma, no se encuentra en las personas. No hay redención, no hay justicia. La casa no cambia de dueños. El sistema no se derrumba. Los ricos siguen arriba. Los pobres desaparecen del mapa.La casa reflejada en la película es un escenario, una maqueta del mundo. Y al ver cómo se mueven sus personajes y qué puertas se abren, qué escaleras se bajan, qué sótanos se habitan, entendemos que la tragedia final no es personal, es política. Es el resultado de una tensión contenida entre esos cuerpos que comparten el espacio sin pertenecer al mismo mundo.
El anuncio de que María Corina Machado ha recibido el Premio Nobel de la Paz marca un hito histórico para Venezuela y para toda América Latina. En un continente que ha conocido dictaduras, populismos y silencios forzados, el reconocimiento a una mujer que desafió, sin armas ni concesiones, a un régimen autoritario por más de dos décadas, tiene un significado que rebasa cualquier frontera nacional.

Por Eduardo Pino
12 de octubre 2025, 10:30 GMT-3
Según el Comité Noruego, los fundamentos de su elección se centran en “su defensa inquebrantable de los derechos humanos, su compromiso con la vía cívica en contextos de represión política, y su papel inspirador en la reconstrucción de la esperanza democrática en Venezuela”. La nominación, sostenida por figuras y organizaciones defensoras de la democracia en Europa y América, destacó también su “ejemplo de liderazgo ético frente a la lógica de la violencia y la corrupción”.
La decisión del Comité no se entiende solo por su biografía política, sino por el símbolo universal que Machado encarna. En tiempos en que la paz parece haberse reducido a la ausencia de guerra, su trayectoria reintroduce una concepción más profunda: la paz como el resultado de la dignidad, la justicia y la verdad. Su lucha, articulada en un país donde el poder busca doblegar incluso la voluntad, redefine la resistencia política como un acto espiritual y colectivo.Como venezolano viviendo en el extranjero, su reconocimiento atraviesa en muchos planos. Pertenezco a una generación que creció entre apagones, filas y censura, pero también entre videos clandestinos de María Corina diciendo lo que nadie más se atrevía. La vi perder elecciones alteradas, ser inhabilitada, amenazada, aislada y, aún así, volver a hablar con una serenidad que no provenía de la resignación, sino del deber moral.Cuando el mundo mira a Venezuela, suele ver crisis, migración y ruinas. Pero quienes hemos seguido su recorrido sabemos que Machado representa el reverso de ese relato: la obstinación de una sociedad que, pese a todo, sigue creyendo en el cambio por vías pacíficas. Su campaña de 2024, marcada por un uso audaz de las redes sociales y por la movilización ciudadana más grande en dos décadas, fue el ensayo más claro de una política de la esperanza frente a la política del miedo.El Nobel de la Paz, en este contexto, no está premiando una victoria electoral, que aún se le niega, sino una victoria ética: el haber demostrado que la verdad, cuando se sostiene con coherencia y coraje, puede sobrevivir incluso a la censura más brutal.El Comité destacó que su liderazgo ha inspirado movimientos cívicos en otros países donde los regímenes autoritarios siguen vigentes. En palabras del comunicado oficial, “Machado ha demostrado que la paz no se negocia con la opresión, sino que se construye resistiendo sin odio.” Esa frase sintetiza la naturaleza de su legado: un tipo de pacifismo que no se conforma con la pasividad, sino que busca desmantelar el miedo como instrumento político.Como estudiante de política me resulta imposible no leer este reconocimiento también en clave teórica. María Corina Machado encarna lo que Hannah Arendt llamaba el poder de la acción concertada: la capacidad de transformar la realidad sin recurrir a la violencia, sino mediante la palabra, la organización y la verdad. En un mundo donde la política se confunde con cálculo y conveniencia, ella representa la dimensión más rara de la política: la valentía como virtud pública.Para quienes vivimos lejos, este Nobel tiene un peso íntimo. Es el eco de una patria que sobrevive en diásporas, pero que ahora puede mirarse de nuevo con orgullo. En cada venezolano que ha debido empezar de cero, hay una chispa de esa resistencia que Machado sostuvo dentro del país. Ella nos devuelve el sentido de pertenencia a una historia que no terminó en derrota, sino en dignidad.Su nombre, inscrito ahora junto al de Mandela, Suu Kyi y Malala, le da a Venezuela una narrativa distinta: la de un país cuya lucha por la libertad no será recordada sólo por su dolor, sino por la altura moral de quienes nunca se rindieron.El Nobel de la Paz no cambia la realidad venezolana de un día para otro, pero le devuelve legitimidad a la causa democrática, la proyecta en la escena internacional y obliga a los gobiernos del mundo a mirar de frente una verdad incómoda: en pleno siglo XXI, en el corazón de América, una nación entera ha debido resistir al autoritarismo únicamente con las armas del civismo y la palabra.En el fondo, este premio no consagra solamente a una persona, sino a una forma de lucha. Y para quienes hemos tenido que explicar mil veces que no huimos, sino que seguimos resistiendo desde otros lugares, es también un acto de justicia simbólica. María Corina Machado no solo ganó el Nobel: nos devolvió la fe de que Venezuela puede ser libre sin dejar de ser decente.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Hace cincuenta años, la República Argentina fue testigo de un ataque que dejó cicatrices profundas en su historia reciente y en la memoria colectiva de la sociedad. La Operación Primicia, ocurrida el 5 de octubre de 1975, consistió en el copamiento del Regimiento de Infantería Monte 29 de Formosa junto con el aeropuerto local. El objetivo era apropiarse de armamento y equipamiento militar. La acción, cuidadosamente planificada, incluyó el secuestro de un avión de Aerolíneas Argentinas y la participación de más de medio centenar de militantes. El saldo fue trágico: veinticuatro muertos —doce guerrilleros y doce militares—. Entre estos últimos se encontraba Hermindo Luna, un joven conscripto de 21 años, cuya frase “¡Acá no se rinde nadie, carajo!” se transformó en símbolo de resistencia y lealtad dentro de las Fuerzas Armadas. Su figura representa aún hoy el sacrificio de una generación, atravesada por el conflicto ideológico.

Por Mateo Kress Durhand
12 de octubre 2025, 10:30 GMT-3
La participación de Horacio “Chacho” Pietragalla y Ernestina Corti, padres del último secretario de Derechos Humanos, añade una dimensión compleja al análisis histórico. Su involucramiento muestra cómo la militancia armada trascendió lo político, convirtiéndose en una causa familiar que afectó a generaciones posteriores. En este punto, la historia personal y la historia nacional se entrelazan, generando un debate sobre responsabilidad, memoria y justicia. La interpretación equilibrada de los hechos exige reconocer tanto el heroísmo de los conscriptos como el contexto de radicalización que impulsó a centenares de jóvenes a la violencia política, evitando caer en simplificaciones ideológicas o en lecturas unilaterales de la historia.
El impacto inmediato del ataque fue profundo. Las Fuerzas Armadas reforzaron la seguridad de sus guarniciones y revisaron los protocolos de defensa interna. La magnitud de la operación dejó al descubierto la vulnerabilidad del Estado respecto a actores internos organizados y contribuyó a consolidar un clima de temor y polarización que, meses después, desembocaría en el golpe de Estado de 1976. La Operación Primicia no solo dejó pérdidas materiales y humanas, sino también una huella política: reavivó la percepción de que el gobierno constitucional de Isabel Perón no podía contener la violencia creciente.Con el paso de las décadas, la revisión de este episodio se ha convertido en un punto de fricción entre memoria y política. En los años recientes, se ha reconocido el sacrificio de los soldados muertos y se han otorgado compensaciones a sus familias, al tiempo que se discutieron las indemnizaciones recibidas por los exmilitantes. Las medidas de gobiernos posteriores, como las reformas impulsadas por Mauricio Macri en materia de reconocimiento estatal a las víctimas del terrorismo o las declaraciones de Javier Milei sobre la necesidad de “memoria completa”, muestran que la herida simbólica sigue abierta. La política contemporánea aún se mide frente al espejo del pasado, evidenciando que los hechos de 1975 no pertenecen únicamente a la historia, sino también al presente de la conciencia nacional.El examen documental y académico de la Operación Primicia, apoyado en testimonios y fuentes periodísticas, permite comprender la complejidad de la violencia política de los años setenta. No fue un hecho aislado, sino el resultado de tensiones acumuladas, conflictos ideológicos y una crisis de autoridad estatal. Comprenderlo exige mirar más allá de la dicotomía entre víctimas y victimarios, reconociendo que la violencia destruyó el tejido institucional y moral del país. La memoria, cuando se aborda con rigor histórico, puede funcionar como un puente hacia la reconciliación y no como instrumento de división.Medio siglo después, la Operación Primicia sigue interpelando a la Argentina. No es solo el recuerdo del pasado violento, sino una advertencia sobre cómo la política, la ideología y la memoria pueden entrelazarse para moldear el presente. El ataque al Regimiento de Formosa, la muerte del joven Hermindo Luna y la participación de familias en la militancia armada revelan un país que aún busca comprenderse a sí mismo entre heridas abiertas y silencios persistentes. La reconstrucción de estos hechos demuestra que aprender de la historia implica reconocer tanto los sacrificios individuales como las consecuencias estructurales de la violencia, y asumir que la verdad no puede fragmentarse según conveniencias políticas.El estudio de la Operación Primicia evidencia que los hechos de hace cincuenta años siguen siendo relevantes. La documentación histórica y las investigaciones publicadas en las últimas décadas coinciden en la necesidad de preservar la memoria de los jóvenes conscriptos, comprender las raíces de la radicalización política y reflexionar sobre los desafíos actuales en materia de seguridad y cohesión social. Este episodio se convierte en una enseñanza sobre la fragilidad institucional, la importancia de las políticas preventivas y el deber de mantener viva la memoria histórica para construir un futuro, consciente de las lecciones del pasado.
La Patria Grande fue el sueño de los libertadores. San Martín en Argentina, Bolívar en Venezuela, Artigas en Uruguay y José Martí en Cuba imaginaron una América unida, soberana y consciente de su identidad. Ninguno de ellos concibió la independencia como un hecho aislado: sabían que solo la unión de los pueblos garantiza la libertad duradera. En ese horizonte común también brillaron otras figuras del continente, como Benito Juárez en México, quien defendió con valentía la soberanía nacional frente a la intervención extranjera y la tentación de los imperios. Estos próceres encarnan la ética profunda de la Patria Grande: independencia con justicia y fraternidad entre los pueblos hispanoamericanos.

Por Juan Martín Medina
18 de octubre 2025, 15:05 GMT-3
“Todos ellos, con sus diferencias, compartían una raíz común: la Hispanidad. Ese legado no fue solo una herencia cultural, sino una forma de ver el mundo. En la lengua, en la fe, en el derecho y en la organización social, la civilización hispánica sembró un modo de comprender la dignidad humana, el valor de la comunidad y la centralidad del espíritu sobre la materia. Frente a los modelos puramente materialistas o utilitaristas, la Hispanidad propuso una visión trascendente: una cultura de la vida, del deber y del bien común.”
En la Argentina, esta herencia tomó distintas formas históricas, pero conservó su núcleo: la unidad nacional como expresión de un destino mayor.San Martín, con su mirada continental e hispanista, entendió que liberar al Perú era también liberar a toda América; no fragmentando lo que había quedado del Imperio Español, sino utilizándolo para unir a toda América bajo un mismo manto. Su causa era más que militar: era espiritual y política, una cruzada por la dignidad y la libertad de los pueblos manteniendo ese legado.Juan Manuel de Rosas, en tiempos de guerras civiles y presiones extranjeras, defendió la soberanía y la autoridad nacional como condiciones para la unidad y el legado, enmarcado por esa herencia hispana. En él se expresó una conciencia temprana de independencia no sólo del aspecto político, sino también económico frente a las potencias que pretendían fragmentar el país y dominar el comercio, como Inglaterra y Francia (tras la batalla de la Vuelta de Obligado).Por su lado, Julio Argentino Roca, al asumir la presidencia un 12 de octubre de 1880, buscó institucionalizar ese mismo impulso. Su proyecto de orden, educación y progreso consolidó el Estado moderno argentino y extendió los lazos de integración territorial, cultural y económica que hicieron posible la Nación. Roca supo conducir el proyecto del estado Moderno en la Argentina a través de la creación del ejército, inspirado en la tradición germánica y la reformulación del Himno Nacional. En 1900 se emitió un decreto que, sin modificar la letra oficial, estableció que en eventos públicos y escuelas solo se interpretaría la primera y la última cuarteta, junto con el coro, del Himno Nacional. Esta medida buscaba acortar la duración de la pieza y evitar que sus secciones originales, con un marcado contenido bélico y anti-español, afectarán las relaciones con España, especialmente en el contexto de la masiva inmigración.“En todos ellos, como en Bolívar, Artigas, Martí o Juárez, late una misma intuición: la Patria no es solo suelo o bandera, sino alma compartida.”La Hispanidad, entendida como comunidad de pueblos unidos por la lengua, la fe y una tradición humanista, fue el cimiento invisible de la Patria Grande. No se trata de nostalgia del pasado ni de reivindicación imperial, sino de reconocer una herencia que aún tiene fuerza para inspirar el futuro. En un mundo globalizado que tiende a uniformar, recordar ese origen común es una forma de resistencia cultural y espiritual.“La Doctrina Social de la Iglesia ofrece un marco actual para repensar este legado: el bien común universal, la dignidad de la persona y la solidaridad entre las naciones. Desde esa mirada, la Patria Grande no es un proyecto político cerrado, ni ideológico, sino una vocación moral: volver a reconocernos hermanos en una misma historia y de un mismo destino de fe compartiendo rasgos de lenguaje, cultura y sobre todo solidaridad y bien común.”El día de la hispanidad nos reúne en lo disperso para afirmar lo propio y proyectar lo común entre los estados Hispanoamericanos. Esa es, en el fondo, la misión permanente de la Patria Grande que nuestros próceres querían desde un inicio. Porque redescubrir la Hispanidad no es volver atrás, es reencontrar el alma que nos dio forma y que nos guía como continente. Y entender que solo una América unida en su diversidad desde México hasta la Argentina podrá tener un destino verdaderamente libre, justo y fraterno entre los pueblos hermanos hispanoamericanos.
El Congreso argentino atraviesa una de las etapas más tensas y transformadoras desde la recuperación democrática. El desembarco de Javier Milei en la Casa Rosada con su discurso de “motosierra” y ajuste estructural puso a prueba la arquitectura de la política tradicional y obligó al Poder Legislativo a redefinir su rol: ¿resistencia, negociación o supervivencia?

Por Eduardo Pino
18 de octubre 2025, 15:25 GMT-3
A diferencia de otros gobiernos recientes, La Libertad Avanza llegó al poder con una representación mínima en ambas cámaras. Esto transformó a Milei en un presidente sin red parlamentaria propia, obligado a negociar cada proyecto con bloques que no comparten su ideología. La fragmentación entre un PRO dividido, un radicalismo en disputa y un peronismo en fase de reconfiguración, convirtió al Congreso en un terreno de alianzas transitorias y cálculos quirúrgicos.
La llamada “Ley Bases”, con su extenso catálogo de reformas económicas e institucionales, expuso esas tensiones: el oficialismo se vio obligado a depender del apoyo parcial de sectores del PRO y algunos gobernadores aliados, mientras enfrentaba una férrea resistencia del kirchnerismo y de gran parte del sindicalismo. Cada votación se volvió una batalla simbólica sobre el rumbo del país.En este escenario, el Congreso se transformó en un campo de disputa no solo legislativa, sino también cultural. El Ejecutivo busca imponer una narrativa de eficiencia y ruptura con la “casta”, mientras los legisladores intentan sostener su legitimidad frente a una sociedad que mira con desconfianza la política.Para algunos bloques, negociar con el Gobierno significa garantizar gobernabilidad; para otros, implica ser cómplice del desmantelamiento del Estado. En el medio, emergen figuras que capitalizan la exposición mediática del debate: senadores y diputados que, en cada intervención televisada, buscan representar el descontento social o el orden perdido.El liderazgo parlamentario también se reconfigura. El PRO, bajo la conducción de figuras como Patricia Bullrich y Cristian Ritondo, se debate entre acompañar el proyecto libertario o reconstruir su identidad. La UCR oscila entre la cooperación institucional y la crítica programática. Y el peronismo, sin el peso de un liderazgo único, experimenta un proceso de dispersión que limita su capacidad de bloqueo.Mientras tanto, los gobernadores ganan peso: son ellos quienes definen los votos clave en función de las transferencias de fondos, la obra pública y el federalismo fiscal, que se convierte así en el eje de toda negociación.Más allá de los números, el Congreso enfrenta una prueba simbólica. En un clima de antipolítica, su función deliberativa, el debate, el consenso, la representación de intereses diversos, parece chocar con la lógica del gobierno por decreto o con el culto al liderazgo individual. Sin embargo, en cada sesión, en cada votación ajustada, el Congreso demuestra que sigue siendo el corazón de la democracia argentina: el espacio donde el conflicto se canaliza, se visibiliza y, en ocasiones, se resuelve.El futuro dirá si el Congreso logra reinventarse o si la motosierra termina cortando, además del gasto público, la propia legitimidad de nuestro sistema político.
En tiempos en que la política argentina intenta proyectar una imagen de orden y apertura al mundo, dos hechos recientes volvieron a colocar al país en el centro de la mirada internacional, no por sus logros diplomáticos o su crecimiento económico, sino por aquello que el poder suele preferir callar: la expansión del crimen organizado y su infiltración en las estructuras del Estado. La extradición del empresario Fred Machado a Estados Unidos y el triple homicidio con vínculos narco en Florencio Varela no solo conmocionaron a la sociedad argentina, sino que también despertaron reacciones fuera de nuestras fronteras, reactivando debates sobre corrupción, narcotráfico y derechos humanos.

Por Martina Prevetti
18 de octubre 2025, 15:56 GMT-3
El caso Machado tuvo una resonancia particular en la prensa internacional. Medios como AP News y Bloomberg destacaron la cooperación judicial entre Argentina y Estados Unidos, pero también señalaron lentitud y falta de transparencia del sistema judicial argentino. Para Washington, la extradición representó una muestra de colaboración en la lucha contra el crimen transnacional, un gesto de buena voluntad diplomática; mientras que, para Buenos Aires, fue un recordatorio incómodo de la dependencia estructural respecto de los mecanismos judiciales de las grandes potencias. El Departamento de Justicia estadounidense celebró la decisión, mientras que en Argentina el debate se centró en los vínculos del empresario con figuras políticas locales, entre ellas el diputado José Luis Espert, miembro del oficialismo.
Esta diferencia de enfoque ilustra una tensión recurrente en la política internacional argentina: la necesidad de mostrarse como un socio confiable frente a organismos y potencias, aún cuando esa cooperación exponga fragilidades internas. En un escenario global donde la transparencia institucional y la gobernabilidad pesan tanto como las reservas internacionales, estos episodios repercuten en la credibilidad del país ante los mercados y los organismos multilaterales.Por otro lado, el triple homicidio de Florencio Varela fue abordado por medios como Le Monde, BBC Mundo y El País como un reflejo del deterioro social y de la expansión del narcotráfico en el Cono Sur. Para Europa, el caso reflejó la incapacidad de los Estados para garantizar la seguridad de las personas en general (y de las mujeres en particular).Organizaciones internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, advirtieron que la intersección entre violencia y crimen organizado constituye una forma de “terror social” que se extiende por la región.Ambos acontecimientos muestran a la Argentina en un espejo incómodo ante el mundo: un país que pretende integrarse a los circuitos globales de inversión y diplomacia, pero que aún lucha por controlar las lógicas del delito y la desigualdad que atraviesa su propia estructura interna.
En el plano regional, Brasil y Chile reaccionaron con cautela, reforzando discursos sobre la búsqueda de cooperación en materia de seguridad fronteriza. En Brasilia, la Cancillería expresó su “preocupación por la expansión del narcotráfico en el sur del continente”, mientras que en Uruguay y Paraguay algunos medios señalaron la necesidad de coordinar estrategias comunes para el combate a las redes criminales que operan entre los puertos del Atlántico y la frontera norte argentina. De hecho, el caso Machado reavivó discusiones sobre el papel del lavado de dinero en circuitos financieros regionales, especialmente en Montevideo, donde el flujo de capitales ilícitos provenientes de Argentina es una preocupación constante.Actualmente, los Estados ya no enfrentan delitos aislados, sino redes que operan con la misma lógica que los mercados globales. El narcotráfico, el lavado de dinero y la corrupción cruzan fronteras con la fluidez de cualquier otra transacción internacional, y los mecanismos de control —Interpol, convenios bilaterales, acuerdos de cooperación— están siempre un paso atrás. En este contexto, la Argentina no es una excepción, sino un caso más de la fragilidad latinoamericana ante los flujos ilegales globalizados.En un mundo donde la confianza institucional es capital político, cada caso de corrupción o violencia extrema repercute en la percepción internacional, afectando la imagen de un país. La Argentina, que intenta seducir inversiones chinas, acuerdos energéticos con Brasil y asistencia financiera de Estados Unidos, se ve obligada a dar explicaciones por aquello que pone en duda su capacidad de gobernarse a sí misma.En última instancia, lo que estos casos revelan es que la crisis argentina ya no se explica solo desde adentro: se proyecta, se comenta y se juzga desde afuera. El mundo observa y toma nota —de su justicia, de su seguridad, de su forma de responder ante la violencia y la corrupción—. En el tablero internacional, cuando el crimen se vuelve costumbre y la violencia se naturaliza, lo que está en juego no es la imagen exterior del Estado, sino el alma política de la nación.
Una flotilla civil que transportaba ayuda humanitaria a Gaza fue interceptada por fuerzas israelíes en aguas internacionales. Entre los detenidos estaba la activista sueca Greta Thunberg, quien pasó varios días bajo custodia antes de ser deportada junto a otros 170 participantes.

Por Micaela Messina
6 de octubre 2025, 15:56 GMT-3
El convoy marítimo, llamado Global Sumud, estaba compuesto por más de cuarenta barcos y cerca de quinientas personas provenientes de distintos países. Según las autoridades israelíes, la flotilla fue detenida a unos 130 kilómetros de la costa de Gaza y posteriormente trasladada. Los ciudadanos extranjeros fueron deportados a Grecia y Eslovaquia.
Thunberg y otros activistas denunciaron haber sufrido condiciones inhumanas durante su detención. La joven comunicó a las autoridades suecas que pasó varios días en una celda infestada de chinches, con acceso limitado a agua y comida. Afirmó también que fue obligada a sostener banderas del Estado de Israel para tomarse fotografías. Organizaciones como Adalah, que brinda asistencia legal a ciudadanos árabes e israelíes, denunciaron que muchos de los detenidos fueron privados de alimento, agua y atención médica, además de haber sufrido vejaciones verbales y físicas.El gobierno israelí, por su parte, negó las acusaciones. Calificó la operación como una maniobra propagandística y aseguró que todos los derechos legales de los activistas fueron respetados. También acusó a los organizadores de difundir falsedades y de intentar provocar deliberadamente una respuesta militar. No es la primera vez que Thunberg es deportada por intentar llegar a Gaza por mar, aunque esta ha sido la operación más numerosa hasta la fecha.La deportación ocurre en un momento especialmente delicado del conflicto entre Israel y Hamás. En Egipto se desarrollan conversaciones indirectas entre ambas partes, con mediación internacional, en busca de un acuerdo de paz que todavía parece lejano. Uno de los temas más sensibles es la situación de los rehenes israelíes: de los 48 que se estima permanecen cautivos, solo una veintena podría seguir con vida.A la vez, las discusiones sobre el futuro político de Gaza siguen estancadas. El plan propuesto por Estados Unidos plantea un gobierno interino de tecnócratas internacionales que, más adelante, entregaría el poder a la Autoridad Nacional Palestina, propuesta que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha rechazado de plano. Israel exige además el desarme completo de Hamás, algo que el grupo no ha aceptado.Mientras tanto, el conflicto sigue cobrándose vidas. En las últimas 24 horas se registraron 21 muertes más en Gaza, elevando el total de víctimas a más de 67.000, según datos del Ministerio de Salud local. Son cifras que, más allá de los comunicados y los discursos, reflejan el costo humano de una guerra que parece no tener fin.El episodio de la flotilla expone con crudeza las tensiones entre la acción civil y la maquinaria política de los Estados. Que una figura como Greta Thunberg —símbolo global del activismo pacífico y medioambiental— termine detenida por intentar llevar ayuda a una zona devastada no deja de ser una imagen poderosa. En medio del ruido diplomático y militar, el gesto de un grupo de personas que intentaron llegar por mar a un territorio bloqueado recuerda que, incluso en tiempos de guerra, todavía hay quienes creen que la humanidad no debería tener fronteras.
Las “tierras raras” son un conjunto de 17 elementos químicos, entre ellos el escandio, itrio y los lantánidos. La importancia de estos elementos es que son fundamentales para la fabricación de alta tecnología, desde teléfonos móviles, computadoras y vehículos eléctricos, hasta turbinas eólicas, paneles solares y equipamiento militar de alta precisión.

Por Soffya Ocampo
13 de octubre 2025, 15:56 GMT-3
Las tierras raras son estratégicamente el corazón silencioso de la revolución tecnológica que abarca nuestra época. Sin ellas, el desarrollo de energías limpias o la industria electrónica moderna sería prácticamente imposible.Se las denomina “tierras raras” no por su escasez, sino porque son difíciles de encontrar en su estado más puro y de separarlas de otros minerales. Por lo general, se las puede encontrar dispersas en la corteza terrestre; algunos de estos elementos son incluso más comunes que el oro. La particularidad es que su proceso de extracción es difícil y costoso, además de que es ambientalmente muy agresivo.
China es el país con más yacimientos de tierras raras conocidos, superando ampliamente al resto de los países. China ha pagado un alto precio por su dominio de tierras raras: el polvo y las aguas subterráneas contaminadas con metales pesados y sustancias químicas radioactivas, las cuales representan una gran amenaza contra la salud, que las autoridades llevan años intentando abordar. En regiones como Baotou, considerada la “capital de las tierras raras”, los residuos tóxicos han contaminado suelos, ríos y aguas subterráneas. Con el tiempo estos procesos se han hecho más rápidos y limpios, pero siguen siendo una amenaza.Como resultado hoy China conserva más del 70% de las reservas mundiales y el 90% del refinado mundial de tierras raras. Además, a esto se le puede agregar el liderazgo en el refinado de otras tierras con minerales que también son claves para la carrera tecnológica como el galio, grafito e incluso el litio. No solo controla la producción, sino que también controla la tecnología que se necesita para realizar todas estas operaciones. Este dominio le otorga a Pekín una herramienta geopolítica de enorme valor como: influir sobre las cadenas de suministro mundiales y en consecuencia, sobre la economía de sus principales competidores.Esto ha provocado que EEUU, dependa en gran medida de este control. Aunque posee sus propias reservas, el 95% de sus tierras raras extraídas son enviadas a China para su refinamiento. En un contexto de rivalidad creciente entre ambas potencias, esta dependencia se percibe como una vulnerabilidad estratégica.En respuesta, Washington ha intentado diversificar sus fuentes de abastecimiento y fomentar la producción local. Sin embargo replicar la capacidad industrial china requerirá años de inversión y una coordinación público–privada que aún no se ha concretado.Esto ha derivado en una nueva guerra arancelaria, ya que China anunció amplios controles a la exportación de tierras raras para proteger la “seguridad nacional”. A partir del 1 de diciembre, las empresas extranjeras deberán solicitar una licencia especial para exportar productos que contengan más del 0,1% de estos materiales o que se hayan fabricado con tecnología de producción China. Además de nuevas restricciones a las ventas de equipos y maquinaria utilizados para su procesamiento.Esta medida fue interpretada como una respuesta directa a las sanciones estadounidenses, que limitan el acceso de China a chips avanzados y tecnología de punta. Es una escalada silenciosa pero profunda. Si los semiconductores son el cerebro de la economía digital, las tierras raras son su sistema circulatorio.Ambas potencias intentan ahora redefinir su relación comercial. Según fuentes diplomáticas, Donald Trump y Xi Jinping planean reunirse a fines de octubre en Corea del Sur para discutir un nuevo marco de cooperación. Pekín busca mostrar firmeza sin romper el diálogo, una guerra económica total no conviene a ninguno de los dos.La tensión, no obstante, sigue en aumento. China ya representa el 30% de toda la producción manufacturera mundial, lo que significa que uno de cada tres productos fabricados en el planeta proviene de su territorio. Frente a esto, Estados Unidos impulsa una política de reindustrialización para reducir su dependencia y recuperar empleos estratégicos. La competencia se extiende más allá del comercio, también abarca la inteligencia artificial, la infraestructura digital y la carrera por las energías limpias.Las tierras raras, entonces, son mucho más que un conjunto de elementos químicos, son el símbolo de un nuevo orden económico en disputa, donde la materia prima se transforma en poder político. Lo que antes era una batalla por el petróleo, hoy se libra por el control de los minerales que darán forma al futuro tecnológico del planeta.
Patricia Bullrich reavivó el debate sobre el narcotráfico en el marco preelectoral, durante una entrevista en el canal de streaming "Carajo". Aseguró que la dramática ola de violencia narco que paralizó Rosario en marzo de 2024 fue una respuesta directa del crimen organizado al Plan Bandera, una iniciativa que busca combatir el narcoterrorismo. No obstante, la ministra utilizó esta defensa para criticar al gobernador Axel Kicillof, a quien acusó de oponerse a replicar el modelo de control en la Provincia de Buenos Aires. En contrapartida, el dirigente Carlos del Frade cuestionó la efectividad de la estrategia federal.

Por Martina Quadrelli
20 de octubre 2025, 15:56 GMT-3
"Eligieron cuatro personas al azar para matarlas", relató la funcionaria. Bullrich describió lo que vivió en la ciudad tras los homicidios: "Al otro día fuimos a Rosario. Era una ciudad fantasma. No había clases porque cortaron todas las escuelas y todos los bares estaban cerrados". A su vez, explicó que estos ataques ocurrieron como "un intento de pararnos" ante el Plan Bandera, un programa integral de seguridad lanzado en diciembre de 2023 en conjunto con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, cuyo objetivo principal es combatir de manera frontal el narcotráfico y el crimen organizado.
El Plan Bandera articula el trabajo de las Fuerzas Federales con la policía santafesina. Sus ejes principales incluyen el control territorial, la investigación criminal y la restricción de las comunicaciones de los líderes narco presos. Ante la escalada de marzo, la ex candidata presidencial afirmó que la decisión fue: "redoblamos o nos ganan". Por ello, manifestó que el gobierno profundizó las medidas, intensificando los controles en barrios y cárceles.Además, la ministra, en la antesala de las elecciones del 26 de octubre, trazó un paralelismo entre la situación en Santa Fe y la de la provincia de Buenos Aires, apuntando directamente contra el gobernador Axel Kicillof. "Hoy los rosarinos le agradecen al Gobierno Nacional cómo se terminó con el estado controlado por los narcos". Y cerró su exposición con una dura crítica: "Kicillof no quiere que hagamos lo mismo en la Provincia de Buenos Aires", sugiriendo que el mandatario bonaerense se opone a implementar un régimen de control estricto contra el narcotráfico.En contraposición a las declaraciones de Bullrich, el candidato a diputado nacional Carlos del Frade habló en exclusiva para Conciencia Política y cuestionó la efectividad de las políticas de seguridad implementadas. Al comienzo de la entrevista, reconoció un único logro del Plan Bandera: "La reducción de homicidios", que “disminuyó en un 61% en Rosario”. Sin embargo, del Frade advirtió que la droga "siguió apareciendo muchísimo en la ciudad y en todo el país", señalando consecuencias graves como la "duplicación de los suicidios". En su análisis, el problema de fondo reside en que "las bandas son todas narcopoliciales" y que, por eso, “les permiten operar con el territorio liberado a cambio de que no se maten por la disputa de los barrios”.El candidato se opuso a la militarización: "Que haya más gendarmería en la calle no resuelve los problemas, sino que le mete miedo a la población”, y añadió: “La seguridad en serio parte de lo que significa producir más trabajo, educación, cultura y deportes en los barrios".Del Frade tildó como una "gran hipocresía" el reciente Plan Paraná, anunciado por Bullrich para terminar con la "autopista del crimen" en la Hidrovía. El actual diputado provincial en Santa Fe recordó que, en agosto del año pasado, el propio gobierno de Javier Milei disolvió el Ente de Control de las Vías Navegables (ECOVINA), organismo que regulaba la acción de las fuerzas federales en el Río Paraná.El legislador santafesino alertó sobre la intención de sumar a las Fuerzas Armadas al control del narcotráfico: “Ahora Bullrich, en campaña y en medio de esta dependencia absoluta con Estados Unidos, sale a decir que van a meter a todas las fuerzas de seguridad y que posiblemente también participen las fuerzas armadas”.Según del Frade, esto está directamente vinculado con la "Doctrina de Seguridad Continental de los años 90 de los estadounidenses", que utiliza la excusa del narcotráfico para promover la participación militar, siendo el verdadero objetivo el "control social”. Del Frade también desmintió los dichos de Bullrich: "Rosario es una ciudad obrera, que a pesar del miedo que realmente dispararon aquellos homicidios en marzo del año pasado, al otro día se encendían las luces de los mercaditos y de los kioscos".
Ecuador rompió su propio récord este año. Entre enero y octubre de 2025 se registraron aproximadamente 6 mil homicidios, en un país de apenas 18 millones de habitantes. 25 asesinatos por día: la tasa anual supera los 70 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo.Los datos hablan por sí solos: un Estado incapaz de contener a las mafias que controlan barrios, puertos y cárceles. A pesar de un aumento del IVA al 15 %, que prometió generar 1.300 millones de dólares para reforzar la seguridad, no tuvo resultados. El dinero entró, pero se desconoce su destino.

Por Iara Andrade
21 de octubre 2025, 9:56 GMT-3
Con estados de excepción que se repiten, además de las devastadoras cifras, el país arrastra episodios que se suman al debate público, como la desaparición y asesinato de los cuatro niños de las Malvinas, a manos de los militares, las reiteradas masacres carcelarias y una característica impunidad judicial, que ninguna medida oficial logra contener. En ese marco, el presidente Daniel Noboa eliminó el subsidio al diésel, vigente hace décadas, que detonó el paro nacional que sacude al país desde mediados de septiembre.
El punto de quiebreEl Decreto Ejecutivo 126 (12 de septiembre) fijó el precio del galón de diésel en 2,80 USD. Para transportistas y agricultores fue un golpe directo. El 18 de septiembre, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) declaró un paro nacional indefinido. La UNORCAC, que agrupa a 40 comunidades de Cotacachi, fue la primera en sumarse. “La decisión fue unánime”, dijo Martha Túquerres, presidenta de la organización. “El gobierno insiste en cargar la crisis sobre los más pobres. Nuestras comunidades se mantendrán en resistencia”.La reacción del gobierno fue negativa. Noboa afirmó: “Antes de que me hagan retroceder, prefiero morir”. Sus ministros insistieron en que detrás de las protestas había “terroristas” y “mafias del combustible”; los manifestantes fueron procesados bajo esa figura. Doce comuneros de Otavalo fueron trasladados a una cárcel de máxima seguridad en Esmeraldas. Las cuentas bancarias de las autoridades provinciales opositoras fueron bloqueadas.La persecución combinó lo judicial con lo económico.EFRAÍNEl 28 de septiembre, en Cotacachi, la represión dejó la primera muerte confirmada. Efraín Fuérez, trabajador y padre de dos hijos, fue abatido por disparos de un militar en servicio activo. Un video de seguridad muestra cómo un joven que presenció el acto e intentó socorrerlo, fue golpeado en el suelo hasta quedar inconsciente. El episodio circuló en redes sociales.La prensa como objetivoLos periodistas también fueron blanco de la represión. Reporteros con chalecos y credenciales denunciaron haber sido gaseados mientras cubrían marchas.El canal comunitario TV MICC, vinculado al movimiento indígena en Cotopaxi, fue clausurado por la Agencia de Regulación de Telecomunicaciones bajo el argumento de “seguridad nacional”. La suspensión coincidió con la viralización de videos del asesinato de Fuérez. Para la opinión pública, se trató de censura directa. A esto, se suma la compra millonaria de medios independientes por grupos económicos cercanos al poder, que pasaron a replicar la narrativa gubernamental.La fachada del convoy humanitarioEl 28 de septiembre, a horas de la muerte de Fuérez, Noboa encabezó un “convoy humanitario” hacia Cotacachi. Lo acompañaban embajadores y representantes internacionales, escoltados por 50 militares. La caravana fue presentada como gesto de asistencia, pero para las comunidades fue otra demostración de fuerza. Ningún protocolo de ayuda humanitaria —notificación al COE, coordinación con la Cruz Roja, comunicación previa a la población— se cumplió. Además, es de conocimiento universal que un convoy humanitario no requiere apagones eléctricos ni de internet, como denunciaron habitantes del sector y periodistas.La contradicción del poderEn medio del paro trascendió la reducción de la deuda de la Exportadora Bananera Noboa con el fisco, de 98 millones a 0 en menos de un año. La empresa familiar del presidente logró un alivio exprés, sin negar que se acogieron al perdón tributario aprobado durante el propio gobierno del presidente. El mensaje se publicó hace unos días, en plena crisis social, lo que, bajo cualquier luz, pretendió naturalizar un beneficio extraordinario.Un bloque inesperadoEn dos semanas, el paro se transformó en una articulación diversa de indígenas, campesinos, estudiantes, sindicatos y colectivos urbanos. El gobierno, al apostar por una narrativa ya obsoleta y oxidada de “terroristas” y “narcos”, lejos de debilitar, emergió una capacidad de organización y resistencia que se creyó dormida.La coerción y la fuerza, exhibidas como el único recurso del poder hacia el pueblo, también puede recordar de dónde viene y al lado de quiénes come. Ocurrió en Cotacachi, cuando las comunidades indígenas pidieron a los militares que bajaran de los camiones y caminaran junto a ellos. Los uniformados aceptaron, y al llegar al sitio donde fue asesinado Efraín Fuérez, se les exigió que pidieran disculpas.El video del hecho fue difundido en redes sociales. Este septiembre, el saldo fue de muertos, heridos, detenidos y desaparecidos. Pero, el saldo político fue otro. Se puede decir que el poder subestimó al pueblo.
Rodrigo Paz Pereira se consagró este domingo como nuevo presidente de Bolivia, marcando un punto de inflexión en la historia política reciente del país. Su triunfo representa un cambio significativo respecto a las fuerzas que dominaron el panorama boliviano en las últimas décadas.

Por Consuelo Pacheco
23 de octubre 2025, 9:56 GMT-3
Según el analista y conferencista internacional Daniel Zovatto, este resultado “inaugura un nuevo ciclo político en Bolivia, pone fin al ciclo del socialismo del siglo XXI y abre, a partir del 8 de noviembre, una nueva etapa para el país”.
“Este resultado marca un verdadero punto de inflexión: Bolivia deja atrás el socialismo del siglo XXI impulsado por Evo Morales y se encamina hacia una propuesta de ‘capitalismo para todos’, la visión que promueve Rodrigo Paz”, señaló Zovatto.Con el 54,5% de los votos en el balotaje presidencial, según el conteo rápido del Tribunal Supremo Electoral, el candidato centrista Rodrigo Paz se impuso sobre el conservador Jorge Quiroga, quien obtuvo el 45,5%. Su victoria pone fin a dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS).En estas elecciones, Paz dio la sorpresa al pasar al balotaje en agosto con la mayor proporción de votos válidos y al imponerse el domingo contra lo que anticipaban algunas encuestas, gracias al apoyo clave de votantes de clase media y baja.Aunque el líder del Partido Demócrata Cristiano representaba la opción más moderada en esta segunda vuelta, su programa plantea un cambio de rumbo respecto de las políticas que dominaron Bolivia durante los últimos veinte años.De 58 años, Paz se desempeñaba como senador y anteriormente fue alcalde de la ciudad de Tarija entre 2010 y 2020, además de haber ocupado una banca como diputado. Es economista y cursó estudios en economía, relaciones internacionales y gestión pública en Estados Unidos.Muchos votantes optaron por Rodrigo Paz tras haberse sentido desilusionados con el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que transformó radicalmente el panorama político boliviano desde que su líder, Evo Morales, se convirtió en el primer presidente indígena del país en 2006.Desde entonces, el MAS gobernó casi de forma ininterrumpida, con la única excepción del período entre la salida de Morales en 2019 —tras una crisis política que sus seguidores calificaron como un golpe de Estado y sus opositores como un intento de fraude electoral— y el retorno al poder con el triunfo de su sucesor, Luis Arce, en 2020.En los últimos años, sin embargo, el partido oficialista se vio profundamente debilitado por la disputa interna entre Morales y Arce, así como por el deterioro económico que llevó a Bolivia a su primera recesión en cuatro décadas. Ese desgaste se reflejó en las urnas: el MAS obtuvo apenas un 3% de los votos en la primera vuelta.
En los últimos meses, los titulares se repitieron con una frecuencia alarmante: “Triple crimen en Villa Crespo: investigan si la madre sufría un brote psicótico antes de asesinar a su familia y suicidarse”; “Un hombre mató a su hijo de 8 años en Lomas de Zamora, tenía problemas de salud mental”; “Masacre familiar en Tres Arroyos: mató a su mujer, ahogó a sus hijos y se arrojó bajo un camión”. Cada noticia impactó fuertemente en la opinión pública, y todos se hicieron la misma pregunta: ¿podría haberse evitado?

Por Manuela Benadusi
23 de octubre 2025, 10:56 GMT-3
Detrás de cada tragedia hay una historia de dolor, aislamiento y falta de respuestas. Pero también hay un sistema que no logra acompañar ni contener a quienes lo necesitan. Argentina atraviesa una crisis silenciosa de salud mental que se profundizó tras la pandemia y que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a una de cada siete personas en el mundo. En nuestro país, la atención médica está desbordada, las internaciones son cada vez más difíciles de conseguir y el acceso a tratamientos integrales se ha vuelto un privilegio.
En este contexto, la Ley Nacional de Salud Mental (N° 26.657), sancionada en 2010, cumple 15 años y vuelve al centro del debate. La norma fue pionera en la región al promover un enfoque de derechos humanos, priorizando la atención comunitaria por sobre el encierro en instituciones psiquiátricas. Sin embargo, a pesar de haber sido aprobada hace tantos años, la implementación se diferenció mucho de sus objetivos.El caso de “Chano” Moreno Charpentier volvió a poner el tema sobre la mesa. En 2021, el músico recibió un disparo de un policía mientras atravesaba una crisis psiquiátrica. Su madre, Marina Charpentier, se transformó desde entonces en una de las voces más visibles en el reclamo por una reforma de la ley. “No se trata de volver al manicomio, sino de salvar vidas”, expresó recientemente al defender los cambios propuestos en la ley ómnibus del Gobierno.La discusión no es nueva, pero se ha vuelto urgente. Quienes defienden la normativa actual sostienen que el problema no radica en la ley, sino en su falta de implementación: el Estado nunca garantizó los recursos, equipos interdisciplinarios ni las redes comunitarias necesarias para acompañar a las personas con padecimientos mentales. Por el contrario, quienes reclaman modificaciones (como familiares, psiquiatras y trabajadores de salud) señalan que las restricciones para internar, aún de manera involuntaria, han dejado a muchos pacientes sin contención efectiva, generando situaciones de riesgo tanto para ellos como para terceros.Es fundamental discutir cómo mejorarla, no cómo anularla. Reformar no significa retroceder en derechos, sino actualizar un marco que ya no responde a la realidad. Una sociedad que mira para otro lado ante el sufrimiento psíquico no puede considerarse justa.La salud mental no puede seguir siendo un tema de coyuntura mediática ni de discursos complacientes. Cada vez que un crimen o un suicidio nos sacude, se reactiva el debate por unos días y luego se diluye hasta la próxima tragedia. Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental; sin embargo, con suerte se hace una pequeña alusión al tema y se pasa al siguiente en la lista. El desafío es sostener la conversación, invertir en prevención y construir políticas públicas que acompañen, en lugar de estigmatizar.Porque detrás de cada titular hay una persona que pidió ayuda y no fue escuchada.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Las elecciones del próximo domingo marcarán sin duda un antes y un después en el escenario político argentino y, posiblemente, en la historia reciente del país. Pocas veces una elección de medio término generó tanto interés, expectativa y tensión en la ciudadanía y la política. Las legislativas del 2025, más allá de definir la nueva composición del Congreso, ponen a prueba el apoyo que el gobierno de Milei tiene luego de dos años.

Por Julian Ornella
24 de octubre 2025, 18:56 GMT-3
El 10 de diciembre asumirán sus cargos 127 nuevos diputados y 24 senadores, casi la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, lo que puede modificar en gran medida el equilibrio de fuerzas en el poder legislativo.El kirchnerismo es el espacio más comprometido en esta elección. Pone en juego 46 de sus 98 diputados actuales, casi la mitad de su bancada. En cambio, el oficialismo nacional, La Libertad Avanza, arriesga apenas 8 de sus 39 bancas, lo que le otorga una clara ventaja. Su principal aliado, el PRO, tiene un panorama más complejo: deberá renovar 21 de sus 35 escaños, poco menos de dos tercios de su bloque, aunque se espera que una parte importante de ese electorado continúe dentro del espacio libertario.
En el Senado, la situación se presenta aún más favorable para el gobierno. Los dos bloques del peronismo kirchnerista, Unidad Ciudadana y Frente Nacional y Popular, deben renovar 9 y 6 bancas respectivamente, de un total de 15 cada uno. Por el contrario, La Libertad Avanza no pone en juego ninguna de sus bancas, por lo que cualquier resultado dentro de lo esperable será ganancia. Esto significa que el oficialismo podría salir fortalecido incluso en un escenario de paridad o derrota ajustada.Esta asimetría en la cantidad de bancas en disputa deja a los libertarios en una posición muy ventajosa. Incluso con una elección equilibrada o hasta perdiendo por uno o dos puntos a nivel nacional, el oficialismo podría ampliar su representación legislativa, consolidando un bloque propio de mayor peso. Alcanzando un tercio del Congreso entre propios y aliados, Milei podría mantener poder de veto y bloquear iniciativas que requieran mayorías agravadas, como las leyes que buscan modificar decretos presidenciales o avanzar sobre facultades delegadas.Según la mayoría de las encuestas, La Libertad Avanza aventaja al kirchnerismo por casi cinco puntos porcentuales a nivel nacional. Aunque esa diferencia debe leerse con cuidado, ya que la distribución de diputados varía por distrito y no tiene el mismo impacto un triunfo en Buenos Aires que en provincias con menos caudal de votos. Así, se puede estimar que el oficialismo podría quedarse con aproximadamente 53 de los 127 diputados en juego. Esto le permitiría alcanzar un bloque de unos 84 legisladores propios. Si a eso se suman los 14 diputados del PRO que no renuevan este año, más el posible apoyo de sectores del radicalismo y de fuerzas provinciales afines, Milei podría consolidar una mayoría en algunas votaciones más fácilmente.En el caso del kirchnerismo, las proyecciones indican que obtendría cerca de 41 bancas nuevas, frente a las 46 que pone en juego. De confirmarse este resultado, el bloque sufriría una reducción leve pero simbólicamente importante, perdiendo capacidad de influencia sobre el Congreso. Su bloque quedaría en torno a los 93 escaños, con posibilidades de articular mayorías junto con otros sectores opositores, aunque con menor margen que en los últimos años.Más allá de los posibles resultados, esta elección está marcada por una novedad: la implementación a nivel nacional, de la Boleta Única de Papel. El nuevo sistema espera reducir irregularidades y simplificar la votación. Sin embargo, su debut llega envuelto en polémica. En la provincia de Buenos Aires, el escándalo que involucró al excandidato libertario José Luis Espert y sus vínculos con el empresario Fred Machado obligó al oficialismo a modificar sobre la marcha la nómina de candidatos, dejando en la boleta a un postulante que no será quien finalmente asuma en diciembre.En cualquier escenario, las legislativas de 2025 serán un punto de inflexión. Marcarán el inicio de una nueva etapa política nacional y dentro del gobierno, significará un cambio en el poder para los próximos años y determinará, en buena medida, si el oficialismo logra estabilizarse como fuerza mayoritaria o si, por el contrario, abre paso a una nueva reconfiguración del mapa político argentino.
Milei logra una victoria aplastante en las legislativas y desplaza al kirchnerismo en Buenos Aires.Cuando Guillermo Francos presentó los datos oficiales de las elecciones de este domingo, se confirmó lo que varios medios venían anticipando: una victoria aplastante de La Libertad Avanza por casi 16 puntos a nivel nacional, con triunfos en algunos distritos que hasta hace poco parecían impensados.

Por Luis Falco
27 de octubre 2025, 12:56 GMT-3

Por Julian Ornella
27 de octubre 2025, 12:56 GMT-3
La mayor sorpresa fue la victoria de la lista encabezada por Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires, donde hace menos de dos meses el panorama era marcadamente celeste y kirchnerista. La lista de Fuerza Patria obtuvo el 40,85%, por debajo del 41,5% de La Libertad Avanza. Más allá del escándalo en torno a José Luis Espert y la no reimpresión de boletas, puede afirmarse que la elección provincial de septiembre, la cual el gobernador Axel Kicillof decidió desdoblar, terminó siendo un punto de inflexión para el oficialismo libertario. El golpe político que dio el kirchnerismo el pasado 7 de septiembre movilizó a muchos votantes que habían decidido abstenerse, motivándolos a participar en octubre “por miedo al pasado”. Una nueva interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Kicillof ahora parecería inevitable.
Otro distrito clave en la contundente victoria de los libertarios fue Córdoba, donde se preveía una ligera ventaja favorable al exgobernador Juan Schiaretti. Sorpresivamente, el candidato libertario Roca alcanzó unos 820.000 votos equivalentes al 42% del padrón cordobés, superando ampliamente los 550.000 (28%) de Schiaretti, fundador de Provincias Unidas.Los dos bastiones que terminaron de consolidar la diferencia nacional fueron Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires. En el oeste del país, Luis Petri logró una impresionante victoria con el 53,5% de los votos, duplicando el escaso 25% del justicialismo. En la capital, se especulaba que Alejandro Fargosi perdería apoyo respecto a la candidata a senadora Patricia Bullrich, pero esa merma fue menor y se compensó con una caída similar del lado kirchnerista: Itai Hagman perdió terreno frente a Mariano Recalde. En la categoría de senadores, el resultado fue 50 a 30, a favor de Bullrich, mientras que en diputados fue 47 a 27 en favor de Fargosi.A estos resultados se sumaron otras victorias para el oficialismo nacional: Entre Ríos (por 18 puntos), Santa Fe (por 12), y triunfos más ajustados en Chaco, Río Negro, Chubut, Neuquén, Salta, Jujuy, La Rioja, Misiones y Tierra del Fuego. El kirchnerismo, por su parte, solo logró imponerse en seis distritos: Santa Cruz, La Pampa, San Juan, Catamarca, Tucumán y Formosa. Los gobernadores provinciales conquistaron únicamente en Santiago del Estero y Corrientes.En conjunto, este panorama reconfigura el mapa político del Congreso. A medio mandato de Javier Milei, La Libertad Avanza logra un salto histórico: se consolida como segunda fuerza nacional, pero sin alcanzar quórum propio. El oficialismo crece, el peronismo conserva la primera minoría y los bloques provinciales y radicales vuelven a ser claves.En la Cámara de Diputados, Fuerza Patria retiene 100 bancas y LLA alcanza 96, seguida por el PRO (14), los partidos provinciales (13), Encuentro Federal (9) y Provincias Unidas (9). Con un total de 257 bancas, el quórum de 129 sigue lejos para todos. El libertarismo triplica su representación y se vuelve actor central de toda negociación legislativa. El peronismo mantiene su peso territorial, pero sin margen para imponer agenda, mientras que los bloques menores definirán la mayoría en cada debate.En el Senado, el panorama es aún más fragmentado: Fuerza Patria suma 28 bancas, LLA 20, UCR 9, provinciales 7, PRO 5 y Provincias Unidas 3. Ningún espacio llega al quórum de 37 senadores, pero Milei pasa de una representación marginal a una bancada relevante con capacidad de condicionar designaciones y acuerdos clave, aunque sin dominio propio.El nuevo Congreso obliga al Gobierno a negociar cada ley. La agenda de reformas económicas y políticas dependerá de alianzas coyunturales con sectores del PRO, la UCR o las fuerzas provinciales. En este escenario, el radicalismo puede actuar como bisagra institucional, recuperando protagonismo parlamentario.El sistema político argentino se encamina así hacia un pluralismo competitivo: el viejo bipartidismo PJ–UCR cede ante un tripartidismo flexible entre peronismo, libertarios y oposiciones intermedias. Ninguna fuerza concentra el poder y el Congreso vuelve a ser un espacio de equilibrio y debate.Las elecciones legislativas de 2025 marcarán un punto de inflexión en la política argentina. La Libertad Avanza consolida su liderazgo y su representación, rompiendo el esquema tradicional de la última década. El peronismo pierde su hegemonía y enfrenta la tarea de redefinirse frente a un oficialismo que combina un discurso disruptivo con un creciente poder institucional que muy probablemente derive en otro discurso. El Congreso será más diverso, menos previsible y, por lo tanto, más dependiente del diálogo. La era del dominio de un solo espacio parece haber llegado a su fin, al menos parcialmente. Comienza una etapa de negociaciones permanentes, coaliciones cambiantes y un pluralismo que, lejos de debilitar la gobernabilidad, podría ser la base de una nueva madurez democrática.
A menos de dos años de haber asumido, el presidente Javier Milei atraviesa el momento más delicado de su gestión. En medio de tensiones internas, renuncias inesperadas y la antesala de las elecciones legislativas, el mandatario confirmó que tras el 26 de octubre impulsará una profunda reorganización de su gabinete. En palabras del propio Milei, se trata del inicio de las “reformas de segunda generación”, una nueva etapa que buscaría consolidar los cambios estructurales iniciados en su primer año de gobierno.

Por Airen Seijo Manestar
27 de octubre 2025, 13:06 GMT-3
El anuncio se dio tras una serie de movimientos políticos y administrativos que marcaron el pulso de la semana. La renuncia de Gerardo Werthein como canciller fue el primer golpe. El empresario, quien había asumido en noviembre de 2024 en reemplazo de Diana Mondino, presentó su dimisión apenas días antes de los comicios, en un gesto que evidenció las tensiones dentro del Ejecutivo. Su salida coincidió con declaraciones de Milei en las que adelantó que “habrá cambios profundos en el gabinete” y que “aquellos que no estén alineados con la dirección de las reformas deberán dar un paso al costado”.
El reemplazo de Werthein por Pablo Quirno, hasta entonces secretario de Finanzas, fue interpretado por analistas como una señal de que el Ministerio de Relaciones Exteriores pasará a tener un perfil más técnico y subordinado a la política económica. En paralelo, otros funcionarios —como Patricia Bullrich (Seguridad) y Luis Petri (Defensa)—, que competirán por bancas legislativas, también dejarían sus cargos, lo que anticipa una reconfiguración de peso en el equipo de gobierno.Desde la Casa Rosada justifican los movimientos como parte de una estrategia para fortalecer la segunda etapa del plan de gobierno. Sin embargo, la oposición cuestiona que los cambios respondan más a disputas internas y a la necesidad de consolidar poder político que a una planificación real de gestión.A nivel político, el timing no es menor. Las elecciones legislativas serán clave para definir el equilibrio de fuerzas en el Congreso. Milei necesita ampliar su base parlamentaria para avanzar con su paquete de leyes, muchas de las cuales aún no lograron consenso ni tratamiento. En ese contexto, los cambios en el gabinete pueden leerse también como una señal al electorado: mostrar decisión, firmeza y capacidad de renovación frente al desgaste del primer año.No obstante, detrás del mensaje de dinamismo subyace un interrogante mayor: ¿cuánto puede resistir un gabinete en permanente mutación sin perder cohesión y eficacia? La política argentina ha demostrado que la estabilidad ministerial es un recurso escaso y, a la vez, un indicador de gobernabilidad. Cada renuncia o recambio implica una renegociación de poder y, en el caso del mileísmo, también de identidad ideológica: un movimiento que nació con un discurso antipolítico pero que hoy debe gobernar con estructuras, funcionarios y alianzas tradicionales.La “segunda generación de reformas” promete ser el punto de inflexión de esta gestión. Milei busca consolidar su narrativa de ruptura y eficiencia, pero enfrenta el desafío de demostrar que detrás del discurso disruptivo hay capacidad de gestión. En última instancia, su reconfiguración del gabinete será evaluada no por los nombres que entren o salgan, sino por los resultados que logre traducir en políticas concretas.En un contexto de fragmentación política, inflación persistente y fatiga social, el gobierno parece apostar a la idea de que el cambio de nombres equivale a un cambio de rumbo. El tiempo dirá si esa fórmula logra sostener la gobernabilidad o si, por el contrario, profundiza la sensación de inestabilidad que comienza a rodear a la administración.
El domingo 19 de octubre se informó que decenas de combatientes, tanto paquistaníes como talibanes, murieron durante distintos enfrentamientos nocturnos en la frontera entre Pakistán y Afganistán. La información sobre las bajas no es certera aún ya que ambos bandos revelan cifras distintas, enalteciendo su figura para demostrar un mayor poderío militar. Desde las Fuerzas Armadas de Pakistán se comunicó que 23 de sus soldados fallecieron durante los ataques y mataron a 200 talibanes afganos y combatientes aliados. Por otro lado, los talibanes afirman que fueron sólo 9 de los suyos y 58 de sus enemigos. Según el gobierno afgano, la respuesta, que resultó en los enfrentamientos nocturnos, surge de una serie de ataques aéreos a un mercado al este del país y en Kabul efectuados por las fuerzas de Pakistán. Sin embargo, la hostilidad afgana no será tomada a la ligera y se tomarán las represalias necesarias para castigar al país talibán frente a estas acciones. En la actualidad ya se realizaron distintos cierres de pasajes fronterizos para evitar la entrada o salida de civiles, como de las Fuerzas Armadas.

Por Lourdes Rodriguez
27 de octubre 2025, 13:06 GMT-3
La hostilidad entre los dos países ha ido en aumento desde la llegada de los talibanes al poder en 2021, luego de la salida de las tropas estadounidenses del país y el fin del gobierno republicano. En un principio, fue vista como algo positivo para los paquistaníes debido a su afinidad con respecto a los ideales del islam. Su papel clave para contrarrestar al principal enemigo indio y por la expectativa de un nuevo gobierno que traería estabilidad a la frontera cuyos límites se encuentran actualmente en disputa por ambos países desde el año 1893. El apoyo a los talibanes era tal que sus buenas relaciones se mantuvieron incluso durante la guerra contra el terrorismo efectuada por Estados Unidos y la OTAN, en la cual Pakistán se mostró a favor.
Los buenos tratos se mantuvieron hasta que el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), o también conocido como talibanes paquistaníes, amenazó en numerosas ocasiones a Islamabad. Este grupo se refugia y organiza en territorio afgano y comparte ideas con otros del mismo origen. Además ha efectuado más de 600 ataques al territorio paquistaní en lo que va del año. Así comienza este conflicto, que parece haber llegado a un nuevo punto de tensión con los ataques llevados a cabo, en el que una competencia de constante tire y afloje marca la relación entre ambos estados.Estos enfrentamientos demuestran cómo aquellos acuerdos coloniales sobre la división arbitraria de la frontera entre dos países siguen generando nuevos conflictos, pese a las similitudes religiosas, culturales o políticas que ambos países pueden tener. Las raíces coloniales siguen repercutiendo en la actualidad, y este caso es uno más de de los muchos otros ya existentes dentro del marco internacional.
Decir que los jóvenes salen a la calle en protesta no sorprende. Vemos en la historia y en nuestro propio país decenas de ejemplos. Donde hay protestas, los jóvenes suelen ser protagonistas. Tampoco sorprende cuando escuchamos que la población de distintos países se queja de la corrupción y la mala gestión de su gobierno. Menos aún llama la atención cruzarse en redes con noticias o videos sobre conflictos políticos. Lo que sí sorprende, sin embargo, es decir que una ola masiva de protestas, lideradas por jóvenes y fuertemente influenciada por las redes sociales, está sacudiendo al mundo, generando incluso la caída de los gobiernos protagonistas.

Por Sofía Bethular
27 de octubre 2025, 13:36 GMT-3
Vimos hace poco cómo protestas violentas en Nepal, lideradas por la generación Z, provocaron la caída del gobierno. Tras décadas de corrupción, la prohibición de redes fue la gota que colmó el vaso. Las protestas que se desataron abrieron paso a la quema del Parlamento, el apaleamiento público y desmedidas agresiones a diversos ministros y figuras políticas del país, dejando incluso a varios en terapia intensiva y 72 muertos. Todo esto se convirtió en contenido para las redes sociales, en su mayoría grabado por los mismos manifestantes. Las revueltas terminaron con la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli, la nominación realizada a través de Discord y la posterior elección de Sushila Karki como primera ministra de Nepal.
En las semanas que siguieron se comprobó que, lejos de ser un evento aislado, las protestas de la generación Z trascienden fronteras continentales. "Están llegando a la edad adulta y graduándose en un mundo con inestabilidad política, mayor polarización, creciente desigualdad de riqueza y un mercado laboral más débil. El futuro puede parecer sombrío y desesperanzador" (Michelle Chen, citada en CBC News, 2025). En los últimos meses vimos el fenómeno replicarse en Serbia, Madagascar, Marruecos, Filipinas, Indonesia, Kenya, Perú y Paraguay. Este movimiento alcanza tal fuerza que ya son 3 los gobiernos que cayeron como consecuencia: Madagascar, Nepal y Perú.Como es de esperarse, distintos casos responden a distintas causas específicas. En Indonesia, el detonante estuvo relacionado con los fuertes beneficios que reciben los funcionarios del gobierno: hubo 10 muertos en 5 días. En Perú, la larga historia de corrupción gubernamental y los bajísimos niveles de aprobación de Dina Boluarte derivaron en protestas que finalizaron con su renuncia y la asunción de José Jero Ore como presidente. Este último, sin embargo, no ha logrado poner un freno definitivo a las manifestaciones, ya que es acusado de múltiples escándalos en redes y una denuncia por violación.En junio de este año, Kenia fue arrasada por revueltas en 27 de sus 47 condados. La protesta se centró en el desempleo juvenil, los altos impuestos y escándalos de corrupción en la élite política.El caso más reciente, el de Marruecos, comenzó con manifestaciones organizadas a través de TikTok, Instagram y Discord por el grupo joven “GenZ 212”. El desempleo y la crítica al sistema de gobierno ha generado enorme descontento. El foco está puesto en la precariedad del sistema de salud, mientras que el país invierte billones de dólares en el mundial 2030. La gente pide una reforma de justicia social.
Por último, tenemos el caso de Madagascar, donde la falla de los servicios de electricidad y agua generó un amplio descontento. Los jóvenes se concentraron en un grupo llamado “GenZ MADA” y tomaron las calles durante varios días, en protestas que dejaron 22 muertos, la huida del presidente y el nombramiento del coronel Randrianirina como su reemplazo.La magnitud de este fenómeno llama la atención por los medios que se utilizaron para difundir las quejas y organizar las protestas: las redes sociales. No es casualidad que todos estos países estén atravesando revueltas, ni que los protagonistas compartan símbolos, luchas y propósitos. Hoy las redes nos comunican y permiten redefinir el activismo político. Ya no se trata solo de las modas, las formas de vestir o la música que se comparten a nivel global, sino también de las preocupaciones y los conflictos.Ya no hablamos de movilizaciones aisladas en distintos países, sino de un movimiento juvenil a escala mundial. Las causas específicas y los detonantes varían, pero el lineamiento general se mantiene: todos protestan contra la corrupción, el mal manejo del gobierno y la falta de oportunidades. La presencia online de las protestas no es solo un elemento clave, sino el verdadero protagonista de la queja. Es gracias a estas que las protestas logran alcanzar la magnitud, difusión y rápida convocatoria que están logrando.
Después de una campaña marcada por una gran turbulencia, el gobierno nacional torció todas las expectativas negativas, dio vuelta una batalla que hace unas semanas parecía perdida y arrasó en las elecciones legislativas de este domingo. Milei obtuvo el 40% de los votos y ganó en los 5 distritos más poblados del país, incluyendo la mismísima Provincia de Buenos Aires. El peronismo quedó desplazado con un 31%, manteniendo la misma cantidad de diputados y perdiendo senadores. Es prudente, de todas formas, señalar que esto es Argentina y que de una semana a otra todo puede cambiar. Habiendo aclarado lo anterior, ¿qué significan estos resultados para los actores políticos de nuestro país?

Por Alejo Germán García
27 de octubre 2025, 15:36 GMT-3
Empezando por los ganadores, no queda ninguna duda de que la libertad arrasó. Pintar el mapa de violeta se propusieron allá por inicios de año, y así lo consiguieron. Es una genuina sorpresa, porque incluso aquellos que auguraban una victoria oficialista no mencionaban que alcanzaría tal magnitud. Sin embargo, hubo ciertas señales. Muchas encuestadoras venían señalando, en las últimas semanas, cómo se achicaba la diferencia que muchos veían con el peronismo, y se achicaba hasta llegar a un “empate técnico”. Ya sea que haya sido por el miedo al retorno del peronismo o por los resabios de esperanza de un sector de la población que todavía confía en el presidente, es imposible negar que la estrategia oficialista de polarización funcionó. Y, como la LLA fue a la elección con candidatos propios (decisión de Karina), a partir del 10 de diciembre Milei va a poder descansar tranquilo, ya que sabe que cuenta con unos sólidos bloques legislativos que defenderán a capa y espada cualquiera de sus vetos.
Por el lado del peronismo, no solo es una derrota, sino que también es una fuerte decepción. Muchos veían la elección como ganada, o al menos empatada. La pérdida de la provincia de Buenos Aires es la mejor demostración del error. Poco pesaron Spagnuolo, Espert y el dólar. Quizás el país no está tan destrozado como lo veía el peronismo. Lo cierto es que menos gente votó a Fuerza Patria en PBA que la que los votó el 7 de septiembre (unos 300.000 menos). Esto evidencia la comparativa falta de entusiasmo que mostraron los intendentes en comparación con el mes pasado, un paso en falso para una fuerza que ya se veía en la presidencia en 2027.Ahora bien, si la derrota peronista fue estrepitosa, el resultado de Provincias Unidas fue aún peor. Cuesta hablar de una derrota, porque eso implica una competencia, y la realidad es que, en términos coloquiales, el proyecto de los gobernadores fue abortado antes del primer trimestre: 3 diputados en Córdoba, 2 en Santa Fé, y uno en CABA, Jujuy y Corrientes. Ah, y 0 en PBA. Ya está. Nada más que decir (y de ahora en adelante, menos qué esperar) de la supuesta “tercera fuerza” nacional.Del resto de los espacios de “centro” tampoco hay mucho que aclarar. La mayoría son referentes provinciales que, una vez más, vieron que los resultados de las elecciones locales reflejan poco y nada la opinión de la gente respecto a la política nacional. Sus segundos y terceros lugares les quitan una carta que podrían utilizar en las negociaciones con el gobierno federal en los próximos 2 años de gobierno.Por último, el Frente de Izquierda continúa como fuerza marginal que se niega a jugar dentro de FP. Lograron una leve mejoría a nivel nacional con el 2023, el tercer lugar en PBA y un decente 9% en CABA (créditos a Myriam), renovando todas, menos una, de sus bancas en la Cámara de Diputados. Sin embargo, es un resultado muy similar a anteriores elecciones para un frente que no parece lograr captar a más electores ni crecer lo suficiente en porcentaje como para transformarse en una verdadera fuerza de oposición digna de ser temida.Ahora sí, ¿qué deparará el futuro? Bueno, con un mensaje conciliador hacia los gobernadores en su discurso de victoria, tenemos un Milei que tiene todas para levantar. La victoria demuestra que no venían haciendo tantas cosas mal, y que no será necesario ceder tantos ministerios o posiciones en el Estado Nacional para articular mayorías legislativas con las cuales impulsar sus reformas. Esto se debe a que, a partir de ahora, el número de actores con los que deberá negociar será menor, y estos estarán más aislados, lo que hará que oponerse les resulte más costoso. A su vez, el resultado le demuestra a la comunidad internacional (especialmente a EEUU) que cuenta con el apoyo interno necesario para seguir adelante con su plan de gobierno.Del otro lado de la hilera, el peronismo deberá iniciar un nuevo debate sobre por qué perdió. La interna entre Axel y Cristina vuelve a abrirse, y el futuro del partido queda en duda. Su capacidad de ofrecer una resistencia efectiva a Milei queda profundamente limitada, y deberán enfrentar el futuro buscando construir una propuesta alternativa de país mientras juegan a la defensiva contra un gobierno que recuperó la iniciativa. Difícil.
Las elecciones legislativas de 2025 dejaron mucho más que un nuevo reparto de bancas: dejaron un espejo en el que se refleja una sociedad cansada, desconfiada y dividida, que parece haber perdido la fe en la política como instrumento de transformación. En una democracia, cada voto debería expresar una esperanza; sin embargo, en la Argentina actual, el voto muchas veces se convierte en un grito, en una reacción, en un “no” antes que en una propuesta.

Por Luis Falco
31 de octubre 2025, 10:36 GMT-3
Con casi el total de mesas escrutadas, La Libertad Avanza (LLA) obtuvo cerca del 41% de los votos, consolidándose como primera fuerza nacional. Fuerza Patria, el nuevo frente peronista, se ubicó en torno al 32 %, mientras que la UCR, histórica columna vertebral del sistema de partidos argentino, apenas superó el 1 % en algunos distritos. En la provincia de Buenos Aires, la diferencia fue mínima: LLA sacó 41,5 % y Fuerza Patria obtuvo el 40,8 %, mientras en la Ciudad el oficialismo libertario alcanzó el 47%. Detrás de los números se esconde algo más profundo: un cambio de era política.
Durante décadas la Argentina vivió bajo un esquema bipartidista imperfecto, en el que el Justicialismo y la Unión Cívica Radical representaban las dos grandes almas políticas del país. Ese modelo, con alternancias, tensiones y acuerdos, sostuvo la gobernabilidad democrática desde 1983. Hoy, ese equilibrio se transformó en una disputa entre La Libertad Avanza y Fuerza Patria, con un radicalismo debilitado y una sociedad que parece elegir entre dos polos que concentran no sólo votos, sino también emociones.Este nuevo sistema refleja un desplazamiento sociológico de la política que ya no organiza identidades duraderas, sino que canaliza frustraciones momentáneas. Las promesas de cambio radical, los discursos antisistema y el enojo con “la casta” movilizan a sectores que antes encontraban contención en los partidos tradicionales. La política dejó de ser por afinidad ideológica y pertenencia y se volvió de consumo: se elige, se usa y se descarta.Pero esta mutación no sólo afecta a los partidos, afecta a su vez al tejido social. En los últimos años vimos conflictos que revelan la fragilidad de nuestra empatía colectiva. Tanto el reclamo de los trabajadores del Garrahan, como la indiferencia hacia las personas con discapacidad, o la angustia de los jubilados ante un sistema que los abandona. Estos hechos, sumados a la crisis económica, erosionan la confianza de los argentinos. Nos hemos acostumbrado a mirar el dolor ajeno con distancia, como si no nos interpelara.En ese contexto, el radicalismo enfrenta un desafío histórico: recuperar su sentido original. Ser radical hoy no puede significar aferrarse al pasado, sino rescatar valores, la ética del diálogo, la idea de bien común, la convicción de que la política debe servir y no servirse. El radicalismo nació para educar cívicamente, para demostrar que se puede gobernar sin odio y que el consenso no es debilidad, sino madurez democrática. Esa misión no ha perdido vigencia: por el contrario, nunca fue tan necesaria.El odio se ha vuelto una moneda cotidiana. En redes, en las calles y los debates públicos, se confunde al adversario con el enemigo. La política se vive como un clásico de fútbol, festejamos la derrota del otro más que el triunfo propio. Y sin embargo, la democracia no sobrevive con hinchadas, sobrevive con ciudadanos. El odio desintegra lo que la política debería unir.Raúl Alfonsín lo advirtió hace décadas: “La política no puede ser un campo de batalla donde se destruye al adversario, sino un espacio donde se buscan coincidencias”. Hoy, esas palabras resuenan con fuerza. La grieta no es una ideología, es una enfermedad del alma pública. Si los jóvenes crecen creyendo que hacer política es odiar, la democracia pierde su sentido moral. Hace falta reconstruir un bien político-social, una idea común que nos devuelva la noción de destino compartido. Que nos recuerde que la política no es espectáculo ni revancha, sino el arte de convivir. Como decía Alfonsín: “Con la democracia se come, se cura y se educa”. No fue una frase ingenua, sino un programa ético. Nos señalaba que la verdadera tarea democrática es garantizar dignidad, empatía y justicia.La Argentina necesita volver a creer, pero no en mesías ni en enemigos, sino en instituciones, en el respeto y el diálogo. El voto es sólo el inicio y la convivencia, el desafío. Si queremos que la política deje de parecer un clásico de Boca y River, debemos recuperar la conciencia de que, aunque pensemos distinto, compartimos un mismo país.
El 28 de octubre, el Gobierno del Estado de Río de Janeiro lanzó la Operación Contención en los complejos de favelas de Penha y Alemão. La división carioca del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE) actuó como componente táctico clave dentro de un despliegue mayor de alrededor de 2.500 agentes, que incluyó también a la Policía Militar y Civil del Estado, además del apoyo logístico del Gobierno del Estado. Según comunicados oficiales, la acción combinó incursiones terrestres, apoyo aéreo desde helicópteros y el uso de blindados. Por parte del crimen organizado, se reportaron tácticas defensivas agresivas, como el bloqueo de vías con vehículos, el uso de drones y el empleo de granadas. El operativo buscó cumplir 250 órdenes de arresto y registros, orientados a desarticular mandos y estructuras de financiamiento.

Por Santiago López Micossi
31 de octubre 2025, 11:36 GMT-3
La operación se produjo pocos días antes de que Río reciba diversos eventos ligados a la Cumbre del Clima COP30, incluido el foro de alcaldes del C40 y la gala del Premio Earthshot, que contará con la presencia de personalidades destacadas. Las autoridades estatales declararon que el objetivo de la operación era frenar la expansión territorial del Comando Vermelho en la región norte de la ciudad y capturar líderes y operadores financieros asociados a esa organización. El foco se puso en puntos neurálgicos de distribución y en la localización de presuntos cabecillas y de contadores vinculados al blanqueo de dinero. A nivel táctico, el BOPE ejecutó búsquedas casa por casa, controles en corredores estratégicos y detenciones selectivas acompañadas del secuestro de armamento pesado.
Imágen: Durante la operación hubo intercambio de disparos, quema de vehículos y barricadas con colectivos urbanos para frenar el avance policial. Los testimonios y el material audiovisual difundidos mostraron escenas de violencia y ataques con drones. La cifra de fallecidos y heridos convirtió el operativo en el más letal en la historia del estado: hasta el momento se reportaron más de 130 muertos y varios cientos de heridos.Durante la operación se produjeron enfrentamientos intensos: intercambio de disparos, quema de vehículos y barricadas con colectivos urbanos para frenar el avance policial. Las autoridades confirmaron la incautación de decenas de fusiles y grandes cantidades de estupefacientes. Por su parte, la cifra de fallecidos y heridos convirtió el operativo en el más letal en la historia del estado: hasta el momento, se reportaron más de 130 muertos –la cifra sigue aumentando– y varios cientos de heridos.La operación afectó de forma directa la vida cotidiana: suspensión de clases en múltiples colegios y universidades, desvíos y cortes en vías principales, cierre temporal de servicios de salud y colapso parcial de algunos accesos hospitalarios ante la llegada de heridos. Habitantes de los complejos intervenidos denunciaron dificultades para trasladar cuerpos, temor a “daños colaterales” y que la violencia se desate en sectores poblacionales ya vulnerables. Observadores y organizaciones de derechos humanos llamaron a garantizar la protección de la población civil, y a llevar a cabo una investigación independiente frente a posibles ejecuciones extrajudiciales o procedimientos con uso excesivo de fuerza.Si se habla de eficacia inmediata, la Operación Contención logró detenciones, incautación de armas y golpeó nodos logísticos con efectos tácticos que reducen temporalmente la capacidad operativa local del Comando Vermelho. Sin embargo, expertos en seguridad sostienen que las operaciones punitivas, aún exitosas, tienen efectos fragmentados si no se integran a una estrategia sostenida para desmantelar redes de financiamiento, cárceles, mercados e influencia social. Además, la alta rotación de miembros y la existencia de franquicias del Comando Vermelho en otros estados facilita la resiliencia criminal. Por otro lado y no menor, el elevado número de muertes y las denuncias de violencia en el operativo conllevan un coste político y jurídico que puede erosionar la legitimidad estatal y alimentar narrativas comunitarias adversas. La percepción de una “guerra” contra barrios pobres agrava la relación entre fuerzas de seguridad y la ciudadanía.El Comando Vermelho nació en las prisiones de Río en la década de 1970 y se consolidó como una de las principales facciones del narcotráfico brasileño. Desde entonces, la dinámica en Río osciló entre enfrentamientos entre facciones, expansión de “milicias” integradas por ex-policías y operaciones estatales de alto impacto. El patrón recurrente ha sido la coexistencia de acciones de fuerza con débiles políticas públicas integrales en materia de salud, vivienda y empleo en las periferias, lo que facilita la reproducción del fenómeno criminal.En las próximas semanas se verá una reducción temporal del Comando Vermelho en sectores intervenidos, acompañada de reagrupamientos y represalias (bloqueos, ataques puntuales). Es probable que el grupo intente reponer filas desde otras plazas y que se incrementen operativos de venganza. Ahora bien, si la acción no se inserta en una estrategia integral que incluya investigaciones financieras, políticas sociales exitosas, reformas policiales y una mayor articulación entre los gobiernos federal y estatal para evitar improvisación política en operaciones de alto riesgo, la probabilidad de recaída es alta: los vacíos territoriales pueden ser ocupados por milicias o por células menores del mismo Comando.
El 15 de septiembre de 2021 se dio la culminación de la conquista territorial del grupo extremista sunita y pashtun, conocido con el seudónimo de Talibanes, al acceder a la capital de Afganistán, Kabul, tras un avance rápido e inesperado sobre el gobierno nacional, debilitado sobre todo por la retirada casi total del esfuerzo bélico norteamericano, como parte del Acuerdo de Doha de 2020.

Por Nicolas Fernandez Kostetsky
31 de octubre 2025, 11:36 GMT-3
El grupo Talibán, formado en la conservadora y milenaria ciudad de Kandahar en 1994, surgió como respuesta de un grupo de estudiantes religiosos que veían con decepción la anarquía y la corrupción que dejó el período postsoviético, con diferentes grupos muyahidines repartiéndose el territorio. Los talibanes lograron un gran apoyo popular como restauradores del orden y la moral, hasta llegar a conquistar la capital y ejecutar a sus funcionarios.Aislado del exterior por sus duras políticas contra otras minorías y las mujeres, además de profundos problemas económicos, el grupo se consolidó como la fuerza dominante en el territorio. La Alianza del Norte fue el único grupo en contra de los talibanes, quienes serían apoyados por Estados Unidos y otras naciones occidentales, con el fin de desarmar al movimiento protector y colaborador de Osama Bin Laden, empresario saudí autor de atentados del 11S.
Tras más de 20 años, más de 100 mil muertos, casi un billón de dólares en inversiones, millones de desplazados y refugiados en campamentos en países fronterizos, los esfuerzos occidentales por mantener a una nación que siguiera el ejemplo de las repúblicas democráticas, han fracasado enormemente. Esto volvió al país a la situación anterior a los ataques del 11/9.La teocracia islámica, a pesar de que tomó el Palacio Presidencial de Kabul, ahora bajo el yugo del emir Akhunzada (máxima autoridad política y religiosa); y a pesar de promesas de una mayor moderación, ha vuelto a sus bases: persecuciones y represión a las minorías religiosas y étnicas; violación de los derechos de las mujeres y niñas (limitando sus derechos e importancia al mínimo); códigos de vestimenta y comportamiento tajantes y abusivos; prohibición de la libertad política y de los medios de comunicación; prohibición de la música en los espacios públicos; arrestos arbitrarios; desapariciones forzadas de miembros de minorías étnicas, periodistas o miembros del antiguo oficialismo; condenas y ejecuciones extrajudiciales y crueles, entre otras violaciones generales de los derechos humanos, que horrorizan a la comunidad internacional pero que son justificadas bajo una interpretación radical de la Sharía y el Corán.Ningún país ha reconocido todavía como legítimo al gobierno talibán (aunque cuente con relaciones bilaterales con distintos vecinos) por las múltiples violaciones a los derechos humanos, lo que congela sus activos en el extranjero y dificulta la posibilidad de recibir ayuda humanitaria, clave para un país sumido en la pobreza, inundaciones, desplazamientos internos, falta de oportunidades y recursos, entre otros factores.El país es miembro de los principales acuerdos y tratados internacionales, pero no puede nombrar miembros nuevos por su situación de no reconocimiento, por lo que se designa a miembros del gobierno anterior. Incluso su selección de fútbol está en el exilio, flameando la vieja bandera de la república en los partidos oficiales.El gobierno se jacta de haber combatido al crimen con mano dura (ejecuciones y amputaciones), sobre todo al narcotráfico, y de atacar constantemente a los grupos terroristas, para así poder acercarse a la comunidad internacional. Aun así, el Estado Islámico de Jorasán, derivado del Estado Islámico, rechaza la visión centralista. Sin embargo, el gobierno talibán (que históricamente se ha posicionado a favor de no expandir su influencia a sus vecinos), estaría buscando la unificación de la región del Jorasán bajo una nación islámica. Para esto, han realizado numerosos atentados, respondidos con mano dura.Pakistán, involucrado constantemente en la historia moderna del país, ha acusado en reiteradas veces la ayuda del gobierno talibán a insurgentes que atacaron en su propio territorio. El pasado domingo 19 de octubre se firmó un alto el fuego, tras días de escalada fronteriza en relación con esta cuestión.En conclusión, se teoriza un futuro oscuro para el país de Asia Central: no hay posibilidades (a corto y mediano plazo) de mejora con la comunidad internacional, hay falta de infraestructuras y ayuda estatal, los derechos humanos no son prioridad de la administración islámica y su interpretación radical del islam define la imposibilidad de avances de cualquier tipo. Históricamente el país ha sido (y parece que seguirá siendo) una nación con problemas para el avance y la estabilidad.
Desde una perspectiva de las Relaciones Internacionales, Arrival (Denis Villeneuve, 2016) plantea un sistema internacional anárquico que se ve súbitamente alterado por un factor externo: la llegada de doce naves extraterrestres a la Tierra. La frágil estabilidad mundial se encuentra al borde del colapso ante una irrupción sin signos de hostilidad.

Por Federico Guillermo Tessari
9 de octubre 2025, 19:36 GMT-3
“¿Cuál es su propósito en la Tierra?”: la reconocida lingüista Louise Banks (Amy Adams) establece esta pregunta como el comienzo y el final de la investigación de los estadounidenses. Ella emprende un arduo trabajo para enseñarles el lenguaje humano y, en retribución, los “hectápodos” –nombre dado a los extraterrestres– enseñan su peculiar idioma escrito. Todas las interacciones que ocurren entre ambas partes giran en torno a esta pregunta final.Mientras tanto, los chinos eligen comunicarse mediante el mahjong, un juego competitivo donde solo uno puede ganar. Ambos países tratan como iguales a los extraterrestres, pero las condiciones de la interacción determinan el tipo de respuesta que obtienen. Como dice Banks: “Si la única herramienta que tienes es un martillo, tiendes a ver cada problema como si fuera un clavo”.“El lenguaje es el cimiento de la civilización. Es el pegamento que mantiene a la gente unida. Es la primera arma que se saca en un conflicto”.
Efectivamente, la piedra angular de esta historia es el lenguaje y la comunicación. El filme se aleja de los tópicos convencionales del cine de invasiones extraterrestres y se atreve a explorar el contacto entre la humanidad y una raza extraterrestre desde otra perspectiva, incurriendo en temas como el destino, la percepción del tiempo y las relaciones personales.¿Cómo funciona, entonces, el sistema internacional en Arrival? Fundamentalmente, el contacto entre la humanidad y los hectápodos es llevado a cabo por científicos e investigadores de los países afectados. La información recabada es compartida a través de una conexión virtual constante entre los sitios de aterrizaje. Aunque no es así en su totalidad, ya que se encuentran bajo estricto control por parte de los ejércitos y sistemas de inteligencia, que coordinan y llevan a cabo las comunicaciones. Además, cada país emplea diferentes formas para comunicarse con sus contrapartes, es decir, no existen vías estandarizadas de contacto. En cuanto a la Organización de las Naciones Unidas –lugar de encuentro por excelencia entre los estados–, sólo es nombrada una vez en el contexto de una reunión de emergencia solicitada por la República Popular China.En este escenario, dominado por la incertidumbre, no sólo el armamento es poder, sino también la información. La comunicación entre los países parece fuerte, pero en realidad es frágil, ya que cualquiera puede simplemente desconectarse e iniciar acciones bélicas. Surge así una carrera, una “guerra fría”, en la que el tiempo es oro ante las exigencias de la opinión pública mundial.Entonces, ¿qué se puede interpretar de esta situación? Que se plantea un dualismo entre un “utopismo no institucional” y el realismo anárquico; el primero representado por los científicos e investigadores dispuestos a cooperar, y el segundo, encarnado por los ejércitos y la inteligencia. Los utopistas creen que compartiendo toda la información se llega a alcanzar la verdad eventualmente, mientras que los realistas están a cargo de qué transmitir y qué no; sus motivaciones se basan en la idea de una “trampa de Tucídides” (Graham Allison, 2015) en relación con la descomunal superioridad tecnológica de los hectápodos, lo que los lleva a prepararse para un eventual enfrentamiento armado. Esta clasificación es útil para entender cómo el mindset de un personaje repercute en su percepción de la realidad y cómo aparecen los desafíos en la comunicación a partir de su enfrentamiento.La teoría del transnacionalismo puede estar representada por dos actores individuales: el general Zhang (Tzi Ma), jefe del Ejército Popular de Liberación.Actúa como un actor estatal, desconfía de los hectápodos y es remarcado como una figura sumamente influyente para otros países. Y, por otro lado, la Dra. Louise Banks, máxima representante del “utopismo no institucional”, que desde fuera de las estructuras del Estado logra influir decisivamente en los realistas para evitar un desenlace trágico.En última instancia, lo verdaderamente importante de la trama no son los visitantes misteriosos, sino cómo a partir de una interferencia extra-planetaria la humanidad logra cambiar para bien. Resulta desalentador que el mundo necesite una crisis cósmica para replantearse su funcionamiento, pero a la vez ofrece un mensaje esperanzador. Probablemente no forme parte de la filmografía más reconocida de Villeneuve, pero es una experiencia cinematográfica profunda en la que confluyen una atmósfera inquietante, una excelente banda sonora y una historia digna de ser apreciada.
El domingo 26 de octubre se dieron las elecciones legislativas de 2025 y la victoria de La Libertad Avanza terminó con el proceso iniciado en 2021: transformar la identidad partidaria del histórico sector antiperonista dominado por el PRO. Esto se ve en el reparto de bancas en la Cámara de Diputados y en el Senado, con una clara polarización entre el peronismo que, aunque derrotado, logró conservar casi la totalidad de su representación parlamentaria, y La Libertad Avanza creció a costa del PRO y la UCR.

Por Maximiliano Ivan Schujman
9 de octubre 2025, 19:36 GMT-3
Esto es una próxima y nueva confrontación de modelos de país, siempre y cuando ambos partidos propongan un proyecto. Ahora bien, ¿cómo explicamos esta histórica división en términos políticos? La respuesta la encontré en la teoría de Carl Schmitt.Propone que el Estado es el modo de ser de un pueblo, léase su Constitución. Los fundamentos previos que lo constituyen son el Derecho, entendido como una abstracción ideal del orden, y lo político, definido como la distinción Amigo/Enemigo.
En cuanto al Derecho, el orden no puede existir en lo abstracto sino en lo concreto, por eso necesita del Estado para conformar un orden justo. Por eso, para Argentina, sólo se puede hablar del Estado y del pueblo argentino a partir de 1853, momento en el que se concreta la unidad política estatal. Sin embargo, no significa que el Estado sea justo. Precisamente siempre habrá alguien señalando al Derecho que reclame injusticias al Estado, y alguien que se conforme con el estado de las cosas dadas, entendiendo que la justicia es humana.Esta unidad política no puede conformarse sin lo político, sin la distinción Amigo/Enemigo. Esto se debe a que no es discursiva o retórica, sino existencial, y de carácter público, no privado. Para Schmitt, sólo los pueblos tienen enemigos o amigos, ya que en el plano real no hay terceros mediando. Por tanto, la construcción del Estado como unidad política se hace en contraposición a alguien que amenaza la existencia.Estos dos fundamentos, presentados respectivamente en “El valor del Estado y el significado del individuo” (1914) y en “El concepto de lo político” (1932), si bien fueron escritos en diferentes contextos de Alemania, implican una concepción más profunda de la conformación de un Estado, centrada en los nacionalismos europeos de mitades del siglo XIX, más en concreto con la conformación de Alemania en 1870, en la cual ambos factores actuaron particularmente para conformar al Estado y al pueblo alemán. Por eso, si aplicamos la teoría de Schmitt a la Argentina, el pueblo argentino existe a partir de 1853. Sin embargo, no toma en cuenta un hecho: la sanción de un Acta de Independencia. Si bien Schmitt deja la posibilidad abierta de que un Estado se desintegre, no explora la implicancia jurídico-política de un Acta de Independencia en la conformación del mismo.Para 1816 el rey Fernando VII veía a las juntas locales, que gobernaron en su nombre durante el dominio napoleónico de la península ibérica, como simples rebeldes que había que reprimir fuertemente. En este contexto, según el historiador Ezequiel Adamovsky en “Historia de la Argentina, Biografía de un país”, cuando se profundizó la guerra de independencia fue cuando el Congreso Constituyente de Tucuman sancionó el Acta de Independencia. Este hecho nos da la pauta de que la amenaza existencial de la Corona española inició el proceso para sancionar una Constitución.Pero antes, ese poder constituyente primero debió apelar al Derecho para declarar su independencia. El Acta entonces confiere un status y un orden independiente previo a la instauración de un orden justo mencionando que “es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda dominación extranjera”. Aquí la independencia es un requisito para que el Estado aplique el Derecho, para que el pueblo pueda darse y exista un orden justo, éste debe ser independiente.Esa relación entre Derecho y Estado es tensa, por lo que siempre estará quien, señalando al Derecho, recrimine al Estado por la injusticia de no ser independiente, y quien sostenga que la justicia, al ser humana, es de los poderosos o grandes potencias y solo puede subordinarse.Estos dos pensamientos estuvieron presentes durante toda la historia política de la Argentina, incluso en las elecciones del pasado domingo 26. Por un lado, el peronismo que enarbola sus tres banderas históricas: la independencia económica, la justicia social y la soberanía política. Y por otro el antiperonismo, con una nueva identidad partidaria, La Libertad Avanza, que entiende que el país debe alinearse con Estados Unidos e Israel y dejar que China domine el mercado interno argentino en términos económicos-comerciales.En conclusión, debe entenderse a la Argentina, tierra de opuestos, no como un espacio de egos personalistas y desenfrenados admiradores, ya que caeríamos en una difamación del pueblo argentino, calificándolo de manera prejuiciosa como bruto y en un abandono de la disputa política por sostener el país, creyendo que la solución es de carácter técnico, pero nos encontramos incapacitados de aplicarla por nuestra barbarie.Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de la Revista Conciencia Política y/o de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Está claro, desde hace mucho tiempo, que la historia no terminó como profetizó Fukuyama, sino todo lo contrario. No solo le surgió a Estados Unidos un rival que, hasta para The Economist, está ganando la batalla arancelaria (China), sino que además el sistema internacional se ha constituido en bloques que muchas veces obedecen a las regiones en las que los Estados se encuentran. En ese contexto, Estados Unidos se enfrenta al desafío de replantear su posición y rol dentro del escenario global.

Por Maximiliano Ivan Schujman
9 de octubre 2025, 20:36 GMT-3
De único e indiscutido hegemón del mundo a principios del siglo XXI, pasó a ser nuevamente hegemón de su patio trasero, que, según muchos en Washington, sienten que ha quedado abandonado y a merced de China. En este sentido, el presidente Trump, trabajando en el Salón Oval por segundo mandato consecutivo, no ha perdido tiempo y ha accionado en tres frentes concretos: Venezuela, Argentina y la ONU.Ahora bien, Trump actúa sobre estos tres países porque la construcción del dominio e influencia de Estados Unidos sobre América Latina se basa en entender a América Central,el Caribe y Sudamérica como espacios geopolíticos distintos. Por un lado, está lo que Steve Bannon en The Matt Gaetz Show menciona como una “defensa hemisférica desde el Canal de Panamá hasta Groenlandia”. Esto trae la vieja concepción de Theodore Roosevelt de pensar al Caribe como el mare nostrum de Estados Unidos.
Esto se materializó con las crecientes tensiones militares con Venezuela. La denuncia al gobierno de Maduro por líder del cártel de narcotráfico de los Soles sirvió de excusa a la administración Trump para militarizar el Caribe, movilizando una parte considerable de los recursos de la Fuerza Aérea y Naval, además de amenazar con una intervención en el país caribeño.Sin embargo, para sostener este dominio sobre el Caribe, Estados Unidos necesita, según Bannon, “aliados” en Sudamérica. Esto ocurre porque, según Estados Unidos y la actual administración, el subcontinente podría actuar como un espacio de poder y contrapeso a su hegemonía. En este sentido, busca evitar que ese contrapeso se constituya aprovechando las desavenencias entre los gobiernos de Argentina y Brasil. Si bien es cierto que Trump reconoce en Brasil una potencia media global y en Lula un líder regional (de allí su reunión con el presidente brasilero en Malasia), también entiende que el liderazgo de Brasil en la región queda trunco si no cuenta con una alianza estratégica con Argentina. Por tanto, aprovechando la subordinación voluntaria del propio gobierno de Milei, Estados Unidos gana para sí un interlocutor en la región contra China y evita que haya una estrategia desde el Sur del continente americano que impida su proyección sobre el Caribe.Cabe aclarar que esto tampoco significa una percepción de Argentina como aliada, sino como un satélite estratégico, descartando el posible respaldo estadounidense en la cuestión Malvinas. Esto se debe a que la prioridad de Estados Unidos es China y su influencia en la región, la desventaja económica (comercial e industrial) y la creciente tensión militar con respecto al país asiatico. EEUU ve en los países europeos, Japón y Corea del Sur los principales sostenes de su hegemonía. Gran Bretaña, como aliado histórico, cumple un rol clave en las Islas Malvinas al resguardar para Estados Unidos un paso clave como el Canal de Drake y asegurando la proyección hacia la Antártida.Por último, cabe destacar que en este traspaso de rol a nivel global en el que debe aumentar la intervención sobre la región, el propio Estados Unidos desacredita y busca desarmar las reglas y organizaciones del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial que él mismo había construido, ya que hoy no le son de utilidad e incluso se han convertido en un obstáculo. En relación con nuestra región, ésto se pudo observar cuando el secretario de Estado Marco Rubio desestimó los informes de la ONU que señalaban que Venezuela no era un país productor de drogas, declarando que eran falsos. Otra acción en el mismo sentido fue la declaración en X del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, que reclamó que el “régimen ilegítimo” de Cuba (país del Caribe) utilizaba las resoluciones de embargo dictadas anualmente por la Asamblea General de la ONU para “victimizarse y resistirse a las reformas necesarias por su mala gestión económica”, e hizo un llamado a la reflexión.En conclusión, vemos cómo Estados Unidos, en su declive relativo y pérdida de influencia global, se retrae hacia su zona de influencia para detener el avance de su competidor imparable y continuar siendo en el mediano plazo una de las voces definitorias y decisivas del escenario internacional, asumiendo que ya no es la única.
Los sucesos del pasado martes 28 de octubre pusieron a Río de Janeiro en el ojo de todo América tras el operativo realizado contra los miembros del Comando Vermelho, que dejó un número aproximado de 132 muertos, incluyendo posibles delincuentes y miembros de las fuerzas policiales brasileñas. Según el gobernador Claudio Castro, el fin del operativo era acabar con el “narcoterrorismo” dentro de los complejos habitacionales del estado de Río y detener a sus principales líderes.

Por Lourdes Rodriguez
9 de octubre 2025, 20:46 GMT-3
Este plan de ataque fue llamado ¨Operativo Contención¨, y fue llevado a cabo dentro de las favelas de Alemão y Penha. El plan fue elaborado durante más de un año, con el objetivo de finalizar con los pedidos de captura y allanamiento de diversos miembros del comando. En los hechos participaron 2500 policías y militares, dos helicópteros, 32 vehículos blindados terrestres, drones, vehículos de demolición y ambulancias. La respuesta frente al accionar del Gobierno fue violenta, con el secuestro de distintos micros y autos para barricar las calles, el uso de drones artillados, bombas y armamento pesado.
El Comando Vermelho, protagonista de los hechos, tuvo sus orígenes en los años setenta como un grupo de protección de los prisioneros en las cárceles, dedicándose en un principio a crímenes de bajo perfil, como robos y asaltos a bancos. Con el paso del tiempo empezaron a incursionar en la venta y tráfico de drogas. Actualmente, es una de las principales bandas criminales de Brasil, después del Primer Comando Capital. Se expandieron a otros países como Bolivia, Colombia y Paraguay, y tomaron un rol de liderazgo dentro de los barrios más marginados de estos países. La mayoría de las personas que viven en dichas zonas conocen de su existencia y viven en constante miedo ante su posible accionar, principalmente por los reiterados enfrentamientos armados entre bandas. El aumento de su poderío marca una clara influencia en el mismo gobierno, lo cual lleva a creer que podrían haber sido advertidos de la realización del operativo y de los movimientos de las fuerzas policiales, lo que puede haberles dado la posibilidad de responder con la fuerza que lo hicieron. Es por esto que se ha identificado al poder que ejerce el Comando Vermelho, junto con otras organizaciones de este tipo, como una gobernanza criminal, con su propia división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) controlada por los líderes de las distintas bandas.Sin embargo, las causas del operativo van más allá de acabar con una problemática que interpela al Estado de Río de Janeiro y a Brasil como país, como lo son el narcotráfico y el crimen organizado. El gobierno brasileño buscaba presentar una buena imagen frente a los países partícipes de la cumbre mundial C40, donde se reúnen los alcaldes de ciudades como Nueva York, Londres, Los Ángeles, Berlín, Singapur, Estocolmo, entre otros, para discutir la temática del cambio climático. A esto se le suma la entrega del Premio Earthshot, que galardona las soluciones innovadoras para los desafíos ambientales actuales, de la cual participarán tanto líderes como celebridades internacionales, con sede en Brasil.Los ciudadanos que viven dentro de las zonas afectadas describen los hechos como una escena de terror. Muestran las calles completamente arruinadas y repletas de cuerpos. Muchas de las personas que testifican frente a los medios son familiares de los fallecidos, que fueron obligados a trasladar los cuerpos de sus allegados a la plaza São Lucas para ser llevados por la Defensa Civil. Retratan al escenario no solo como un enfrentamiento de las fuerzas contra una banda criminal, sino como el operativo mas sangriento de la historia de Rio de Janeiro; muchos de los cadáveres encontrados muestran signos de ejecución, tortura y sometimiento.Con respecto a los hechos relatados, Argentina ha clasificado, en una declaración hecha por la ministra de seguridad Patricia Bullrich, a las organizaciones criminales partícipes de los enfrentamientos como narcoterroristas, debido al sistema que entrama toda su formación. Fueron agregados al Registro Publico de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su financiamiento (REPET), aunque todavía no forman parte del sistema, según informa Chequeado.
A tres décadas de la explosión ocurrida en la base militar de la ciudad cordobesa de Río Tercero, se está llevando a cabo un reordenamiento de los expedientes judiciales vinculados al caso. Sin embargo, antes de comprender el alcance de esta tarea, es necesario recordar qué motivó aquella detonación que devastó gran parte de la ciudad; fue un intento de encubrir hechos de corrupción y tráfico ilegal de armas hacia Ecuador y Perú. La revisión de dichos expedientes busca, entre otras cosas, facilitar el acceso a las víctimas y a los familiares, que durante años denunciaron demoras y desorganización en el tratamiento judicial.

Por Consuelo Pacheco Izurieta
9 de octubre 2025, 21:46 GMT-3
Un 3 de noviembre de 1995, una serie de violentas explosiones en la fábrica militar de Río Tercero provocó una tragedia que movilizó a la sociedad argentina. El estallido destruyó gran parte del predio industrial y afectó a los barrios aledaños, con un saldo de 7 muertos, más de 300 heridos y centenares de viviendas dañadas. Las imágenes de ese día recorrieron el país y el mundo, mostrando escenas de desesperación que marcaron a una generación entera de riotercerenses.
Las explosiones comenzaron poco después de las ocho de la mañana y se prolongaron durante varias horas. El estruendo se oyó a kilómetros de distancia, mientras una lluvia de proyectiles y restos metálicos caía sobre la ciudad, obligando a cientos de vecinos a evacuar por sus propios medios. En un primer momento el gobierno calificó lo sucedido como un “accidente”, aunque desde el inicio surgieron sospechas de que se trataba de una maniobra deliberada, destinada a encubrir el tráfico ilegal de armas que involucraba al gobierno nacional encabezado por Carlos Menem. Con los años, la causa se convirtió también en un símbolo de la lucha contra la impunidad y de la resistencia de una comunidad que se negó a aceptar el olvido como su destino.Con el paso del tiempo, la Justicia confirmó aquellas sospechas: las detonaciones fueron intencionales y tuvieron como objetivo eliminar las pruebas de los envíos de armamento a Croacia y Ecuador, realizados mientras Argentina actuaba como país garante de paz. Este hecho resultó aún más grave considerando que Croacia se encontraba bajo un embargo de armas impuesto por la ONU.La explosión de Río Tercero permanece en la memoria colectiva como una de las tragedias más dolorosas en tiempos de paz; una catástrofe que, como muchos cordobeses expresaron entonces, hizo que la ciudad pareciera un escenario de guerra. No fue sino hasta 2021 que la Corte dictó condenas a los responsables, aunque el expresidente Carlos Saúl Menem murió ese mismo año sin haber rendido cuentas ante la Justicia. Su fallecimiento, ocurrido en febrero de 2021, no fue acompañado por un luto oficial en Río Tercero, donde el dolor y las consecuencias de aquel día siguen presentes, recordando que la búsqueda de verdad y justicia continúa siendo una deuda pendiente con la memoria de las víctimas y con toda la comunidad.
Las elecciones de este año en Argentina trajeron al centro del debate un fenómeno político ya surgido en el año 2009: las candidaturas testimoniales. Con este término nos referimos a la conformación de listas encabezadas por personas de alta popularidad y peso político para captar un mayor caudal de votos, pero sin la intención real de asumir sus cargos.

Por Bautista Corgnali Prieto
9 de octubre 2025, 21:55 GMT-3
Normalmente, el cargo que ocupan suele ser de mayor jerarquía que para el que se postulan, por lo que difícilmente renunciarían a su cargo actual para asumir el nuevo. En otros casos, puede darse la situación contraria: que el candidato electo acepte un cargo superior antes de asumir el puesto para el que fue votado, lo que del mismo modo impide que cumpla con el mandato popular y genera una representación meramente simbólica.Si bien esta práctica es evidentemente reprochable desde el punto de vista institucional y ético, al día de hoy, no son consideradas ilegales y ni siquiera cuentan con una regulación.
La Constitución de la Nación establece en su artículo nº 22 que “el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”. Sin embargo, ¿qué sucede cuando la persona electa por la población no tiene la intención de cumplir con el mandato popular?Este interrogante comienza a resonar fuerte a partir de casos recientes, como el de Manuel Adorni, ex vocero de la presidencia y diputado electo por la Ciudad de Buenos Aires, que recientemente fue nombrado como Jefe de Gabinete de Ministros. Otro ejemplo es el de Diego Santilli, quien encabezaba la lista y fue electo como diputado por la provincia de Buenos Aires, pero posteriormente fue designado como Ministro del Interior.Sin embargo, en ambos casos, los diputados electos alegan que no sabían de antemano el cargo al que serían asignados posteriormente por el presidente y que, por ende, no podría hablarse de candidaturas testimoniales.Este fenómeno también pudo observarse en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, donde ministros, intendentes y otros funcionarios participaron en las listas, como es el caso de Gabriel Katopodis (actual ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de Buenos Aires), quien encabezó la lista de la Primera Sección; la vicegobernadora Verónica Magario, quien encabezó la lista en la Tercera Sección; Diego Valenzuela (intendente de Tres de Febrero), por la Primera Sección, o Guillermo Montenegro (intendente de General Pueyrredón), por la Quinta. Todos ellos deberían renunciar a sus cargos actuales para asumir como legisladores.El primer y más emblemático caso de dichas candidaturas fue durante las elecciones legislativas nacionales del año 2009, donde los primeros cuatro lugares en la lista de candidatos a diputados del Frente para la Victoria estaban ocupados por el ex presidente Néstor Kirchner, el entonces gobernador Daniel Scioli, la actriz Nacha Guevara y el entonces jefe de Gabinete de la Nación, Sergio Massa. De ellos, solo Kirchner finalmente asumió su banca, pero ¿qué dice la justicia sobre esto?Debido a que ya era de público conocimiento que Scioli y Massa no asumirían sus cargos en el año 2009, varios diputados de bloques opositores (Unión Cívica Radical, Afirmación para una República Igualitaria y el GEN) impugnaron sus postulaciones, pero el juez federal electoral Manuel Blanco no dio lugar a los reclamos, "el debate lo tienen que dar los partidos, no los jueces", afirmó.El caso llegó a la Cámara Nacional Electoral, que luego de afirmar que los candidatos expresaron su voluntad de asumir el cargo, confirmó el fallo y sostuvo que la única limitación que establece la carta magna en su artículo 73 es la imposibilidad de ocupar al mismo tiempo el cargo de gobernador y legislador, pero que esto no limitaría la participación electoral, sosteniendo que “no puede exigírsele a la justicia desentrañar las intenciones, propósitos o planes íntimos de quienes se presentan al electorado requiriéndoles el voto”, pero enfatizando en que si “llegase a comprobarse que los candidatos no fueron ‘honestos’ en sus expresiones”, significaría “una inaceptable manipulación de las instituciones de la República”.Más allá del ámbito jurídico, es innegable el efecto negativo de este tipo de prácticas para el sistema democrático representativo: la relación votante-votado resulta distorsionada, y el poder delegado por parte de la población resulta diluido, ya que no existe una garantía real de que la voluntad popular se vea fielmente reflejada en sus representantes. Este tipo de maniobras alimenta la desconfianza en las instituciones y refuerza el desencanto ciudadano con la política, elementos que la teoría democrática identifica como factores de erosión de la participación cívica, lo que consolida un modelo político centrado en la lógica del poder antes que en la rendición de cuentas, mientras se acrecenta la desconexión entre dirigencia y ciudadanía, con implicaciones severas en cuanto a la confianza y credibilidad del sistema político.
El lunes 15 de septiembre el presidente de la república, Javier Milei, anunció en cadena nacional la presentación ante el congreso del presupuesto nacional correspondiente al año fiscal 2026. Al ser esta la herramienta básica para la asignación de recursos públicos, disponerse a observar el presupuesto es de suma necesidad para poder entender cuáles son los intereses y las prioridades de un gobierno. Por tal motivo, vale la pena hacer una comparación entre el presupuesto propuesto para el año próximo y el propuesto para el año actual (que, sin embargo, vale la pena hacer notar que no fue aprobado). Antes es importante aclarar que todo valor monetario de antaño debe ser ajustado a precios del día de hoy; tal ajuste se hará partiendo del número oficial esperado de inflación anual, el cual es de 24,5%. Se aclara también que la exposición se limitará a lo que corresponde a la Administración Nacional.

Por Alejo García
28 de noviembre 2025, 14:37 GMT-3
Empezando por el área de Administración Gubernamental, los gastos de la misma representan el 6% del total del presupuesto, aumentando casi 500 mil millones de pesos en comparación con el presupuesto del año anterior. El volumen del aumento se ve reflejado principalmente en las secciones de Relaciones Interiores y del Poder Judicial, que representan el 35% y el 40% del gasto del área y que se incrementan en un 13% y un 7% en comparación con el año pasado. Sin embargo, no todas las secciones reportarán aumentos. Las secciones de Dirección Superior Ejecutiva, la de Información y Estadísticas Básicas y la de Relaciones Exteriores verían caer sus partidas en un 10%, 11% y 12% cada una, las cuales en conjunto representan un recorte en esas áreas de poco más de 180 mil millones de pesos.
Pasando al área de Servicios de Defensa y Seguridad, la misma sufrirá un recorte de 444 mil millones de pesos, lo cual representa un 6% de este año. El área está compuesta por 4 secciones, y todas menos una recortarán sus partidas. Seguridad, que es casi la mitad del área, verá su presupuesto caer un 4%, de 3,51 billones a 3,38; Defensa, que es algo más de un tercio, verá su presupuesto caer un 8%, de 3,01 billones a 2,77 (aquí es donde se concentra más de la mitad del ajuste del área); por último, la sección de Inteligencia representa apenas el 4% del área, pero verá sus partidas caer un 34%. La única sección que observará aumentos es el Sistema Penal, que es un 9% y verá un aumento del 14% de su presupuesto.Ahora sí, el bloque del presupuesto: el área de Servicios Sociales representa un masivo 72% del presupuesto nacional, y la misma podrá ver sus partidas aumentar en un 4%, lo cual son unos casi 3,62 billones de pesos. Ahora bien, cuando uno revisa las cifras, se observa que prácticamente toda el área sufre recortes, y muy fuertes. Educación cae un 7%, Ciencia cae un 25%, Asistencia Social un 30%, Trabajo un 33% y Agua Potable y Alcantarillado cae un 59%. La Inversión en Vivienda y Urbanismo se desploma en un brutal 96%, es decir, prácticamente desaparece. Estos recortes representan 4,48 billones de pesos. Pero, si hay recortes tan masivos, ¿cómo puede el área reportar aumentos? Esto se debe a dos secciones: Salud, que registrará un aumento de unos no despreciables 677 mil millones de pesos (un 8%), pero sobre todo al monstruo que es la Seguridad Social. Seguridad Social representa un 56% del presupuesto nacional; no del área, del total. Son 83 billones de pesos, lo cual es un 10% más en comparación con el año anterior, o unos 7,72 billones de pesos más. Ahí está la compensación.Respecto a Servicios Económicos, el área observará recortes de 1,82 billones de pesos, lo cual es una caída del 14%. Esto será especialmente sufrido por Ecología y Comunicaciones, que verán un 53% y un 72% menos de recursos disponibles. La mayor parte bruta del ajuste se verá igual en Transporte, con una caída de un billón de pesos, o un 22% de la sección que es un tercio del área. El resto verá también recortes que van entre el 28% y el 39%. Las únicas excepciones son Energía, Combustibles y Minería (que siendo un 56% del área registra 3% más) y Seguros y Finanzas (29% más), pero no mueven mucho la aguja.Por último, los pagos relacionados a Servicios de la Deuda Pública se espera que se reduzcan en un 3%, lo cual son unos 432 mil millones de pesos sobre lo que va a pasar a ser un 10% del presupuesto nacional (unos 14 billones de pesos).En fin, al hacer la sumatoria final del balance de todas las secciones de todas las áreas del presupuesto, se puede ver que el mismo es mayor en un 1% (o en 1,71 billones de pesos) en comparación con el año anterior. El gran fuerte de ese aumento se verá en la Seguridad Social que, junto con otras secciones como Salud o áreas como Administración Gubernamental, logra compensar lo que es en sí un recorte masivo sobre las partidas presupuestarias del Gobierno Nacional.
En sus casi tres horas de filme, “Una batalla tras otra” nos cuenta la historia de una guerrilla revolucionaria integrada en su mayoría por inmigrantes, algunos ilegales, hijos de inmigrantes, o simples estadounidenses comprometidos con la causa revolucionaria, que en realidad no queda muy clara al principio. El problema es que sus planes y acciones no tienen nada de simple, con sus intervenciones en campamentos militares, bancos, estallidos de bombas, etc.; buscaban que la gente y el gobierno se enterara de que era lo que estaba mal en la sociedad, y qué era lo que buscaban cambiar, incluso con violencia si era requerida. “Una batalla tras otra”, la última película protagonizada por Leonardo DiCaprio, tiene mucho para denunciar acerca de la realidad estadounidense actual.

Por Delfina Soneira
28 de noviembre 2025, 19:09 GMT-3
Aunque no se nos sitúa en ningún momento ni tiempo particular, creo firmemente que es una crítica a la corriente administración de Donald Trump en EE.UU., con las deportaciones, el sometimiento a los inmigrantes y el resurgimiento de las derechas. Thomas Anderson logró capturar el frenesí y el enfrentamiento constante actual, pero no se conformó con eso, ya que también añadió el asunto del rol de las mujeres, creciente y vertiginoso para la conformación de la comunidad, y para la persecución propia de sus sueños y metas, como le ocurre a Perfidia (Teyana Taylor), al momento de aceptar y enfrentar el momento de conformar una familia con Pat (DiCaprio) y quizá alejarse del mundo de la lucha revolucionaria.
El contenido político y de denuncia no podría ser más claro, pero pienso que quizá hay algo escondido que no haya visto a simple vista. Como dije, en un principio no se entiende bien cuál es su causa, y considero que nunca queda muy explicitado, aunque interpreto que levantan la bandera de la izquierda, con una crítica al capitalismo y más específicamente al nacionalismo estadounidense; quieren la reforma de la estructura socialmente construida y tal vez la instauración de algún régimen de orden comunista, o eso nos da a entender Perfidia cuando se muda a Cuba. Me parece que también algo de satírico tiene el desenfreno de la lucha revolucionaria introducida por Thomas Anderson, la falta de un fin concreto y un plan bien establecido a largo plazo más allá de la denuncia espontánea; sin embargo, al mismo tiempo se ve la construcción alrededor de la organización, que nos da indicios de que es algo consolidado, que aún así no quita su tinte anárquico, que quizá es lo que más caracteriza a su causa.A lo largo de la película, en diferentes momentos se focaliza en la conformación diversa de la causa, y también de causas paralelas pero que levantan la misma bandera de “viva la revolución” como exclama Pat a su huida y la de Sergio (Benicio del Toro) el instructor de karate mexicano, que residía y protegía ilegalmente a inmigrantes, en Estados Unidos. Entonces, encuentro destacable y muy actual la solidaridad de los diferentes grupos para con causas parecidas aún cuando no pertenezcan a la misma organización, como bien se ve en la escena del escape de Pat y Sergio por dos caminos separados pero ayudados uno por el otro.Sin duda es parte esencial de la película el papel del coronel Steven J. Lockjaw (Sean Penn), que representa una sección importante de la sociedad estadounidense reciente, pero a la vez tan constitutiva y atemporal de ella. Es ese rechazo, fascinación y curiosidad simultáneos de los “blancos” hacia los “negros”, con esa eterna dicotomía que pone a muchos en un dilema personal e íntimo que ellos mismos no terminan de entender. Seguimos al coronel Lockjaw, quien persigue a Perfidia, con admiración y asco conviviendo en su interior, pero al mismo tiempo intentando no dejar caer la máscara de su proyecto de exterminio, o al menos deportación de inmigrantes, que lo lleva a obsesionarse con pertenecer a una élite compuesta de los dirigentes que defienden esa misma empresa, hoy posiblemente vista en los grupos de ultraderecha estadounidense o el ala más conservadora de los republicanos. Quienes también, a simple vista, parecen simplemente tener ideas derechistas frente a las ideas reaccionarias modernas, pero se ve claramente que van mucho más allá de ello: que tienen planes más profundos que eso, y estos primeros proyectos, poco a poco los llevarán a concretar su causa. Este mismo grupo me parece muy interesante porque al margen del hecho de la exageración de su figura, se entiende que llevan el conservadurismo a las últimas consecuencias, creyendo realmente en aquello que profesan, cuidando celosamente a su grupo y construyendo pieza por pieza el grupo, investigando hasta el último rasgo de aquellos que quieran formar parte, y manteniendo su agrupación en secreto.“Una batalla tras otra” es una película digna de ser vista, ya sea por su cinematografía, por su excelente elenco o por su contenido político.
Este 4 de noviembre se realizaron las elecciones por la alcaldía en el estado de Nueva York, económicamente uno de los más importantes de Estados Unidos. Si bien se mantuvo la histórica línea ideológica, su representante electo marca un antes y un después al llevar una nueva posición al tablero político estadounidense. Zohran Mamdani, un inmigrante, musulman radicado en Estados Unidos desde los siete años, obtuvo la victoria con un 50% de los votos ante su contrincante más cercano, el ex gobernador Andrew M. Cuomo. Esta victoria no marca solo un hito porque el partido demócrata en Nueva York toma una mirada socialista, sino que Mamdani marca tendencia al ser el primer alcalde musulman y el más joven en más de un siglo. Su elección marca un proceso de recambio e impulso dentro del espectro político estadounidense, donde el partido demócrata, al tener una fragmentación nunca antes vista, destacó por una falta de representación. Zohran asumió como asambleísta estatal por el distrito de Queens en el 2021 y durante sus tres mandatos, al sumarse a causas contra el alivio de las deudas excesivas y la alta suba de impuestos dentro de Nueva York, marcó fuertemente ideales socialistas y de acercamiento a la población. Sumado a esto, su figura de semi-outsider fue uno de sus principales pilares para impulsarse a la candidatura por la alcaldía.

Por Nahuel Scavino
28 de noviembre 2025, 20:19 GMT-3
Con la interna ganada, la campaña de Mamdani se basó en el acercamiento al voto joven a través de una alta participación en las redes sociales realizando trends virales, recorriendo la ciudad a pie, sacándose selfies con la gente y apoyando a diversas colectividades para mostrar la diversidad de la ciudad. Apoyó a Palestina y criticó a Israel en relación al conflicto. También marcó un distanciamiento aún mayor con la gente de su partido pero un acercamiento con las minorías. Así lo dejó claro en su discurso luego de haber ganado: «Soy joven, a pesar de mis mejores esfuerzos por envejecer. Soy musulmán. Soy socialista democrático. Y lo más condenatorio de todo, me niego a disculparme por nada de esto».
Con el apoyo de varios sectores sociales de los distritos, basó sus propuestas en los ejes de inmigracion, alquileres y servicios gratuitos. Sus propuestas con más relevancia fueron congelar los alquileres, triplicar la construcción de viviendas hechas por los sindicatos y guarderías, y ofrecer un servicio de colectivo gratuito.El impacto que generó su victoria en los dos grandes partidos fue tal que los republicanos ya toman su figura como la líder del partido demócrata, anteponiendo y minimizando las diferentes victorias demócratas en los demás estados como Nueva Jersey o Virginia. Esto marca no solo una tendencia en el estado de Nueva York sino demuestra cómo el electorado joven estadounidense está tornando a una izquierda más progresista, lo que favorece a la mirada extremista que le buscan dar los republicanos al partido demócrata. Ante esto, el mismo presidente Trump hizo eco de la victoria y tildó a Mamdani como un «extremista, comunista y un peligro para la ciudad de Nueva York» , de la cual es oriundo. Sumándole a esto, fue crítico con la postura económica, argumentando que no le brindará fondos federales más allá de los mínimos requeridos.Esto no solo significaría un contratiempo a sus propuestas sino a la vida económica del mismo estado. Mamdami busca recaudar un aproximado de 9.000 millones de dólares para impulsar sus reformas, aun así, el panorama se le complicaría más de lo normal por su oposición al aumento de impuestos, y por lo costoso que le resultaría construir una red de financiamiento respaldada por sus seguidores, líderes empresariales afines a sus políticas y ONGs. En respuesta, Mamdani se muestra abierto al diálogo siempre y cuando los beneficios de los neoyorquinos no se vean afectados.La elección marcó una nuevo camino que rompe una estructura que aumentaba la figura del bipartidismo, trazando una nueva ruta donde el electorado juvenil, inmigrantes y minorías étnicas encuentran un referente carismático dentro de un gobierno nacional que se opone a su agenda. Aun así tanto los sectores moderados del partido Demócrata y el partido Republicano se ven afectados, ya que los dejan expuestos a una situación de vulnerabilidad al momento de captar nuevos votos en un sistema electoral con cada vez menos participación. La figura de Zohran Mamdani no solo constituye un triunfo demócrata más, sino que deja ver la imagen disruptiva de un movimiento que se estaba formando en el último tiempo. Lo que nos lleva a preguntarnos: Mamdani, ¿es una real amenaza para Trump y el establishment político?
Es innegable que Estados Unidos (EEUU) y China se encuentran en un conflicto por la influencia global, sobrepasando lo comercial. Mientras Estados Unidos juega al poker, China juega al GO. La última semana fue un reflejo de esto, con Corea del Sur y Nigeria como focos.

Por Maximiliano Schujman
28 de noviembre 2025, 20:48 GMT-3
Con el fin del patrón oro, Estados Unidos terminó de consolidar el imperio del dólar como principal moneda global. Este hecho es analizado por Yanis Varoufakis en su libro Tecno-feudalismo, comparándolo con la figura del minotauro, más en concreto con su muerte. Para Varoufakis, durante la década del 60 EEUU comenzó a sufrir déficit comercial y no pudo garantizar el sistema de Bretton Woods que aseguraba el respaldo en dólares de las monedas europeas. Es por eso que Nixon, para paliar este déficit, en 1971 termina con este sistema, y como las monedas europeas perdieron su respaldo el reaseguro último fue el dólar. De ahí que, según Varoufakis, surgió el Minotauro, el cual devoraba las importaciones de las industrias europeas, japonesas y más tarde chinas, y a cambio las ganancias del resto de las economías volvían a Wall Street y se invertían en las fábricas, agricultura o tecnología, sobretodo en Silicon Valley.
Este descontrol financiero terminó, y por lo tanto el minotauro murió en el año 2008, cuando a partir de Obama la mayor parte del dinero global iba a Wall Street a quedarse allí sin derramar. De esta manera EEUU, Silicon Valley y sus industrias sin financiación fueron superadas por las industrias chinas y su tecnología. Un dato concreto es que el gigante asiatico superó a EEUU en solicitudes de patentes.En este contexto es que Trump asume su segunda presidencia, intentando volver a ganar competitividad frente a China. Sin embargo, con el avance chino, Trump y sus asesores entienden que a lo único que puede aspirar EEUU es a ser el líder del bloque occidental y por lo tanto deben industrializar nuevamente su país y a su vez someter las economías de sus aliados. De aquí que para Trump los aranceles son una herramienta para realizar acuerdos bilaterales en los cuales sus aliados puedan ingresar los productos a EEUU sin cargas impositivas adicionales a cambio de inversiones en EEUU en sectores claves, acceso a tierras raras y/o compras millonarias.Este es el caso de Corea del Norte, que por su posición geográfica ha buscado equilibrar entre los hegemones, acercándose comercialmente a China y en términos de defensa a EEUU. Sin embargo, según el propio presidente surcoreano se ha avanzado en un acuerdo en el cual de los 350 mil millones de dólares, 150 irían a los astilleros estadounidenses y los 200 irán a otras áreas como la compra de aviones Boeing. Este tipo de acuerdos hacen cada vez más real la frase de Kissinger “ser enemigo de EEUU es malo pero peor es ser su amigo” ya que el país americano rompe el balance de terceros y como Saturno, devora a sus hijos para mantener su reinado. Ahora bien, como se encuentra en retroceso acepta a regañadientes el nuevo orden multipolar, mas no así el lugar que éste implica para EEUU y se sale de sus casillas amenazando al Sur Global como sucedió en el caso de Nigeria.Por otro lado, China, a la sombra del dólar y gracias a su relación con EEUU, ha desarrollado sus capacidades industriales y tecnológicas, y ha logrado tejer sus propias redes de alianza e intercambio comercial. Aquí vemos una forma diferente de ejercer la hegemonía, al entender que el centro del sistema internacional debe orientar y armonizar, no dominar e imponer, actuando con virtud según Confucio y entendiendo que existe una comunidad de destino compartido. Esto se expresa en una clara diferencia de concepciones de la diplomacia para los hegemones. De manera resumida y didáctica, según Kissinger, la diplomacia es el “arte de convencimiento” en el cual a un tercero le conviene el acuerdo con el hegemón por poder e influencia. En cambio, para Xuetong, la diplomacia es el “arte de la negociación” en el cual el hegemón debe entender que un tercero puede poner límites y que estos existen en una región mostrando capacidad de ceder y fiabilidad.Este contraste se vió en Nigeria. Siendo África un continente en disputa, EEUU amenazó con intervenir el norte del país en defensa de cristianos atacados por el grupo islamico Boko Haram, pero Nigeria se adelantó y aceptó negociar si no comprometía su soberanía referenciando a la presión estadounidense por instalar una base al sur del país solo para poder tener acceso al petróleo en la desembocadura del río Níger. China, viendo el miedo en el continente de una intervención estadounidense que desequilibre la zona como sucedió con Libia, salió a pedir que se evite usar la religión y los derechos humanos como pretexto en defensa de Nigeria.En conclusión, vemos como EEUU empieza a calcular menos sus golpes para con el Sur Global en su retirada y apoyo sobre aliados mientras China aprovecha esos errores, para posicionarse como nuevo centro global que acepta sus diferencias y soberanía y permite su desarrollo.
Yemen es un país en la península arábiga que se unificó en 1990 (antes existían Yemen del Norte y Yemen del Sur), y se halla en una situación que demuestra ser víctima de su propia geografía. Su ubicación estratégica y el control del estrecho de Bab el-Mandeb han hecho de Yemen un territorio codiciado por las potencias regionales durante siglos.

Por Juana Bollo
28 de noviembre 2025, 21:25 GMT-3
Actualmente, Yemen es considerado por la ONU como el país que vive la peor crisis humanitaria del mundo. No obstante, ¿por qué Yemen pasa desapercibido en la política internacional?La guerra civil yemení se desató tras el golpe de Estado de 2014 por parte de los hutíes contra el presidente internacionalmente reconocido, Abdrabbuh Mansur Hadi, al derrocarlo y tomar la capital, Saná. Desde entonces, la región ha tenido conflictos internos frecuentes debido a tensiones políticas, económicas y religiosas, además de divisiones tribales.
A partir de aquel momento, dos facciones principales han luchado por el control del país: los hutíes y las fuerzas leales al gobierno de Hadi, respaldadas por una coalición liderada por Arabia Saudita.Pese a su olvido mediático, ya se cumplió una década desde el inicio de este conflicto armado, el cual es uno de los más trágicos en la historia reciente de la humanidad.Los hutíes (Ansar Allah) son un grupo de rebeldes chiítas (zaidíes) del norte que, en cierta medida, están respaldados por Irán, aunque el grado exacto de apoyo es debatido. Iniciaron una insurgencia contra el gobierno en 2004, que se intensificó en varias etapas durante la década siguiente. En septiembre de 2014 tomaron la capital y obligaron al presidente Hadi a negociar, alcanzando un nivel sin precedentes de poder. A comienzos de 2015, descontentos con la propuesta de dividir el país en regiones federales, los hutíes tomaron el complejo presidencial, disolvieron el Parlamento y formaron un comité revolucionario. Hadi escapó a Adén y se declaró presidente legítimo desde allí.El gobierno de Yemen ha contado con un apoyo internacional significativo, especialmente por parte de Estados Unidos y las monarquías del Golfo, tras solicitar ayuda en varias ocasiones.La ONU ha seguido de cerca la guerra en Yemen desde sus comienzos, intentando frenar la escalada del conflicto entre Hadi y los hutíes. La agencia advirtió sobre la grave situación de los civiles, incluidos cientos de niños muertos, heridos o reclutados como soldados.Entre 2018 y 2020, la ONU facilitó negociaciones entre ambas partes. Sin embargo, las ofensivas continuas y la falta de supervisión efectiva agravaron la crisis humanitaria.En septiembre de este año, el enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, advirtió que la estabilidad del país está estrechamente ligada a la volatilidad de Medio Oriente, y señaló que el conflicto yemení intensifica las tensiones regionales.Asimismo, Grundberg denunció la detención arbitraria de 22 trabajadores de la ONU en Saná y Al Hudayda, elevando a más de 40 los retenidos y registrando un fallecimiento bajo custodia, lo que constituye una violación del derecho internacional y afecta los esfuerzos de paz y la asistencia humanitaria.En el ámbito humanitario, Tom Fletcher (Subsecretario General de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia) señaló que Yemen es el tercer país con mayor inseguridad alimentaria del mundo, con 17 millones de personas en grave escasez de alimentos y un millón más en riesgo de hambre extrema.La crisis se ve agravada por el aumento de precios, las amenazas al personal humanitario, el colapso económico y el conflicto en curso. Además, dos millones de mujeres y niñas han perdido acceso a servicios de salud reproductiva, y cada dos horas muere una mujer durante el embarazo.Aunque la intensidad del conflicto civil en Yemen haya disminuido, las tensiones se reavivaron después de que los hutíes comenzaran a atacar buques mercantes en el mar Rojo, poco después del inicio de la guerra en Gaza.
Los hutíes, que históricamente han expresado su apoyo a los palestinos y han organizado protestas contra Israel en Yemen, lanzaron misiles balísticos y drones hacia Israel. Desde entonces, se han registrado más lanzamientos y ataques a embarcaciones, e Israel y Estados Unidos han desplegado buques de guerra en la zona.En enero de 2024, Estados Unidos y Reino Unido respondieron con ataques contra múltiples objetivos hutíes en áreas bajo su control en Yemen como advertencia tras los repetidos ataques a la navegación comercial en el mar Rojo.De todas formas, los hutíes han afirmado este mes de noviembre que han detenido sus ataques contra Israel y la navegación en el mar Rojo mientras se mantiene un frágil alto el fuego en la Franja de Gaza.Como conclusión, Yemen es un ejemplo extremo de cómo un conflicto interno puede transformarse en un conflicto regional e internacional. Lo que comenzó como una insurgencia local de los hutíes se convirtió en una guerra civil devastadora. La combinación de actores y agendas ha prolongado la guerra y multiplicado el sufrimiento de la población civil. A pesar de los esfuerzos de la ONU y otros mediadores, los intereses regionales, las tensiones internacionales y la violencia constante dificultan cualquier solución política sostenible, dejando a Yemen atrapado en un ciclo de conflicto casi interminable.
En el extremo sureste de la península arábiga se encuentra un país que sin los reflectores estrafalarios de sus vecinos, producto de la dicha del petróleo, logró racionalizar un Estado con una calidad de vida envidiable.

Por Federico Muller
23 de diciembre 2025, 17:05 GMT-3
Numbeo, una de las mayores bases de datos de costos y calidad de vida en el mundo, colocó a Omán en el cuarto puesto a nivel mundial, por delante de países como Suiza, Finlandia o Noruega.
Omán supo ser una potencia marítima, localizada en un punto estratégico muy codiciado, logró repeler a potencias como el poderoso imperio Portugués en 1650 y expandir su imperio por la costa este de África, lo que le aseguró lucrativas rutas de comercio de especias, marfil y bienes. Este apogeo se alcanzó bajo el Sultán Sayyid Said bin Sultán, quien en 1840 trasladó la capital a Zanzíbar, y la convirtió en un centro comercial global. Pero, debido a problemas de sucesión y una creciente interferencia inglesa, el Imperio Omaní perdió su esplendor y este proceso culminó con la escisión en el Sultanato de Omán y Mascate y del Sultanato de Zanzíbar.Sin Zanzíbar, Omán se desinfló rápidamente. Con una interferencia cada vez mayor de Inglaterra, que alcanza su punto culmine cuando el Sultán Said bin Taimur, el gran culpable del aislacionismo medieval que llevó a la debacle de Omán, pidió refuerzos al país inglés para contener las cada vez mayores rebeliones de los líderes religiosos (Imanes) de la región interior.En 1970, el Sultán Said bin Taimur fue finalmente destronado por su propio hijo con ayuda británica, Qabus bin Said al Said, quien inició la restauración del país.¿Pero cómo se explica que un país que tenía solo 3 escuelas primarias y 10 km de carretera asfaltada haya conseguido esta calidad de vida? La respuesta agrupa múltiples políticas eficientes.Con su principal ingreso, el petróleo, se llevaron a cabo los siguientes programas: Clínicas y hospitales modernos de nivel terciario en todo el país; construcción de "escuelas en cada pueblo" gratuitas; ampliación de la red vial, lo que permitió unificar un país tribalmente dividido; distribución de energía y plantas de desalinización, lo que proporcionó electricidad y agua potable a la mayoría de los hogares.En cuanto al Estado, hubo una reforma total y se formalizó el paso a la modernidad del país. Se crearon ministerios, agencias gubernamentales y un sistema judicial moderno. Aunque Omán seguía siendo una monarquía absoluta, Qabus estableció el Majlis al-Shura (Consejo Consultivo) y el Majlis al-Dawla (Consejo de Estado), lo que permitió la participación ciudadana y la consulta en el proceso legislativo, un paso crucial hacia la modernización política.Omán también se ocupó del empleo de sus ciudadanos, con la estrategia "Omaní Primero" (Omanización) se establecieron cuotas obligatorias para la contratación de ciudadanos omaníes en todos los sectores, tanto públicos como privados. Además de la inversión en escuelas técnicas y universidades para asegurar que los ciudadanos pudieran ocupar puestos de alto nivel en la administración, el sector energético y las empresas privadas. Pero, Omán, consciente de que el petróleo es finito, y pensando en el futuro, está diversificando su economía. Comenzó a invertir en infraestructura turística de alta gama, enfocándose en el turismo cultural y de naturaleza, para evitar la construcción masiva y preservar la identidad omaní. Con avances en la industria pesada (como la petroquímica y metalúrgica) para agregar valor a los recursos naturales. Con una logística cada vez mejor y con el desarrollo de puertos clave como Duqm y Salalah para establecer a Omán como un hub logístico y de reexportación estratégico, está aprovechando su posición privilegiada cerca del Estrecho de Ormuz y el Océano Índico.Omán es un claro ejemplo de cómo una política sostenida es capaz de afianzar los objetivos de un país. En el gran desierto, las ideas llegan a buen puerto.
Cada 10 de noviembre, la Argentina se detiene para rendir homenaje a sus raíces. Es el Día de la Tradición, una jornada que, más que una simple efeméride, invita a valorar aquellos códigos, costumbres, sonidos y paisajes que construyen nuestra identidad colectiva. La fecha conmemora el nacimiento del escritor, periodista y político José Hernández, autor del icónico poema El Gaucho Martín Fierro (1872) y de su continuación, La vuelta de Martín Fierro.

Por Micaela Messina
23 de diciembre 2025, 17:36 GMT-3
José Hernández nació el 10 de noviembre de 1834, en Chacras de Perdriel —actual partido de General San Martín— y su obra se convirtió en emblema de la literatura gauchesca argentina. La idea de conmemorar esa fecha como el Día de la Tradición surgió en 1937, impulsada por el poeta Francisco Timpone, quien propuso rendir homenaje al autor y al universo cultural que su figura representaba. En 1939, la provincia de Buenos Aires lo declaró oficialmente a través de la Ley Nº 4.756. En 1975, mediante la Ley Nacional Nº 21.154, el 10 de noviembre fue adoptado en todo el país; la celebración pasó de ser un reconocimiento local a convertirse en una fecha nacional que invita a reflexionar sobre el significado de la palabra “tradición”.
El término proviene del latín traditio, que significa “transmisión” o “entrega”. En ese sentido, la tradición no se limita a los rituales o las costumbres rurales, sino que abarca el conjunto de saberes, gestos y valores que se transmiten de generación en generación y dan forma a la cultura de un pueblo. En Argentina, buena parte de ese legado se asocia a la figura del gaucho, símbolo de libertad, coraje y vínculo con la tierra. La obra de Hernández retrata su vida cotidiana, su lenguaje y sus conflictos con la autoridad, lo que convierte al gaucho en un ícono de resistencia y en una voz profunda de identidad nacional.Celebrar el Día de la Tradición no implica solo recordar a un autor o un texto literario, sino reconocerse en un conjunto de prácticas que aún hoy nos definen: el mate compartido, la música folclórica, las comidas típicas, la vida comunitaria y los valores de solidaridad y sencillez. En un mundo atravesado por la inmediatez y la globalización, la tradición aparece como un ancla que nos permite mirar hacia atrás para entender quiénes somos y de dónde venimos.La celebración se vive de maneras diversas en cada rincón del país. En las escuelas, se suele recordar la figura de Hernández, leer fragmentos del Martín Fierro y reflexionar sobre la identidad nacional. En los pueblos, los festejos adquieren un tono festivo: desfiles de jinetes, peñas, ferias artesanales, comidas típicas y bailes folclóricos reúnen a las comunidades alrededor de los símbolos gauchescos. En muchos hogares, el mate, la guitarra y el asado se transforman en excusas para encontrarse y celebrar lo propio.Pero más allá del color y la alegría, el Día de la Tradición también invita a pensar. ¿Qué tradiciones queremos preservar y cuáles transformar? ¿Cómo dialogan esas costumbres con la vida urbana y la tecnología? ¿Qué lugar ocupa hoy el gaucho, cuando la Argentina se ha vuelto cada vez más urbana y globalizada? Son preguntas que obligan a repensar la tradición no como algo inmóvil, sino como una construcción viva, en permanente cambio.Porque la tradición no es un museo: es movimiento, es herencia y es futuro. Es lo que pasa de mano en mano, de palabra en palabra, lo que se adapta sin perder su esencia. En ese sentido, el legado de José Hernández sigue vigente no solo por su valor literario, sino por su mirada crítica sobre la sociedad y su defensa de una identidad que se rehace día a día.El 10 de noviembre, entonces, no es solo una fecha para ponerse un poncho o recitar versos del Martín Fierro. Es una invitación a reconocernos en nuestra historia, a valorar la diversidad que nos compone y a transmitir ese patrimonio cultural a las nuevas generaciones. En homenaje a Hernández y al espíritu del gaucho, el Día de la Tradición nos recuerda que las raíces no nos atan: nos sostienen.
La Organización de las Naciones Unidas define a la Contribución Determinada a Nivel Nacional (Nationally Determined Contribution: NDC) como “planes nacionales de acción climática desarrollados por cada país firmante del Acuerdo de París”.

Por Paula Mandujano
23 de diciembre 2025, 18:36 GMT-3
Una NDC planea cómo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para contribuir al objetivo global de limitar la subida de temperatura global a 1.5ºC. En este plan de acción, todos los sectores de la sociedad (agricultura, industria, energía, transporte, etc.) deben actuar para reducir emisiones y adaptarse a cambios. Por ello, deben actualizarse cada cinco años, teniendo en cuenta las capacidades de cada país, pero sin dejar de buscar un compromiso cada vez más sólido.
Nuestro país se asoció al Acuerdo de París desde que éste se originó. En 2015, durante la presidencia de Mauricio Macri, previa a la ratificación del Acuerdo, Argentina presentó su NDC. Una vez ratificado el acuerdo, la primera NDC formal fue presentada en 2016.A inicios de noviembre, la Subsecretaría de Ambiente de la Nación– conducida por Fernando Brom– presentó la tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), en el marco de la Mesa Ampliada del Gabinete Nacional de la Ley Nº27.520 de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático.La NDC 3.0 tiene dos principales ejes de novedades: meta de emisiones y cambio metodológico; aunque también se destacan los medios de implementación y el proceso participativo. En palabras de Brom, se trata de objetivos alcanzables y realistas: “la ambición debe ser siempre lo posible”.En cuanto a las emisiones netas para 2030 y 2035, la meta no supera las 375 millones de toneladas de dióxido de carbono. Tal cifra se corresponde con el Primer Informe Bienal de Transparencia, que incluyó el inventario nacional de gases de efecto invernadero 2022 y fue presentado a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en diciembre de 2024. De esta forma, se quiebra con la tendencia histórica de proyección de emisiones respecto a la perspectiva de crecimiento económico y desarrollo nacional.La mejora metodológica incorpora el aumento de la cobertura territorial (del 65 al 79%); el incremento de categorías de emisión reportadas (de 146 a 162); y un cambio en las métricas del IPCC utilizadas. De esta forma, sostienen que las 375 millones de toneladas en emisiones de dióxido de carbono (2030-2035) son menores a las 349 de 2025-2030.Lo interesante de este suceso es que la nueva NDC 3.0 surge dentro un escenario político que juró serle hostil. Habiendo acusado a la ONU de ser “arquitectos de una estafa climática deshonesta”, el Presidente Milei consideró siempre a la cuestión climática como ítem de aquello que su batalla cultural debe vencer.La ideología libertaria argumenta que “bajo la excusa del cambio climático” se detiene el crecimiento económico de los países al limitar las emisiones de carbono y, por ende, limitar el funcionamiento de la industria. Si bien no es conspiración alguna que, a lo largo de la historia, se hayan encubierto injusticias detrás del apoyo a causas justas, ésto no debe ser razón para negar la importancia verdadera de una problemática.No es necesario ser un militante ambientalista para reconocer que la contaminación y el deterioro del aire que respiramos es una cuestión que afecta a todas las personas, ricas y, especialmente, aquellas que son pobres.La materialidad de la ciudad afecta cómo vivimos: el smog, el estruendoso ruido, el estrés, la exorbitante rapidez, la falta de contacto con la naturaleza. Estas cuestiones también tienen que ver con cómo nos relacionamos con el ambiente. Debemos entender que la cuestión del medio ambiente está más cerca nuestro que cualquier cifra que pueda presentar la ONU: es la cotidianeidad misma.Es aquí que se presenta una oportunidad. El compromiso con el medio ambiente no debe reducirse a un informe protocolar que permita mantener una imagen decente en el escenario internacional, por el contrario, debe ser uno de los puntos de partida para la configuración de un proyecto para el desarrollo nacional. Mejorar la calidad de vida de los argentinos implica, además de mejorar el estado de sus finanzas, mejorar su medio ambiente.Ya lo dijo el Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Si’: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”. (LS, 13).
El mundo avanza y parece que Argentina se mantiene obstinada en el juego del enemigo, como si de un niño se tratara, uno de esos que no afrontan su paso a la adultez. Este niño, que en un principio era rebelde, carente de enemigo, visualizó en la España más católica al diablo, lo que provocaría en sí mismo, a partir de este primer episodio, un estímulo patológico que impide el avance lógico hacia su adultez.

Por Federico Muller
23 de diciembre 2025, 18:46 GMT-3
Pese a resultar cansadora para gran parte del mundo racional, la constante discusión, perpetuada en un sinsentido cada vez mayor que hunde al precipicio cualquier tipo de avance, en Argentina encontramos una tendencia enfermiza hacia esto que, lamentablemente, parece no tener solución.
Si bien parece ser un problema abstracto y desapegado de la realidad, la grieta es la escisión de un pueblo que recae en el cortoplacismo para solucionar sus problemas constitutivos. Todo esto, impulsado por una clase política que, sin proponer nada, se dedica a denostar al teórico “enemigo”, llegando al punto cúlmine de olvidar dónde está parada, generando un clima que normaliza esta atrocidad. Esta desorientación de la clase política es adrede, ya que le sirve para su perduración, una perduración que tapa con el dedo su clara discapacidad para ejercer el puesto que no le corresponde, una permanencia que en cualquier sociedad sería identificada, pero que en Argentina fue tan bien planeada que no logra ser desarticulada. No logra su desarticulación porque, justamente, quien se encuentra desorientado es el pueblo, que, carente de la instrucción necesaria para distinguir el sistema, se ve obligado por esta misma clase política a defenderlos a muerte. Este pueblo cree comprender la política del país, pero no entiende que su conciencia política fue hábilmente cautivada por esta élite política.Es preciso para una mayor comprensión clarificar las dos arenas que presenta el país: la primera, la palaciega que enfrenta egos y no problemas, es el mayor éxito de una élite que, si se la lanzara a la arena de la realidad, se perdería en el más desesperante día a día; la cual puede o no resultar extremista pero que logró implantar en el pueblo una arena popular que realmente formó una grieta. No importa qué orientación tienen los partidos del momento, la polaridad es tan fuerte que no logra obtener un justo medio. Los partidos no siempre representan una antítesis el uno del otro, hay muchos puntos que quizás convergen pero la obnubilación le niega a la arena popular comprender esto. La estigmatización, esa primera barrera no logra ser superada, impidiendo el desarrollo dialéctico.
Esto termina alienando a un pueblo que no sabe por qué no avanza, pese a tener literalmente enfrente suyo una de sus principales causas.La consecuencia más próxima y grave de esta enajenación es que se constituyó un pueblo que lucha por políticos y no por ideas. La pregunta es siempre: “¿A quién votaste?”, no “¿Qué votaste?”. No se termina de comprender lo peligrosa que es esta situación. Al no defender ideales, no estamos ocupándonos de la proyección del país; los ideales son lo que realmente mueven al desarrollo del país.“Ser” de un partido político en Argentina es estar detrás del caudillo que lidera la organización, del líder de turno, llegando al punto de nombrar a los partidos a partir de su caudillo y no de sus ideas. No se defiende el justicialismo, se defiende el peronismo; no se defiende el populismo, se defiende el kirchnerismo. La vitalidad de un país radica en las ideas, en los proyectos, no en las personas. No se puede dejar morir a un país por el fallecimiento de un simple actor.
Las últimas elecciones reflejan justamente este punto. Se habla de un triunfo de Milei, de una derrota aplastante del kirchnerismo y, como consecuencia de esta individualización, se prueba la consecuencia que expongo: la grieta.La tercera vía no logró penetrar la homogeneidad argentina. Esta tercera vía no consigue tampoco exteriorizarse del todo de los dos frentes que la sofocan, con personajes que no logran ofrecer una alternativa a los dos arcaicos modelos dominantes.Este problema, como podemos ver, se petrificó más que la propia Constitución. En un país democrático, que alienta el respeto a las minorías, encontramos una exacerbación de dos propuestas contrapuestas que desprecian los puntos medios.Sarmiento, de alguna manera, logró atisbar esto, queriendo establecer una república de notables que realmente se preocupara por el bienestar general y le enseñase a la barbarie el camino de la prosperidad. Pero, otra vez, no duró más de un mandato. Hoy, 160 años después, el panorama es el mismo.
El Gobierno y Estados Unidos avanzaron esta semana en un acuerdo comercial que busca darle aire a la economía argentina y reforzar la relación política con Washington. El Departamento de Comercio norteamericano confirmó que el entendimiento apunta a reducir trabas, facilitar inversiones y abrir un canal de cooperación estable para sectores que la administración considera estratégicos. Para el oficialismo, es una señal de confianza internacional hacia la orientación económica del país.

Por Julieta Branches
23 de diciembre 2025, 19:10 GMT-3

Por Mateo Kress Durhand
El marco, llamado Acuerdo en Materia de Comercio e Inversión Recíprocos, no modifica aranceles ni constituye un tratado de libre comercio, aunque ordena una agenda que venía dispersa y toma velocidad en áreas donde ya existe intercambio: energía, litio, agroindustria y servicios basados en conocimiento. Ambos gobiernos lo describen como un esquema “flexible”, con capacidad de sumar nuevos capítulos a medida que avance la negociación técnica.
Desde Washington remarcan que la Argentina aparece como un socio relevante por su capacidad energética, por la expansión del sector minero y por el crecimiento de las exportaciones de servicios. Funcionarios estadounidenses señalan que el país tiene un potencial que hasta ahora no había podido encauzar por la falta de previsibilidad macroeconómica. El nuevo marco busca reducir ese ruido y generar condiciones más transparentes para el capital privado.En Buenos Aires aseguran que el acuerdo encaja con la estrategia de apertura que impulsa Milei. Según Cancillería, contar con un canal de diálogo formal con Estados Unidos ayuda a mejorar el clima de inversión y a proyectar estabilidad frente a mercados que siguen mirando con desconfianza algunos indicadores locales. Para el Gobierno, este anuncio llega en un momento en el que necesita mostrar que la Argentina vuelve a alinearse con los principales centros de poder occidentales.El acuerdo prevé asistencia técnica para modernizar y digitalizar procesos aduaneros, fortalecer mecanismos de control y agilizar trámites que hoy frenan exportaciones. La embajada norteamericana destacó que esto puede beneficiar especialmente a las pymes exportadoras, que suelen enfrentar mayores costos por regulaciones duplicadas o certificaciones demoradas. También se habilitará una mesa de trabajo específica para el sector energético, donde Estados Unidos quiere tener mayor presencia.La noticia generó reacciones mixtas en el empresariado. En el agro ven oportunidades claras, sobre todo si se aceleran permisos sanitarios y se simplifican certificaciones. Las firmas de tecnología confían en que este marco permitirá expandir su llegada a un mercado donde ya operan con fuerza. En cambio, industriales vinculados al mercado interno advierten que un proceso de apertura desordenado podría profundizar la competencia con productos importados. Desde el Ministerio de Economía responden que cualquier transformación será “gradual y negociada”.El trasfondo político del acuerdo es clave; la Casa Blanca busca reforzar su influencia en la región en un contexto geopolítico más tenso y considera que la Argentina puede volver a ser un aliado estable. Para Milei, la sintonía con Estados Unidos funciona como respaldo externo en medio de un proceso económico que todavía enfrenta resistencias internas y necesita señales de acompañamiento internacional para sostener su programa.Algunos legisladores de la oposición pidieron que el Gobierno informe cuáles serán los criterios para avanzar en las distintas mesas sectoriales y remarcaron que, sin una estrategia industrial, la apertura comercial podría dejar a varios sectores en desventaja. También advirtieron que el acuerdo no debe interpretarse como una solución automática, ya que su implementación dependerá de negociaciones técnicas que podrían demorar meses.Aun así, el entendimiento marca un giro en la política exterior argentina. El Gobierno lo presenta como un paso hacia la “normalización” del vínculo con Estados Unidos y hacia una mayor inserción global.El desafío, entonces, será transformar el anuncio en resultados medibles: más inversiones, más exportaciones y un marco regulatorio que reduzca la incertidumbre. El acuerdo abre una ventana, pero su impacto real dependerá de cómo se administren las próximas etapas y de la capacidad del país para aprovecharlas sin descuidar su estructura productiva.
A veces el cine acierta más de lo que pretende. Demolition Man (1993) fue concebida como una sátira exagerada de la corrección política: un mundo donde los tacos están prohibidos, hay multas por malas palabras, arrestos por grafitis y el sexo es virtual. Tres décadas después, cuesta verla sin cierta incomodidad. Lo que parecía una caricatura futurista hoy se siente como un eco, apenas un paso más adelante del presente.

Por Martin Sabbino
24 de noviembre 2025, 19:10 GMT-3
En esa ciudad futurista —y ficticia— de “San Ángeles”, el crimen violento desapareció. La policía ya no enfrenta criminales peligrosos. No hay asesinatos, ni caos: todo es ordenado, amable y políticamente correcto. Nadie discute, nadie contradice, nadie ofende. Es el paraíso del bien pensado. A la vez, es también una cárcel tan perfecta y pulida que hasta la duda resulta sospechosa. El precio de tanta paz es la libertad.Lo inquietante es que esa lógica se ha filtrado en el mundo real. Y uno de los casos más notorios es el del Reino Unido, donde la comparación deja de ser metáfora.
De la seguridad ciudadana a la seguridad moralEn la Inglaterra actual, la policía ya no se limita a perseguir delitos físicos: también persigue palabras. Solo en 2023 se registraron más de 12.000 arrestos y 140.000 denuncias por “hate crimes”; un promedio de treinta detenciones y casi cuatrocientas denuncias por día. Es decir, más personas detenidas por posts en línea que denuncias en países como Alemania o Francia.Casos como los de Lucy Connoll —sentenciada a 31 meses de prisión por un tweet xenófobo— o el activista Tommy Robinson —encarcelado 18 meses por desacato e “incitación al odio”— ilustran un patrón. El elemento común no es la violencia física, sino la expresión, donde la intervención estatal se justifica en nombre del “orden moral”. Lo paradójico es que el público rara vez puede leer los mensajes originales: los medios los resumen como “material ofensivo”. El delito existe, pero nadie puede verlo, como si fuera demasiado inmoral incluso para ser la evidencia.Mientras tanto, los delitos graves —violaciones, agresiones o robos— se resuelven cada vez menos, muchos quedan impunes, y se aplican penas mínimas a casos aberrantes.
La desproporción queda al desnudo con el caso del solicitante de asilo etíope Hadush Kebatu, condenado a sólo doce meses tras agredir sexualmente a una menor de edad y liberado “por error” antes de ser deportado.Algo similar ocurrió en Suecia, cuando un tribunal determinó que un inmigrante acusado de violación no podía ser expulsado porque “el acto no había durado lo suficiente” para considerarse tal.El contraste es inevitable: Tres años de cárcel por un tweet, uno por violación. Algo se desacomodó en la escala moral del sistema…Un síntoma globalEl fenómeno no es exclusivo del Reino Unido. Otros países occidentales siguen el mismo camino: Alemania registró un aumento del 120% de crímenes de odio digitales en tres años; Francia superó las quince mil infracciones racistas-xenófobas en 2023. Hay un patrón: miles de denuncias anuales, la mayoría por comentarios online.Lo llamativo es que, al mirar las cifras con frialdad, el Reino Unido acumula más detenciones por publicaciones que muchos regímenes considerados “autoritarios”.
En países como Rusia, Irán o China, las sanciones al discurso forman parte explícita del aparato de control político; aun así, los números resultan menores, o menos visibles.La verdadera paradoja aparece cuando uno constata que un Estado que se autopercibe como garante histórico de la libertad de expresión termina actuando con más entusiasmo censor que aquellos a los que critica. La diferencia no reside en la existencia o no de la censura, sino en el relato de la legitima. En Occidente, se persigue la palabra “por el bien común”. La vigilancia se disfraza de empatía, y la autocensura adopta el nombre de respeto.Y así, casi sin notarlo, lo que alguna vez fue libertad de expresión se transforma en una libertad condicionada, vigilada y socialmente administrada.Un orden sin crimenDemolition Man advertía que un mundo sin crimen puede ser también un mundo sin libertad. Hoy el crimen simbólico —la palabra inapropiada, el gesto incorrecto, un chiste— pesa más que la violencia real. La policía moral actúa en nombre del progreso, pero su resultado es la autocensura: periodistas que se editan a sí mismos, universidades que evitan el disenso, ciudadanos que piensan dos veces antes de hablar.Lo inquietante es que el cambio llegó sin coerción visible. Nadie impuso una dictadura, simplemente se legisló “el bien”.Y cuando la virtud se vuelve mandato, la libertad se vuelve incómoda.Quizás por eso, al volver a ver Demolition Man, uno ya no se ríe tanto. Porque entiende que el futuro que ridiculizaba —ese mundo donde se multa por decir una palabra prohibida— ya comenzó, y que esta vez el policía no es una máquina: somos nosotros mismos.
Las elecciones en Chile abren un escenario bisagra para la región y plantean a Argentina un desafío inmediato: adaptarse a dos proyectos de país que arrastran implicancias directas para su política exterior. Con Kast y Jara disputando modelos opuestos, el resultado no solo definirá el rumbo del vecino, sino también el margen de maniobra de Buenos Aires, en un contexto donde la ideología volvió a condicionar los vínculos bilaterales.

Por Agustin Di Filipantonio
4 de diciembre 2025, 19:10 GMT-3

Por Luis Falco
La eventual llegada de José Antonio Kast a la presidencia de Chile marcaría un giro que Argentina no podría ignorar. Su propuesta combina un fuerte orden interno, un alineamiento claro con Estados Unidos y un modelo económico de apertura profunda. Ese paquete de políticas no sólo reconfiguraría el mapa político chileno, sino también el tablero regional: especialmente la relación bilateral con Argentina.
Para el gobierno argentino, un triunfo de Kast significaría la necesidad de adaptarse a un vecino más duro en materia de seguridad, más competitivo en política económica y más exigente en temas fronterizos. El discurso del candidato chileno, que remarca la defensa del libre mercado y la reducción del gasto público, podría aumentar la presión comparativa sobre la gestión económica argentina, especialmente en momentos de debilidad cambiaria o inflación elevada. Un Chile que busque atraer inversiones con reglas más simples y estabilidad fiscal puede convertirse en un polo alternativo para empresas que hoy miran a la Argentina de Javier Milei.En materia diplomática, donde sí podría haber un cambio más inmediato es en la frontera: Kast propone reforzar el control migratorio y profesionalizar las fuerzas que operan en el límite con Argentina. Aunque no apunta directamente contra el país, es probable que un endurecimiento general repercuta en los flujos cotidianos, como en los pasos comerciales a lo largo del país y la coordinación securitaria.A su vez, Argentina debería reforzar la cooperación energética. Chile depende de la importación de gas y electricidad, y un gobierno pro-mercado estará interesado en proveedores confiables. Esta es una oportunidad de oro para consolidar Vaca Muerta como fuente estable y podría transformar la relación bilateral en un eje estratégico basado en la interdependencia.Por último, Argentina no puede desatender el plano económico, ya que si Chile profundiza su apertura y facilita inversiones, la competencia regional será más intensa y podríamos encontrar una disputa por las inversiones. Argentina debería encarar una agenda de simplificación regulatoria y estabilidad macroeconómica que evite una fuga de empresas o ventajas desmedidas para el país vecino.Ahora bien, el escenario cambia si gana Jeannette Jara, cuya postura es distinta, menos especulativa y ya anticipada por sus declaraciones recientes. Su eventual presidencia implicaría una relación más distante con Argentina. Jara ya dejó señales claras: mantendría una relación formal y estable con Argentina, pero sin afinidades ideológicas ni voluntad de construir un eje político común. Su discurso marcó distancia explícita respecto de Milei, aunque evitó cualquier tono de confrontación. Su acercamiento está orientado a lo práctico: asegurar el bienestar de los argentinos residentes en Chile, preservar los canales institucionales y diferenciar la diplomacia de las tensiones políticas domésticas. Esta combinación (distancia ideológica y pragmatismo diplomático) generaría un vínculo más frío, pero difícilmente conflictivo.Económicamente, un gobierno de Jara no presionará a Argentina por competencia regional, como sí podría hacerlo Kast. Su agenda no prioriza grandes aperturas, sino reformas internas, lo que reduce el riesgo de una “fuga comparativa” de inversiones. El riesgo se encuentra en que ese desfase podría trasladarse a foros regionales, lo que ralentizaría acuerdos o agendas compartidas respecto a lo comercial.Para Argentina, el desafío clave será sostener una política exterior lo suficientemente pragmática como para gestionar ambas opciones. Esto no es menor: los últimos años han mostrado que el gobierno de Javier Milei mantiene una postura poco flexible frente a países con agendas ideológicas diferentes. Adaptarse a un eventual gobierno de Jara exigirá calibrar esa rigidez para evitar que la distancia política afecte intereses concretos. En cambio, un triunfo de Kast simplificará la sintonía política inicial, pero también obligaría a Argentina a no confiarse: la cercanía ideológica no elimina la competencia económica, y un Chile que ha demostrado ser más eficiente en los últimos años podría convertirse tanto en aliado estratégico como en rival directo en la disputa por inversiones y liderazgo regional.
En el último tiempo el poder ejecutivo nacional estuvo pujando para establecer una reforma del código laboral: los siguientes son sus puntos principales. Es importante aclarar que una parte de la reforma laboral comenzó a regir tras la sanción de la Ley de Bases (N° 27.742) en julio de 2024. Esta, amplía el período de prueba de 3 a 6 meses (con excepciones para pymes), duplicando el tiempo de evaluación para empleadores y generando críticas sindicales por facilitar despidos. Además, la ley busca formalizar al 45% de trabajadores informales (INDEC, 1Q 2024) mediante un régimen de blanqueo que ofrece beneficios impositivos y la condonación de multas a empleadores que registren a sus trabajadores no declarados. Por último, introduce la figura del trabajador independiente que puede contratar hasta tres colaboradores independientes sin que se configure automáticamente relación de dependencia, buscando formalizar pequeños emprendimientos, aunque existe el riesgo de "tercerización" y evasión de cargas sociales por grandes empresas. La reforma propone cambios en unos 150 artículos de varias leyes, agrupados en cinco ejes principales.

Por Federico Muller
Noviembre 2025, 19:10 GMT-3
1. Extinción del Contrato:El primer eje establecería cambios en la extinción del contrato (Indemnización). Actualmente existe una indemnización tarifada que exige el pago de 1 sueldo por año de servicio al momento del despido (Art. 245 LCT). Si trabajaste 15 años, te tienen que pagar el equivalente a 15 sueldos de un solo golpe. La propuesta busca implementar un Fondo de Cese Laboral Obligatorio, un modelo inspirado en el régimen de la construcción (UOCRA) y conocido en otras latitudes como la "Mochila Austríaca".
Bajo este esquema, el empleador ya no abonará una suma fuerte al momento del despido, sino que realizaría aportes mensuales a una cuenta individual del trabajador. Para el empresario, esto transforma una deuda incierta en un costo operativo fijo y previsible. Para el trabajador, el beneficio sería la portabilidad de ese fondo.El proyecto excluye de la base de cálculo rubros como bonos, premios y el aguinaldo, lo que en la práctica podría reducir significativamente el monto final a percibir. La crítica sindical advierte que este sistema "abarata el despido", eliminando su efecto disuasorio y facilitando una mayor rotación de personal que licúa la estabilidad laboral.2. Negociación Colectiva - Limitación de Ultractividad:Si un Convenio Colectivo tiene fecha de vencimiento (ej: venció en 2020) y las partes (Sindicato y Empresas) no se ponen de acuerdo para firmar uno nuevo, el convenio viejo sigue vigente. Esto presiona a los gremios a aceptar acuerdos rápidamente, incluso si son desfavorables. La crítica es que debilita a los sindicatos y puede llevar a que los trabajadores queden sin convenio actualizado.3. Regulación de Conflictos:Actualmente, la lista de Servicios Esenciales es reducida (salud, telecomunicaciones) y la prestación mínima debe ser del 75%. La injuria por bloqueo es ambigua. Se incluyen sectores estratégicos (petróleo, gas, minería, transporte aéreo) en la obligación de mantener servicios mínimos altos. Se considera injuria grave (causal de despido) el bloqueo o la toma de establecimientos. Este tercer eje de la reforma no prohíbe el derecho constitucional a huelga, pero traza una línea roja intransigente sobre el 'cómo'. El proyecto tipifica el bloqueo sindical y la toma de establecimientos como causal de 'injuria laboral grave'.El objetivo del Gobierno es terminar con la extorsión de los bloqueos que paralizan la producción. Para los sindicatos, sin embargo, esto es vaciar de contenido la huelga. Al combinar esto con la ampliación de los 'Servicios Esenciales' (que obliga a mantener el 75% de la actividad en sectores clave como transporte y educación), la reforma busca limitar el daño económico de los paros, aun a costa de limitar el derecho a la protesta.4. Jornada Laboral:Se permite distribuir las 48 horas semanales de manera irregular (ej: un día 12 horas y otro 4) si el CCT lo permite, compensando las horas en un período de referencia. Actualmente existe una Jornada Máxima Rígida 8 horas diarias / 48 horas semanales. Beneficia a las empresas con picos de demanda. La preocupación es el aumento de la intensidad de la jornada diaria y la potencial pérdida de la distinción clara entre jornada normal y horas extra.5. Licencias Parentales:Se promueve la ampliación de la Licencia por Paternidad (la duración aún está en discusión). Se da mayor flexibilidad a la madre para reducir el tiempo post-parto y usarlo antes. Es uno de los pocos puntos que generalmente recibe el apoyo de todos los sectores, aunque la discusión se centra en quién asumirá el costo (Estado, empleador o seguridad social).